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Viene León XIV: Victoria Villarruel, la convidada de piedra

Karina Milei quiere bloquear a la vice en el encuentro con la política. Palacio Libertad, la apuesta. Córdoba, única opción. La Iglesia sostiene el protocolo.

Mientras el Episcopado diseña la estrategia pastoral para explicar que León XIV viene a encontrarse con el pueblo de Dios y renovar la esperanza de la Iglesia argentina, Javier Milei y Karina Milei libran otra batalla puertas adentro: la Casa Rosada quiere que Victoria Villarruel tenga el menor protagonismo posible durante la visita y quede lejos del pontífice.

Fuentes gubernamentales consultadas por Letra P fueron categóricas: no quieren a la vicepresidenta cerca del papa y harán lo posible para evitarlo. La única posibilidad que actualmente admiten es que asista al acto masivo previsto en Córdoba, donde el gobierno provincial maneja otra lógica institucional y no tiene interés en abrir un conflicto con la Rosada por ese motivo.

En el Episcopado, en cambio, remarcan que ese conflicto pertenece exclusivamente a la política. La titular del Senado será invitada, guste o no en Balcarce 50, porque las autoridades episcopales deben respetar las formas institucionales y protocolares, sobre todo al tratarse de la visita de alguien equiparable a un jefe de Estado.

Karina Milei vetó al Congreso

El episodio más reciente de esa disputa tiene nombre y escenario: la Asamblea Legislativa. Un grupo de legisladores de distintos bloques —con Sebastián Nóblega a la cabeza y el libertario Santiago Santurio entre los firmantes— impulsa que León XIV hable ante ambas cámaras reunidas, como hizo meses atrás en España.

León XIV y la gira sudamericana

Karina Milei le bajó el pulgar a la idea. En el oficialismo entienden que una escena con Villarruel presidiendo el recinto, como marca su rol constitucional, le daría una centralidad que la secretaria general de la Presidencia no está dispuesta a conceder.

La alternativa que impulsa es trasladar el encuentro con la dirigencia política al Palacio Libertad -ex CCK-, una sede que además le permite controlar la lista de invitados. La Iglesia, por su parte, había propuesto la Universidad Católica Argentina (UCA) como opción para ese intercambio.

Una interna que también llega a la Iglesia

No es la primera vez que la relación entre los Milei y la vicepresidenta se cuela en la agenda eclesiástica. En agosto, Villarruel ocupó la primera fila en la misa de bienvenida al nuevo nuncio apostólico, arzobispo Michael Banach, en la catedral metropolitana de Buenos Aires. Lo hizo como presidenta en ejercicio del Poder Ejecutivo, mientras Milei viajaba por Ecuador y Colombia.

El Presidente demoró entonces la recepción de las cartas credenciales del representante papal por lo que su entorno describió como "cuestiones de agenda", una explicación que causó cierto malestar entre los obispos en momentos en que había que priorizar la organización de la visita.

La lista de desencuentros siguió creciendo. Villarruel no participó de la misa en Luján por el aniversario de la muerte del papa Francisco, ausencia motivada por la interna libertaria y que también expuso a su máxima expresión la grieta entre el oficialismo y la oposición.

Tampoco estuvo en el tedeum del 25 de mayo en la catedral porteña, donde Milei volvió a escuchar una homilía de Jorge García Cuerva con críticas a la "economía del descarte".

Victoria Villarreal en el tedeum de la catedral de Tucumán

En cambio, la vicepresidenta ganó visibilidad en los actos del 9 de julio en Tucumán, donde ensayó, lejos del Presidente, un perfil que tanto en el peronismo como dentro del oficialismo ya empiezan a leer con la vista puesta en 2027.

La foto que incomoda

El trasfondo de esta sucesión de vetos y bloqueos es una relación que no muestra señales de recomposición. El canciller Pablo Quirno volvió a pedirle la renuncia a Villarruel semanas atrás y la acusó de buscar "desestabilización" desde el inicio del mandato. Lo mismo hizo el jefe de Gabinete, Diego Santilli.

Ella, a su vez, apeló a la última encíclica de León XIV sobre los riesgos de la tecnología para marcar una posición nacionalista y católica, en las antípodas del discurso libertario. Ese contraste ayuda a explicar por qué su cercanía con el papa incomoda tanto a los Milei: el desafío interno es por quién capitaliza políticamente la visita.

El itinerario del pontífice todavía no está cerrado. En el Vaticano recién concluyen las vacaciones de verano y la Secretaría de Estado, encabezada por el cardenal Pietro Parolin, espera el resultado de una segunda misión de avanzada en Argentina antes de definir el programa definitivo.

Mientras tanto, acá se discute otra cosa: cuánto lugar, o cuán poco, tendrá Villarruel cuando León XIV llegue al país en noviembre próximo.

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