A Javier Milei le está haciendo falta consultar a algún abogado, ya que, al parecer, la inteligencia artificial que utilizaba en 30 segundos no sirvió para reemplazar a un ejército de abogados. Ni siquiera a uno. Veamos qué quedó de la Cadena Nacional del viernes pasado.
Admito que no quise ni pude prestarle demasiada atención a un discurso que, por los sesgos y las deformaciones profesionales del que esto escribe y del que lo emitió, fue instalado en un ámbito académico cerrado y deliberadamente complejo, salvo por el tono de inicio de campaña electoral y las amenazas incluidas en proyectos totalitarios y de imposible tratamiento en el Congreso Nacional al que, dicho sea de paso, el Poder Ejecutivo no envía desde que asumió el Presupuesto anual.
O sea, tampoco está claramente establecido de dónde se pagan los servicios de la deuda y otras iniciativas libertarias. Haz lo que digo, no lo que yo hago. Entre Nerón y Seneca se parece la historia. De lo demás, vale la pena señalar que ya me opuse reiteradas veces a la utilización banal que hizo el kirchnerismo de la noción de genocidio. Pero aún peor que la foto del violeta Nunca Más en la dinamitada La Matanza es la pretensión de tipificar como limpieza étnica a cualquier estadística de pobreza que le acerquen en puntas de pié a las manos presidenciales.
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javier Milei en cadena nacional.
Era intolerable la deliberada confusión que instaló el kirchnerismo calificando de genocidio al imprescriptible terrorismo de Estado de la última dictadura militar. Aquel discurso se sostenía en números reales de víctimas. Esto es fruto de conjeturas y especulaciones. No obstante, en el mundo de las redes y las imágenes, golpeó más lo del Nunca Más que la mención del genocidio.
El caso YPF
Entrando entonces a la imagen de la cadena nacional, esa generala de economistas puede traer cola, en especial en la semana que se inicia en la Justicia neoyorquina. En cuanto a la potencial pérdida de una YPF cada año, metaforizada por el Presidente para parangonar el costo para que se cumpla con los mínimos estándares presupuestarios posibles que intenta el Congreso en razón del amparo a la vejez y a la discapacidad consagrados en Tratados Internacionales, debo señalar que la presencia del Presidente y el vicepresidente del BCRA serán una motivación nueva para que la jueza Loretta Preska persiga el oro del central.
Difícil sostener la autonomía e independencia de la autoridad monetaria que alegamos en aquella sede tribunalicia. Ruego que en el backstage no aparezca Marín. Para lo que refiere al pésimo ejemplo del impacto económico de las medidas “populistas”, el título de este artículo puede expandirse de derecha a izquierda, sigan los economistas sin abogados. Con la mala praxis de Axel Kicillof y esta ya enterramos dos veces a Mosconi.
Insisto, en que además de despedir al ghost writer del ejemplo (podría haber utilizado montos de exportaciones de cualquier commodities), la foto de la autoridad monetaria “autónoma” subordinada y obsecuente en la cadena nacional va a hacer más daño que el discurso de barricada contra la representación popular y proporcional del Congreso. Esa postal de los cinco economistas que encabezan la administración del país dirigida por uno de ellos en ejercicio de la presidencia de la Nación, más que un grito de guerra es un acta de constatación de los límites constitucionales y legales que, en democracia, encauzan el desarrollo de las ciencias sociales, como la economía y el derecho, en un corto periodo de cuatro años (con una única posibilidad de reelección inmediata) determinó por la Carta Magna como espacio temporal respetuoso de la alternancia republicana en el poder.
Menos insultos, más amateurismo.