La Iglesia le marca la cancha a Javier Milei
El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, cuestionó en duros términos la lectura económica del Gobierno. "Esa macroeconomía de la que no hablan, no baja al plato", dijo, y apuntó contra el discurso del mandatario: "Cuando dicen ‘hemos sacado no sé cuántos millones de la pobreza', no sé dónde los han puesto; creo que a algunos los han puesto en la miseria", planteó.
El titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Marcelo Colombo, fue en la misma dirección al pedir que el Estado no tenga "una mirada superficial" frente al endeudamiento familiar, en un contexto en el que la mora en billeteras virtuales llegó al 30,1% en junio, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre informes del Banco Central.
La respuesta de León XIV: diálogo
El eje que atraviesa buena parte del pensamiento de León XIV es la idea de reemplazar la lógica del conflicto por la del diálogo. Hace una semana lo planteó con fuerza en un encuentro en Rimini, donde advirtió sobre una cultura que "rearma las mentes, las palabras y las naciones" y llamó a los cristianos a responder con misericordia y compromiso con la paz.
También lo hizo en su encíclica Magnifica humanitas, en la que reclama pasar de una "cultura del poder" a una "cultura de la negociación", con una advertencia tajante: "La guerra nunca es inevitable".
En la CEA, esa consigna ya empezó a circular puertas adentro. En el ciclo de oración "Recemos juntos para preparar la visita del papa León", el obispo coadjutor de Orán, Claudio Castricone, pidió "relanzar el diálogo" citando justamente los números 219 a 223 de la encíclica.
Castricone definió el diálogo como "el principal instrumento de la convivencia entre las personas y entre los pueblos". No es un planteo abstracto. La Iglesia argentina empieza a traducir esa idea en espacios concretos de encuentro entre sectores que suelen transitar por carriles separados.
El Foro Confluencia, una señal antes de noviembre
La 50ª Semana Social, realizada entre el 4 y el 6 de septiembre en Córdoba con el lema "Puentes hacia el bien común", fue un anticipo de lo que puede escucharse durante la visita papal.
El documento final reafirma que la justicia social es "la forma social de la dignidad humana" y dedica uno de sus tres ejes centrales a "economía, producción y trabajo en el tiempo de la inteligencia artificial". En ese punto reclama "gobernanza" y límites éticos para que la tecnología no convierta a la persona en "variable de ajuste".
Pero hubo una novedad política que excede las conclusiones de la Semana Social: el nacimiento del Foro Confluencia Argentina, una iniciativa de la Comisión Nacional de Justicia y Paz que, presidida por Ayelén Tomasini y asesorada el obispo riojano Dante Braida, reúne a dirigentes jóvenes de la empresa, el sindicalismo, la academia y la política.
El objetivo es elaborar durante un año una propuesta de integración productiva federal para presentar en la Semana Social. El espacio surge de la confluencia de tres experiencias: Sinergia Argentina, que reúne actores de la producción, la energía y las finanzas; el equipo de Justicia Fiscal, dedicado a pensar las finanzas públicas al servicio del desarrollo y el bien común; y Ser Nación en tiempos de IA, enfocado en los desafíos institucionales que plantean las nuevas tecnologías.
Según explicaron sus promotores a Letra P, la apuesta es construir una mesa transversal antes que otro espacio de confrontación. El mensaje dialoguista de León XIV encuentra así una experiencia concreta en la Argentina, incluso antes de su llegada.
Poliedro, otra apuesta al diálogo
A esa estrategia se sumó otra señal. Durante la Semana Social de Córdoba, el Episcopado presentó Poliedro, una plataforma destinada a formar nuevos dirigentes de las ocho regiones pastorales con un objetivo explícito: promover una cultura del diálogo, el disenso y la negociación frente a la polarización política.
El lanzamiento estuvo encabezado por el arzobispo Colombo, quien definió la iniciativa como una "profecía social". "Es posible el diálogo, el disenso y la negociación; la construcción de alternativas frente a discursos homogéneos y autoritarios", planteó ante más de 350 jóvenes del país.
La plataforma trabajará junto con la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común, la Universidad Latinoamericana de las Periferias y la Escuela de Política y Gobierno de la UCA. El objetivo es construir una red federal de formación ético-política antes que una escuela tradicional de liderazgo.
Diversidad de sectores en el Vaticano
Mientras la Iglesia argentina prepara el terreno para la visita de León XIV, el papa dio una señal concreta de la agenda que quiere impulsar. Este sábado reunió en el Palacio Apostólico a dirigentes sindicales, cámaras empresarias, organismos multilaterales y movimientos sociales de todo el continente durante el IV Encuentro Sinodal Fratelli tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur.
Participaron representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, la OIT, la OEA, el BID y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) argentina, entre otras organizaciones. La composición del encuentro no pasó inadvertida: sindicatos, empresarios, organismos internacionales y organizaciones sociales sentados en una misma mesa para discutir trabajo, pobreza, inteligencia artificial y bien común.
Durante la audiencia, el papa pidió que el progreso "no deje nuevas ruinas a su paso" y reclamó que las decisiones económicas, sociales y tecnológicas respeten la dignidad humana y prioricen a los más vulnerables.
"Las diferencias no tienen por qué conducir a la división", sostuvo León XIV, al plantear que pueden convertirse en "fuerzas creativas cuando están guiadas por la responsabilidad compartida". También reivindicó el diálogo como parte de la misión de la Iglesia e instó a preguntarse "qué humanidad queremos construir y qué lugar tendrá en ella cada persona".
La composición del encuentro en el Vaticano subraya la lógica de diálogo intersectorial que León XIV impulsa desde Magnifica humanitas y que la Iglesia argentina empezó a traducir en experiencias como Foro Confluencia y Poliedro.
La referencia tiene un antecedente vernáculo. En plena crisis de 2001, Jorge Bergoglio fue uno de los impulsores del Diálogo Argentino, la mesa que reunió a la Iglesia, la dirigencia política, el sindicalismo, el empresariado y organizaciones sociales para intentar reconstruir consensos en medio del derrumbe institucional. Con otro papa y otro gobierno, esa tradición vuelve a asomar como horizonte antes de noviembre.
El mapa de temas ya aparece definido: deuda de las familias, pobreza, migrantes, extractivismo, trabajo e inteligencia artificial. Son asuntos en los que León XIV y Milei parten de diagnósticos distintos.
Cuando León XIV llegue en noviembre, no encontrará una Iglesia que recién empieza a preguntarse qué decirle al Gobierno. Encontrará una estructura que ya empezó a construir su propia agenda y, sobre todo, una propuesta que puede resultar más incómoda que una crítica: sentarse a conversar.