06|9|2021

El FdT cuidó la figura presidencial en el cierre de listas y le permitió conservar su gabinete. Macri, le despejó la cancha a Larreta para armar la boleta.

El Presidente y el jefe de Gobierno porteño son los que más se juegan en las PASO. Arrancaron fuerte y bien con la posibilidad de designar a sus candidatos. El oficialismo cuidó la figura de Alberto Fernández facilitándole la instalación de sus preferidos al tope de las boletas de provincia y ciudad logrando a la vez conservar la integridad de su Gabinete (con la sola excepción de Arroyo). Resulta ocioso señalar que Cristina Fernández de Kirchner consolidó su cuota de poder con la conformación del conjunto de los candidatos en lugares “entrables”. Eso era lo lógico y esperable. Pero, en esencia, ella le jugó bien.

 

Lo propio podría señarlarse de Mauricio Macri respecto de Horacio Rodríguez Larreta. Quizás no estaba en condiciones de impedirle la ambición, pero sí de empiojarle al Pelado -perdón el oxímoron- la jugada. Eligió tomarse un avión y despejarle la cancha sin dejar de pensar, claro está, en el segundo tiempo.

 

Los dos exmandatarios conocen cabalmente su fuerza y sus límites. Y sus tiempos. De aquí en más, el Presidente en ejercicio y el presidenciable comienzan a jugar su suerte. Ambos deben ganar. Larreta necesita que Diego Santilli derrote a Facundo Manes. Y Fernández que Victoria Tolosa Paz supere a los dos precandidatos de Juntos sumados. La ventaja relativa para el Presidente es que tiene chance en noviembre de remontar si el resultado no es el ideal. Para el alcalde porteño una victoria del neurocijurano impulsado por la UCR lo deja sin revancha. Y sin proyecto. Si en noviembre Victoria le da la victoria a Alberto este podrá pensar y diseñar su segunda mitad con más identidad y proyección. En caso contrario su margen de maniobra se reducirá a los extremos de la formalidad.

 

De anteriores primarias se solía comentar que no eran otra cosa que encuestas nacionales caras. Esta, claramente, es estratégica. A riesgo de exagerar diremos que contiene implícitamente dos plebiscitos simultáneos sobre el futuro de las coaliciones que hegemonizan la vida política nacional, sobre su evolución, estilo y liderazgos. Y que el escenario principal es, una vez más, el territorio que concentra el 40% del padrón. Desde luego las competencias en todas las provincias tienen su importancia. Pero ninguna se presenta en esta coyuntura tan determinante como la de Buenos Aires. Aún la de ciudad, es subsidiaria de lo que suceda en provincia.

 

Quizás el mapa del Congreso no cambie demasiado. Posiblemente algunos puedan ilusionarse con aprovechar espacios y caranchear algo de las coaliciones principales. Pero cuesta imaginar que, más allá de los efectos colaterales, se altere la bicoalicionalidad de nuestro sistema político. Si se pueden modificar algunos de sus rasgos y mecanismos de funcionamiento interno a partir del ascenso y la influencia creciente de figuras como Alfredo Cornejo y Gerardo Morales desde la UCR dentro de Juntos por el Cambio o como Sergio Uñac desde el peronismo en el Frente de Todos. Y resulta muy deseable que con su impulso contribuyan a encontrar un nuevo punto de equilibrio más federal, y en consecuencia más representativo del monopolio temático que suele imponer el AMBA. Eso se verá en los próximos dos años. Las próximas semanas transitarán en una provincia entrenada en alentar y disolver sueños presidenciales.