PERONISMO PARA ARMAR

¿El proyecto nacional de Schiaretti puede empantanar la estrategia de Llaryora?

Mientras el intendente se prepara para ampliar las bases del oficialismo con radicales, el discurso del gobernador ratifica el límite. Febrero, mes de saltos.

CÓRDOBA (Corresponsalía) La estrategia del intendente y candidato del oficialismo Martín Llaryora para ampliar la base electoral y territorial del oficialismo cordobés dará en las próximas semanas pasos definitivos de cara al inicio de campaña. Tras la apertura de las sesiones en la Legislatura provincial, el peronismo cordobés pondrá en marcha un proceso con el objetivo de retener el poder en la provincia y en la ciudad. Al mismo tiempo, empezará a trabajar en el armado presidencial de Juan Schiaretti  con el riesgo de que ambas candidaturas puedan chocar. 

 

El armado del frente político -que ya no tendrá el nombre de Hacemos por Córdoba- protagonizará una serie de movimientos para generar un impacto público y también para sacudir los ánimos opositores. Con el apoyo de más de 200 intendencias a la candidatura de Llaryora, a partir de la unificación de los almanaques electorales, un grupo de dirigentes radicales hará pública su incorporación al oficialismo.

 

En el entorno del jefe comunal ya no hablan de “15 o 20 intendentes”, sino que advierten “un grupo importante de dirigentes radicales que tienen un buen concepto de la gestión de Schiaretti y que no lo quieren a Luis Juez ”. De esa manera, se venderá el desembarco del ala radical del llaryorismo naciente, que repercutirá en la presencia boinablanca en el reparto de carteras y espacios de gestión.

 

Jugando con los nervios opositores, en el peronismo esperan que Schiaretti anuncie la fecha de los comicios provinciales para que Juntos por el Cambio oficialice a Juez como candidato a la gobernación. La idea es que ese movimiento sirva de excusa para el desbande dirigencial del ala radical del llaryorismo. ¿Y si el candidato es Rodrigo De Loredo? “Habrá algunos que se quedarán en la UCR apoyando a su candidato, otros no”, confían.

 

Mientras ese gesto rupturista se termina de cocinar, las mesas destinadas a habilitar un diálogo con los dirigentes identificados con el Frente de Todos parecen haberse estancado. La siempre suspicaz presencia de Martín Gill en actos oficiales parece lograr esquivar la realidad de un diálogo totalmente resquebrajado. Una de las razones que atentan contra la recomposición que busca llevar adelante el llaryorismo encuentra su base en el discurso de Schiaretti que, en pos de fortalecer su posicionamiento a nivel nacional, se muestra cada vez más opositor a la Casa Rosada.

 

Martín Llaryora, junto a Martín Gill y Juan Manuel Llamosas durante el acto del miércoles en la Legislatura.

El llaryorismo quiere esquivar la práctica de acuerdos “entre dirigentes” y apunta a la conformación de “mesas”. Las comunidades regionales y los acuerdos entre intendentes “por departamento” dan cuenta de ese armado en el que frentetodistas son seducidos con la misma estrategia que radicales y vecinalistas: “Que se sumen a nuestro equipo en la provincia y después que apoyen al candidato a presidente que ellos quieran”.

 

El problema aparece, entonces, en el lema “Schiaretti Presidente”. Si en la campaña presidencial las críticas del gobernador hacia JxC aumentan, dirigentes opoficialistas dubitativos podrían empezar a fruncir el ceño ante las propuestas del intendente cordobés. 

 

Mientras en la pata peronista del FdT, que ya salió a la cancha con sus propias candidaturas en la provincia y en la ciudad, desconfían en que la proyección nacional de Schiaretti tenga un puerto seguro, en la triada de diputados kirchneristas que participó del acto que dio comienzo a las sesiones ordinarias de la Legislatura el descontento podía verse en la cara.

 

“Quiero ratificar mi más absoluto rechazo al intento de juicio político por parte del actual Gobierno nacional a la Suprema Corte de la Nación. Precisamos un federalismo auténtico donde los gobiernos nacionales dejen de gestionar solo para el puerto de Buenos Aires, en detrimento del interior de la Patria. Debemos dejar de ser un país unitario y ser federales en serio”, dijo el gobernador ante la Asamblea Legislativa.

 

“El nivel de hipocresía que maneja el gobernador es cada día más grande”, se quejó Pablo Carro. “¿Cómo se puede pregonar la construcción de un país federal y no denunciar a los miembros mafiosos de la Corte Suprema? En las palabras dice defender a Córdoba; en las prácticas protege los intereses de CABA y la mafia judicial”, señaló.

 

En ese sentido, Gabriela Estévez afirmó que "el gobernador construye un relato que nada tiene que ver con la realidad”. “Por un lado, acusa al gobierno nacional de unitario cuando los envíos nacionales a la provincia en concepto de coparticipación aumentaron por encima de la inflación. Sin embargo, cuando la Corte Suprema avanza sobre las competencias de los otros poderes para sacarle la coparticipación a las provincias y dársela a Larreta, no hace nada” advirtió la diputada. 

 

Por su parte, Eduardo Fernández apuntó sus cañones contra los datos que, asegura, Schiaretti prefiere ocultar: “Córdoba está en la cima de todos los índices nacionales de desempleo y subocupación. El referente del Partido Solidario avanzó, a su vez, con críticas a las políticas relacionadas con la producción, la salud y el ambiente, y agregó uno de los temas que más preocupa a quienes quieren despojar del poder a Hacemos por Córdoba: la deuda provincia. “Crece volviéndose insostenible y se refleja en un presupuesto que cada año le da más lugar a su pago”, apuntó.

 

El gobernador Maximiliano Pullaro y el presidente de la UCR Felipe Michlig.
Mauricio Macri y Patricia Bullrich. 

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