La diputada provincial de Santa Fe, Amalia Granata, conformó una variopinta alianza junto a sectores evangélicos, el Partido Libertario que a nivel nacional conduce Ramiro Marra y un sector de la Coalición Cívica-ARI, el partido de Elisa Carrió, quebrado en dos en la Bota.
La exmediática pretende imponerse como la principal, o al menos la más ruidosa, opositora al proyecto de reforma constitucional del gobernador Maximiliano Pullaro, especialmente a la posibilidad de su reelección. Para lograr mayor despliegue territorial, sumó a dirigentes de diversas localidades de la provincia, incluso de extracción peronista.