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SECCIONES
28.11.2016

Capitanich: "Un sector de la oposición fue cómplice de políticas negativas para el país"

El intendente de Resistencia cuestionó el desempeño de la oposición durante el primer año de Cambiemos y no descartó que la dispersión del peronismo pueda complicar a Macri en las elecciones de 2017.

En un alto de su nutrida agenda en Buenos Aires que lo llevó a participar en media docena de actos públicos durante el último fin de semana, Jorge Capitanich dialogó con Letra P sobre el primer año de gobierno de Cambiemos, alianza a la que definió como "extremadamente eficaz términos políticos" y fustigó a los sectores del peronismo que "abdicaron de los principios esenciales de un proyecto nacional, popular y democrático" que resultaron funcionales a las necesidades parlamentarias del oficialismo.

Con la precisión propia de su profesión de contador público, el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, enumera las que son a su entender, las principales "políticas públicas perjudiciales para el país" implementadas en estos 12 meses, pero también analiza la estrategia del kirchnerismo para el año electoral y no descarta que una mayor fragmentación del peronismo sea la vía para para asestarle una derrota electoral al macrismo en 2017.

- ¿Cuál es el balance del primer año de gobierno de Cambiemos?

-En su primer año de gestión el macrismo ha sido extremadamente eficaz en términos políticos, logrando acuerdos parlamentarios con sectores de una oposición que no ha tenido la capacidad de conseguir unidad en la acción que proyecte un unidad de concepción. Por el contrario, la oposición demostró, bajo el supuesto propósito de la gobernabilidad, tener mucha laxitud y fue cómplice de políticas públicas negativas para el país. Por ejemplo: el acuerdo con los fondos buitre que fue ruinoso para los intereses soberanos del país, la designación de los miembros de la Corte Suprema, la derogación de los elementos centrales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la política del Banco Central. Pero también la reforma del sistema de seguridad social, que ha establecido las bases para la desfinanciación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, y con la excusa de una reparación histórica a los jubilados, encubrió el blanqueo que no alcanza a compensar la masiva fuga de divisa que experimentó el país en esta etapa. Todas estas medidas responden a una estrategia que transfirió más de 20.000 millones de dólares de pobres a ricos, con un endeudamiento masivo que de 50 mil millones de dólares en la primera etapa. Esto puede desembocar en una crisis de deuda porque el endeudamiento ha sido funcional a la fuga y no a la inversión en obra pública o desarrollo productivo.

- ¿Cómo explica que buena parte de estas medidas fueron acompañadas por diputados y senadores peronistas?

-Bajo el eufemismo de garantizar la gobernabilidad, lo que hicieron fue abdicar de los principios esenciales de un proyecto nacional, popular y democrático, fueron funcionales al gobierno. En democracia, lo que debería funcionar de manera clara es que quien gana las elecciones en un ballotage tiene que gobernar en virtud de los votos obtenidos. El oficialismo en la primera vuelta electoral no consiguió las mayorías en el Congreso para garantizar sus iniciativas. Sin embargo, lo que sucedió es que muchos gobernadores y legisladores acordaron leyes que acompañaron los objetivos que se pretendía desde el gobierno nacional. Las consecuencias de esto están a la vista.

- ¿Tiene chances el peronismo de revertir la fragmentación y avanzar en una propuesta unificadora para las elecciones del 2017?

-No me preocuparía por la unidad del campo popular en términos de estrategia de oposición. Hoy hay dos vías alternativas. Una posibilidad es agudizar las contradicciones a través de la fragmentación de la oposición menguando votos del oficialismo. La otra es un acuerdo de carácter político amplio para oponerse y generar una gran alternativa incipiente en forma pre electoral. Mi visión es que cualquiera de las dos vía pueden ser razonable. El tema central es que si se logra propiciarle una derrota electoral al oficialismo, que limite su capacidad política de aquí a 2019. Ese escenario, aunque no define el resultado de las elecciones, sí implicaría la necesidad de un reagrupamiento de las fuerzas políticas de la oposición.

- Sin embargo, una estrategia que profundice las divisiones podría redundar en un triunfo oficialista.

-La derrota del oficialismo en 2017 será que no puedan cambiar el status quo desde el punto de vista de su participación política, si no logra superar el resultado electoral de 2015. Un elección igual o menos a los votos conseguidos en la primera vuelta demostraría que pese al mayor poder territorial y a la capacidad de uso del aparato estatal, no pudo cambiar el paradigma político. Eso expresaría las limitaciones y retrocesos.

- En las últimas semanas, Emilio Monzó señaló la necesidad de incorporar a dirigentes peronistas al Gabinete nacional, ¿cree que habrá pases en este sentido?

-Para analizar lo que sucede hay que análisis histórico. Por primera vez en 100 años, alguien que no proviene de los partidos tradicionales logra un triunfo legítimo, generando un liderazgo de centro derecha conservadora. Esto demanda una mirada sobre cómo se fragmentó el campo popular y democrático, y la necesidad de reconfigurar su organización como fuerza de centro izquierda de base populista. La nueva dinámica de construcción del poder político demanda superar el límite territorial de la política en términos de intendencias y gobernaciones y pensar un proyecto político que reúna tres requisitos básicos: un proyecto político con su enfoque doctrinario, ideológico y filosófico que produzca un liderazgo emergente; que la unidad de concepción promueva la unidad de acción desde la cual emerja ese liderazgo; y una base territorial cimentada en la identificación con el proyecto. Si el territorio está segmentado por acuerdo coyunturales de excesivo pragmatismo y de no identificación en términos doctrinarios e ideológicos, carecerá de sustento para ser un bloque de oposición y de alternancia. Antes que analizar ofertas de otros espacios, el peronismo debería centrarse en ese desafío.

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Capitanich: "Un sector de la oposición fue cómplice de políticas negativas para el país"

El intendente de Resistencia cuestionó el desempeño de la oposición durante el primer año de Cambiemos y no descartó que la dispersión del peronismo pueda complicar a Macri en las elecciones de 2017.

En un alto de su nutrida agenda en Buenos Aires que lo llevó a participar en media docena de actos públicos durante el último fin de semana, Jorge Capitanich dialogó con Letra P sobre el primer año de gobierno de Cambiemos, alianza a la que definió como "extremadamente eficaz términos políticos" y fustigó a los sectores del peronismo que "abdicaron de los principios esenciales de un proyecto nacional, popular y democrático" que resultaron funcionales a las necesidades parlamentarias del oficialismo.

Con la precisión propia de su profesión de contador público, el ex jefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, enumera las que son a su entender, las principales "políticas públicas perjudiciales para el país" implementadas en estos 12 meses, pero también analiza la estrategia del kirchnerismo para el año electoral y no descarta que una mayor fragmentación del peronismo sea la vía para para asestarle una derrota electoral al macrismo en 2017.

- ¿Cuál es el balance del primer año de gobierno de Cambiemos?

-En su primer año de gestión el macrismo ha sido extremadamente eficaz en términos políticos, logrando acuerdos parlamentarios con sectores de una oposición que no ha tenido la capacidad de conseguir unidad en la acción que proyecte un unidad de concepción. Por el contrario, la oposición demostró, bajo el supuesto propósito de la gobernabilidad, tener mucha laxitud y fue cómplice de políticas públicas negativas para el país. Por ejemplo: el acuerdo con los fondos buitre que fue ruinoso para los intereses soberanos del país, la designación de los miembros de la Corte Suprema, la derogación de los elementos centrales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la política del Banco Central. Pero también la reforma del sistema de seguridad social, que ha establecido las bases para la desfinanciación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, y con la excusa de una reparación histórica a los jubilados, encubrió el blanqueo que no alcanza a compensar la masiva fuga de divisa que experimentó el país en esta etapa. Todas estas medidas responden a una estrategia que transfirió más de 20.000 millones de dólares de pobres a ricos, con un endeudamiento masivo que de 50 mil millones de dólares en la primera etapa. Esto puede desembocar en una crisis de deuda porque el endeudamiento ha sido funcional a la fuga y no a la inversión en obra pública o desarrollo productivo.

- ¿Cómo explica que buena parte de estas medidas fueron acompañadas por diputados y senadores peronistas?

-Bajo el eufemismo de garantizar la gobernabilidad, lo que hicieron fue abdicar de los principios esenciales de un proyecto nacional, popular y democrático, fueron funcionales al gobierno. En democracia, lo que debería funcionar de manera clara es que quien gana las elecciones en un ballotage tiene que gobernar en virtud de los votos obtenidos. El oficialismo en la primera vuelta electoral no consiguió las mayorías en el Congreso para garantizar sus iniciativas. Sin embargo, lo que sucedió es que muchos gobernadores y legisladores acordaron leyes que acompañaron los objetivos que se pretendía desde el gobierno nacional. Las consecuencias de esto están a la vista.

- ¿Tiene chances el peronismo de revertir la fragmentación y avanzar en una propuesta unificadora para las elecciones del 2017?

-No me preocuparía por la unidad del campo popular en términos de estrategia de oposición. Hoy hay dos vías alternativas. Una posibilidad es agudizar las contradicciones a través de la fragmentación de la oposición menguando votos del oficialismo. La otra es un acuerdo de carácter político amplio para oponerse y generar una gran alternativa incipiente en forma pre electoral. Mi visión es que cualquiera de las dos vía pueden ser razonable. El tema central es que si se logra propiciarle una derrota electoral al oficialismo, que limite su capacidad política de aquí a 2019. Ese escenario, aunque no define el resultado de las elecciones, sí implicaría la necesidad de un reagrupamiento de las fuerzas políticas de la oposición.

- Sin embargo, una estrategia que profundice las divisiones podría redundar en un triunfo oficialista.

-La derrota del oficialismo en 2017 será que no puedan cambiar el status quo desde el punto de vista de su participación política, si no logra superar el resultado electoral de 2015. Un elección igual o menos a los votos conseguidos en la primera vuelta demostraría que pese al mayor poder territorial y a la capacidad de uso del aparato estatal, no pudo cambiar el paradigma político. Eso expresaría las limitaciones y retrocesos.

- En las últimas semanas, Emilio Monzó señaló la necesidad de incorporar a dirigentes peronistas al Gabinete nacional, ¿cree que habrá pases en este sentido?

-Para analizar lo que sucede hay que análisis histórico. Por primera vez en 100 años, alguien que no proviene de los partidos tradicionales logra un triunfo legítimo, generando un liderazgo de centro derecha conservadora. Esto demanda una mirada sobre cómo se fragmentó el campo popular y democrático, y la necesidad de reconfigurar su organización como fuerza de centro izquierda de base populista. La nueva dinámica de construcción del poder político demanda superar el límite territorial de la política en términos de intendencias y gobernaciones y pensar un proyecto político que reúna tres requisitos básicos: un proyecto político con su enfoque doctrinario, ideológico y filosófico que produzca un liderazgo emergente; que la unidad de concepción promueva la unidad de acción desde la cual emerja ese liderazgo; y una base territorial cimentada en la identificación con el proyecto. Si el territorio está segmentado por acuerdo coyunturales de excesivo pragmatismo y de no identificación en términos doctrinarios e ideológicos, carecerá de sustento para ser un bloque de oposición y de alternancia. Antes que analizar ofertas de otros espacios, el peronismo debería centrarse en ese desafío.