05|11|2022

Cumbre de las Américas: Fernández y otra encerrona que tensiona más al FdT

13 de mayo de 2022

13 de mayo de 2022

Con la exclusión del eje chavista, el continente se reunirá en junio en EE.UU. Boicot del progresismo latino e indecisión argentina. Más fuego al "debate".

Los 11 mil kilómetros que separan a Buenos Aires de París, la última escala de la gira del presidente Alberto Fernández por Europa, no lo alejaron de las internas que atraviesa el oficialista Frente de Todos (FdT). A las disputas económicas y las discrepancias con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner se le sumó, en las últimas horas, las diferencias en su tropa por la participación de la Argentina en la IX Cumbre de las Américas, que se realizará en Estados Unidos y a la cual no está invitado el eje chavista del continente. 

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Entre el 6 y 10 de junio, en Los Ángeles, el presidente norteamericano, Joe Biden, comandará un nuevo encuentro del único organismo hemisférico que reúne a todos los países del continente. La característica de esta edición es que el líder demócrata no invitó al presidente de Cuba, Manuel Díaz Canel, ni al Venezuela, Nicolás Maduro, ni al de Nicaragua, Daniel Ortega. “En un momento en que estamos enfrentando muchos retos para la democracia, no respetan la Carta Democrática de las Américas y, por lo tanto, no espero su presencia”, aseguró en declaraciones televisivas el subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental norteamericano, Brian Nichols. De esa manera, Fernández deberá decidir si viaja al país del Norte a medida que crece el rechazo de los países progresistas de la región y de varios de sus mandatarios amigos. Este jueves, durante su estadía en Alemania, Fernández dio una primera señal en una entrevista: “Tengo pensado ir, pero les pido a los organizadores lo mismo que les pide (el presidente de México, Andrés Manuel) López Obrador (AMLO); que inviten a todos los países”. 

 

Fue AMLO el primer mandatario en anunciar que no cruzará la frontera si esos países son excluidos. “No estamos para confrontación, estamos para hermanarnos y, aunque tengamos diferencias, las podemos resolver dialogando, pero no excluyendo a nadie”, explicó el hombre con quien Fernández aseguró tener “la misma piel”. En el mismo sentido se expidió el presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, que, a través de Twitter, manifestó que “una Cumbre de las Américas que excluye a países no será una Cumbre plena”. Estas dos posibles ausencias no son inocuas para la Casa Rosada, porque son países con los que Alberto Fernández estableció sólidas relaciones políticas y personales. Por un lado, con AMLO, el primer jefe de Estado que lo recibió, aún como mandatario electo; y, por el otro, con Arce, con quien lo une el trabajo hecho por la Argentina durante el golpe de Estado contra el expresidente Evo Morales

 

Con este panorama, la participación argentina puede impactar en sus relaciones internacionales con dos de sus vecinos más cercanos políticamente y, además, sobre las propias filas del FdT, que ya viven momentos tumultuosos. La presidenta de Honduras y amiga de Cristina Kirchner -la argentina viajó a la asunción de la mandataria centroanmericana-, Xiomara Castro, también confirmó que no viajará a los Estados Unidos si Biden no invita a todos los países. En este caso, el desafío no es con Tegucigalpa, ya que el comercio y los vínculos bilaterales no son significativos para el Palacio San Martín; sino para el equilibrio de poder tanto interno como externo que busca mantener Alberto Fernández a la hora de desarrollar la política exterior. 

 

La figura de la vicepresidenta es gravitante para el presidente dentro de las fronteras argentinas y por fuera -no es casual que tenga un libro sobre la política exterior de sus dos mandatos presidenciales-, por lo cual la diplomacia del FdT también busca un balance político entre los distintos sectores que componen el oficialismo. A raíz de esto, la participación de Fernández en la Cumbre, a pesar de la exclusión de tres países del continente y de la ausencia de algunos otros, amenaza con tensionar, todavía más, los pesos y contrapesos de la alianza gobernante. Un desbalance de este tipo ya le costó al oficialismo la renuncia de la entonces designada embajadora ante Rusia, Alicia Castro, quien rechazó viajar a Moscú por el voto a favor de Buenos Aires en una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que condenó la violación a los derechos humanos en Venezuela. 

 

Además, no será cualquier Cumbre para el continente. Por primera vez, se realizará en Estados Unidos luego de haber albergado su primera edición en 1994 en Miami y se espera que Biden la utilice como plataforma de lanzamiento de su política hacia el continente, especialmente, a medida que crecen las disputas con China por la hegemonía política y económica global. Asimismo, el líder demócrata enfrenta sus propios desafíos en un año electoral fundamental para el futuro de su mandato, porque se renovará el Congreso ante los embates del Partido Republicano, todavía comandado por el expresidente Donald Trump, que le demanda mayor dureza, justamente, con Venezuela, Cuba y Nicaragua en la disputa por los votos de Florida, un estado clave en todos los comicios norteamericanos.

 

Al regreso de su viaje por Europa, el Presidente deberá tomar una decisión que, sea cual fuere, tendrá costos. Si asistiera, correría el riesgo de ser atacado, por un lado, internamente por el kirchnerismo, que, de todas maneras, todavía no se pronunció sobre el tema. Por el otro, por los países aliados de la región que no lo acompañarán hacia Los Ángeles y con los cuales Fernández busca generar un liderazgo político frente a diferentes organismos internacionales, un punto de su política exterior que podría verse menguado si efectivamente se produjera esta división de posturas.

 

De todas maneras, si no asistiese también correría riesgos, porque el anfitrión será nada más y nada menos que Estados Unidos, un país con el que el mandatario argentino busca mantener buenas relaciones y con el que busca desde hace tiempo una foto y una reunión privada, algo a lo que aspiraría en caso de viajar.