ver más
CIERRE DE LISTAS

El dilema de Agustín Rossi: reformular su plan y enfrentar otra vez a CFK o resignarse a bajar su candidatura

El posible binomio Carignano-Toniolli golpea el nervio principal de su estrategia: pescar el voto cristinista. Fortalezas y debilidades: por qué no se baja.

La alianza de La Cámpora con el Movimiento Evita reseteó el panorama del peronismo de Santa Fe a tres días del cierre de listas. La candidatura del binomio Florencia Carignano- Eduardo Toniolli pegó en la línea de flotación de Agustín Rossi, que aún resiste con la manija institucional del Partido Justicialista como bastión.

Qué tiene en contra Agustín Rossi

El clima se enrareció el martes a la tardecita, cuando en La Cámpora anunciaron que la exdirectora nacional de Migraciones sería candidata a diputada -a pesar de que le restan aún dos años de mandato-. Hasta ese entonces, todas las fuentes coincidían con que el cristinismo ocuparía el segundo lugar de la nómina de Fuerza Patria y que la disputa era por el primer casillero, entre Rossi y Toniolli. La movida de Carignano sonó a una estrategia de presión que buscó forzar la unidad, algo que forma parte del manual de estilo de CFK.

Sin embargo, en las primeras horas la jugada no dio los frutos esperados. No hubo una avalancha de “baños de humildad” como en otra época. Solo en el Evita hubo buena recepción: “Significa que Cristina no está bancando al Chivo”. Así las cosas, el kirchnerismo redobló la apuesta filtrando que el segundo de la lista de Carignano sería Toniolli. De esta manera, aumentó la presión sobre los distintos actores del peronismo, entre ellos Rossi, al construir un escenario en el que, si no hay unidad, todos saldrán perdiendo: el caudal electoral peronista no pinta ser generoso.

La resistencia

El anuncio golpeó en la línea de flotación de Rossi. El exjefe de Gabinete se subió convencido de que es el peronista que más mide y, por lo tanto, que más puede fidelizar el voto kirchnerista. En una elección de baja participación, los núcleos duros son claves para ser competitivos. Si CFK apoya a otra lista, hiere de muerte sus planes de ser el postulante que se identifique con el electorado kirchnerista. Por peso propio, Rossi no necesita de la bendición de la expresidenta para ser reconocido como de su espacio, pero no es lo mismo no tener esa bendición que tenerla en contra.

Sin embargo, el exministro de Defensa resiste y a su lado avisan que no se baja. Enumeran más de una razón para sostenerse. En primer lugar, que no necesita la bendición de CFK para interpelar al voto de ese núcleo. “Es una discusión de rosca, pero para la gente no involucrada es kirchnerista y punto”. La tropa del extitular de la AFI no confía en algunas encuestas que se conocieron en los últimos días y sigue sosteniendo que es el que mejor mide. Además, les envalentona tener más conocimiento en el electorado que Carignano. En las últimas horas, cuando la rosca levantaba temperatura, Rossi se mostró en un comedor infantil en uno de los barrios más carenciados de Rosario: todo un mensaje.

RossiCFK

Otros tiempos: Agustín Rossi junto a CFK.

Una duda bidimensional que recorre todo el ecosistema peronista apuntala la resistencia rossista. La primera dimensión se refiere a cuánta campaña podrá hacer Cristina Fernández de Kirchner, recluida en San José 1111 en virtud de la condena judicial por la causa Vialidad y, por tanto, impedida de salir a recorrer territorios. La segunda dimensión apunta a cuánta de esa campaña que podrá hacer CFK será direccionada a Santa Fe. Lo mismo de todos los años impares: se vota en todo el país, pero la elección que más pesa es la de la Provincia de Buenos Aires.

La lapicera, a favor

Hay otro elemento que sostiene a Rossi: el control institucional del Partido Justicialista. Gracias a su alianza con el grupo de senadores departamentales que puso a Guillermo Cornaglia como presidente del PJ, la lapicera está del lado rossista. Insospechados de ser kirchneristas, los senadores lo apoyan porque hacen el mismo análisis sobre la importancia de convocar al voto cristinista. Por eso, si llega el cierre de listas y todo termina roto, el candidato del PJ será Rossi. “Jugar adentro no es lo mismo que jugar afuera”, dicen a su lado, señalando experiencias como la de Marcelo Lewandowski.

Las razones expuestas no se traducen como una victoria segura, pero en el rossismo creen que alcanzan para al menos aspirar a una banca. Está fresco el recuerdo de 2021, cuando Rossi fue precandidato a senador y -otra vez- se enfrentó a CFK, que en virtud de su acuerdo con Omar Perotti había bendecido a Lewandowski. Aquella vez, el exministro de Defensa perdió, pero cosechó algo más de diez puntos. “Agustín es el hijo no querido de la familia, pero él se siente parte”, metaforizan. Paradojas del destino: quien lo acompañó como candidato a diputado aquella vez fue Toniolli.

También te puede interesar
Temas

Las Más Leídas

Más Sobre Política