02|12|2022

04 de marzo de 2022

04 de marzo de 2022

La ministra de Educación enfrenta a los gremios docentes con aval del gobernador. Diferencias insalvables. Pasado franciscano y paritarias conflictivas.      

La ministra de Educación de Santa Fe, Adriana Cantero, les marcó la cancha a los gremios docentes no bien asumió: se llevó al ministerio a un par de integrantes claves de las comisiones directivas de la poderosa Asociación de Magisterio de Santa Fe (Amsafé) y del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP). Ese gesto definió la relación para siempre. Por tercer año consecutivo, la enemistad entre la ministra y los sindicatos vuelve a quedar expuesta con la actual paritaria. Mientras Cantero no duda en acusar a la dirigencia de intransigente por acudir sin muchas vueltas al paro, la cúpula y las bases docentes la apuntan como principal obstáculo para acordar salarios y condiciones laborales.   

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Lejos quedaron sus años como jefa de los colegios franciscanos del sur de Santa Fe, un ámbito educativo-religioso que no aporta mayores inconvenientes para quien es gerenciadora. La gestión de gobierno es otra cosa, donde la cintura política es uno de los mayores capitales que debe tener quien está al frente de un ministerio al discutir salarios y, paradójicamente, se trata del principal escollo que ven los gremios en Cantero a la hora de negociar.

 

No significa que haya caído del cielo al ministerio. Además de sus largos años como profesora y supervisora de educación especial, fue delegada regional de Rosario y ministra interina durante el segundo gobierno de Jorge Obeid. Siempre se encargó de caminar por la estructura ministerial, lo que le da conocimiento burocrático. De hecho, la matriz conflictiva con los gremios parece ser de índole política.

 

Según explica un dirigente de peso a Letra P, la ministra habla y se le escapan prejuicios políticos contra la planta docente. “Dice que somos funcionales al socialismo y que le hacemos los paros al peronismo”, explica una fuente de décadas en el gremialismo y agrega: “Lo convenció a (Omar) Perotti que los docentes no votamos al PJ”.

 

Cantero cuenta con todo el apoyo del gobernador. La designó en el ministerio y la respaldó durante los conflictos que no sólo han sido por las paritarias, sino por las innumerables discusiones que fue generando la pandemia en el proceso educativo. Por momentos, los cruces por la presencialidad, el ausentismo, los protocolos sanitarios y la comunicación ministerial han agitado la gestión provincial, pero Perotti nunca amagó con correrla.

 

Probablemente allí radique su única cuota de poder político. Es una guardiana de la gestión que, si bien no se sienta en su mesa chica, es funcional a los procedimientos del gobernador. En eso coincide y encuentra su camino con el del ministro de Economía, Walter Agosto, el otro custodio pero de los números provinciales. En tiempos de paritaria, parece haber un triángulo sin fisuras. 

 

Por eso, Cantero encaja en el perfil de la vieja escuela del peronismo, desde donde se ha posicionado para gestionar, pero no para mostrar una línea educativa innovadora, apuntan los gremios. Más, señalan, en una provincia que duerme la nueva Ley de Educación. Por ejemplo, con respecto al Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), sostienen que no ha mostrado rechazo, pero que tampoco se ha visto una política firme para fomentar su aplicación de manera pareja. El mundo ministerial de Cantero parece ser cerrado y se reduce a un par de funcionarios y funcionarias de confianza. Es otra característica que la emparenta con el gobernador: delega poco, algo que queda expuesto en las paritarias, opinó una dirigente que se sienta a negociar.

 

Paritaria paria

La ministra no le escapa a los medios y pone la cara. Cada vez que toma el micrófono, mantiene una línea discursiva confrontativa con los gremios. Parece ser parte de su rol, algo que no practican ni el gobernador ni el ministro de Trabajo y Empleo, Juan Manuel Pusineri.

 

Este año, la paritaria volvió a empantanarse y los gremios docentes cuestionaron dos puntos: la demora en la oferta salarial, que llegó a tres días del inicio del ciclo lectivo, y el porcentaje por debajo de la paritaria federal. "Si hubiéramos tenido una negociación temprana, ¿hubiésemos tenido la posibilidad de no tener paro?", respondió la ministra al ser consultada sobre la tardanza en la oferta salarial. También hizo un tiro por elevación a Sonia Alesso, secretaria general de de Amsafé y de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA). "En sus representaciones nacionales, los gremios que en Santa Fe están de paro acordaron", apuntó. 

 

Cantero empuña una bandera que tejió Perotti: el paro docente nunca es bienvenido. "¿Por qué no tenemos la posibilidad de negociar sin el paro de 48 horas de esta semana y la próxima? Los gremios estatales no aceptan y no están de paro", lanzó. La diferencia queda a la vista: UPCN y ATE tienen un vínculo estrecho con el gobierno, mientras que los gremios docentes parecen devolver la cara de perro.