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EL MODELO | TRIBUNA LETRA P

Paradojas libertarias en la Argentina de Javier Milei

FATE, la reforma laboral y el paro reconfiguran el tablero político. Entre aperturas, tensiones internas y contradicciones, el modelo muestra sus costos.

Paradoja libertaria: cuando parecía que todo marchaba sobre ruedas para el oficialismo se anunció el cierre definitivo de la fábrica más emblemática de neumáticos de la Argentina de Javier Milei. La estrategia de la apertura importadora combinada con el dólar barato para bajar la inflación tiene beneficiarios y víctimas.

No es novedad, solo que ahora empiezan a caer las fichas de un efecto dominó que viene ensamblando piezas de distinto tamaño, fundamentalmente en buena parte de los rubros de la industria manufacturera. La fórmula que combina evolución de los salarios por debajo de la inflación, aumento de los servicios por arriba del promedio, tasas de interés volátiles y extravagantes y una política comercial que levanta sin mirar todas las barreras no podía resultar inocua.

La versión mileista de “cirugía mayor sin anestesia” genera gritos de alegría y de dolor. Ninguna política económica es neutra. Y esta, como manifiestan a diario los funcionarios, se jacta enfáticamente de su parcialidad. El capitalismo a la violeta es así; sin lugar para los débiles. Las únicas lágrimas que admite son las “lágrimas de zurdo”. Mandriles y tibios abstenerse.

Igual nada es tan lineal. Ante el anuncio del cese definitivo de FATE, el Gobierno reaccionó de manera curiosa: por un lado, declaró la conciliación obligatoria, una suerte de intento de resucitación en plena autopsia; y por el otro desplegó en las redes una serie de acusaciones para el dueño de la firma y para los gremios atribuyéndoles la responsabilidad de toda la situación. Un empresaurio beneficiario del proteccionismo K y los sindicatos comunistas serían los culpables del complot. Si esto último es así: ¿Qué habría que conciliar? Lo más criterioso sería celebrar sobre las ruinas de la planta de San Fernando con lustrosas cubiertas chinas a mitad de precio.

Para seguir sumando paradojas La Libertad Avanza de la mano de Donald Trump para resolver sus problemas financieros mientras se abraza a Xi Jinping para resolver los comerciales. Maquiavelo murió en Davos para resucitar en Argentina. Otro contrasentido notable lo aporta el contexto.

El enemigo interno de la reforma laboral

La reforma laboral oficialista que venía sin mayores sobresaltos se encontró con un enemigo feroz: el “coloso” Sturzenegger. El ministro más fiel a sí mismo de todo el gabinete apeló a su locuacidad para celebrar la media sanción del proyecto, enfatizando las bondades del cambio del régimen de licencias por enfermedad. Logró lo que no pudo, no supo o no quiso hacer la oposición y la CGT hasta ese momento: poner el tema en el centro de la atención.

Comenzaron a llover las críticas, inclusive de aliados y amigos que hasta entonces no se habían tomado el trabajo de leer el artículo en cuestión o habían decidido ignorarlo. Resultado: eliminación del artículo correspondiente y otra paradoja, la rigidez del ministro desregulador flexibilizó uno de los aspectos más odiosos de la reforma. La gente podrá seguir lesionándose en el futbol del barrio o enfermándose a voluntad con todos los gastos pagos gracias a la involuntaria generosidad de Federico.

El combo se completa con un paro que hasta hace pocas horas nadie tenía firme en el radar. Cuando los dirigentes de la central obrera habían rescatado como al soldado Ryan sus obras sociales de la guadaña caputista parecían desvanecerse los motivos para una protesta enérgica. Pero las circunstancias empujaron y la medida se declaró. Inmediatamente comenzaron los debates de siempre alrededor de las huelgas y su utilidad. Para coronar las paradojas coincidirán las voces de tirios y troyanos alrededor de una verdad grande como una casa: es un paro político. Porque todos necesitan que lo sea.

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