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TEMPORADA DE ROSCA

Reforma electoral en Santa Fe: la letra chica de las inéditas PASO para la vicegobernación que propone Unidos

Es la novedad más llamativa del proyecto oficialista que aprobó Diputados. Competencia con hasta tres fórmulas. La negociación interna de Unidos.

La inédita elección de vicegobernadores en las Primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) es una de las novedades más llamativas de la reforma electoral que avanza en Santa Fe. El esquema ya fue aprobado en Diputados y, en caso de superar el Senado, se estrenará en los comicios provinciales de 2027.

La llamativa regla habilita a una misma persona a competir por la Casa Gris con hasta tres opciones de compañía de fórmula distintas. En Unidos defienden la idea bajo el argumento de que “fortalece la participación democrática de la ciudadanía”.

La letra chica detrás de las PASO para la vicegobernación en Santa Fe

En principio, la reforma consiste en que, a diferencia de lo que sucede en las otras 22 provincias argentinas, una misma persona que sea precandidata a la gobernación no llegue a las PASO con una única oferta de compañero de fórmula, sino que los votantes encuentren en la Boleta Única de Papel - que rige en Santa Fe desde 2010 - un menú de hasta tres opciones posibles para la vicegobernación.

Los binomios competirán de manera independiente y los votos que obtenga una misma precandidatura a la gobernación con distintas opciones de vices no se sumarán. Es una diferencia clave para entender cómo se resolverán las internas.

Por ejemplo: si un candidato A compite con dos vices y obtiene 40 mil votos con uno y 90 mil con otro, esos sufragios no se acumulan. Si el candidato B se presenta con un solo vice y consigue 110 mil votos, ganará las PASO porque su fórmula fue la más votada, aunque A haya reunido 130 mil votos entre sus dos fórmulas.

La imposibilidad de acumulación no solo afectará a la competencia interna. También puede ser decisiva para que un espacio político consiga, o no, atravesar el nuevo umbral de las primarias, que la reforma bajó del 1,5% al 1% del padrón.

Es que al piso general para cada fuerza se sumó un segundo filtro del 0,6% para las candidaturas internas. Es decir, no alcanzará con que el partido supere el 1% entre todas sus opciones: al menos uno de sus binomios gobernador-vice deberá conseguir por sí mismo casi 20 mil votos para habilitar el pase a la elección general.

Por lo demás, la reforma fija algunas reglas adicionales. Cada pareja deberá respetar la paridad de género, un mismo vice no podrá integrar más de un binomio y tampoco se podrá participar simultáneamente en fórmulas de distintos frentes.

Los mecanismos para frenar las avivadas electorales

El texto también tiene incorporados algunos artículos que, a modo de freno, servirán para evitar que la nueva herramienta termine convertida en un incentivo para multiplicar infinitamente las candidaturas.

El principal es que cada fórmula a gobernador y vice deberá estar acompañada por una lista completa de diputados provinciales, aunque la relación no funciona a la inversa y una nómina para la cámara baja sí podrá presentarse sin candidatura a la Casa Gris.

Además, esas listas deberán reunir adhesiones equivalentes al 0,4% del padrón de afiliados de la fuerza, con apoyos en al menos 14 departamentos.

Ambos son requisitos relativamente sencillos de cumplir para los partidos grandes, pero suman una barrera para las fuerzas con menor estructura territorial que busquen mejorar su performance ocupando grandes superficies de la BUP.

Los antecedentes de la elección de vicegobernadores

El sistema que propone Santa Fe tiene pocos casos similares en la Argentina. El más cercano en vigencia está en la Ciudad de Buenos Aires, aunque funciona de una manera muy distinta.

Allí, en las PASO se define únicamente la candidatura a jefe de Gobierno y, una vez proclamado, éste tiene 48 horas para proponer quién lo acompañará como vice en la elección general.

Para encontrar algo más parecido a un mismo candidato encabezando fórmulas distintas en democracia hay que retroceder hasta las presidenciales de 1989, aún con colegio electoral y previo a la reforma constitucional de 1994. Ese año, Eduardo Angelóz compitió por la presidencia acompañado por Juan Manuel Casella en la fórmula oficial de la UCR y también por María Cristina Guzmán en la boleta de la Confederación Federalista Independiente.

El antecedente a la reforma de Santa Fe: Eduardo Angeloz junto a María Cristina Guzmán en un cartel publicitario de la Confederación Federalista Independiente.

En 2014, Río Negro también ensayó una fórmula similar a la santafesina, aunque con una lógica distinta. La ley de PASO aprobada ese año permitía que cada fuerza optara por una fórmula completa o por una “fórmula abierta”, en la que los votantes elegían solamente al candidato a gobernador.

El vice se definía luego de la primaria, con acuerdo del ganador y la cúpula de su partido. La norma, de todos modos, nunca llegó a aplicarse: primero fue suspendida y, luego, derogada en 2018

La rosca detrás de la novedad

Los tres casos, sin embargo, distan sustancialmente de la norma que pretende aplicarse en la bota. Santa Fe sería la primera en llevar directamente a una primaria distintas fórmulas encabezadas por un mismo candidato a gobernador, con compañeros de fórmula diferentes y sin acumulación de votos entre ellas.

El motivo de la inédita estratagema incluida en la ley electoral hay que buscarlo en la propia interna de Unidos. La propuesta no estaba incluida originalmente en ninguno de los siete proyectos que llegaron a la Legislatura, sino que apareció sobre la hora en las mesas de negociación y, según versiones, fue empujada por el Partido Socialista, aunque estos lo niegan.

La discusión parte de un problema que la propia amplitud de Unidos puede presentar en 2027. Maximiliano Pullaro aparece hoy como el nombre con mayor centralidad para buscar la reelección, mientras el socialismo pretende sostener identidad propia y disputar lugares de peso dentro del frente.

La interna de vices ofrece una salida: le permite al PS competir por un lugar en la fórmula ejecutiva sin necesidad de construir una candidatura a la Casa Gris sólo "para medirse". Además, le abre la posibilidad de capitalizar de manera más directa el arrastre electoral del gobernador sobre sus propias listas.

La jugada despertó emociones fuertes en el PRO. Hasta ahora, las señales apuntaban a una repetición de la fórmula de 2023, con Gisela Scaglia. Por eso, la novedad cayó como una amenaza directa sobre un casillero - y un espacio de poder en la presidencia del Senado - que los amarillos daban por propio.

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