14|6|2021

#NiUnaMenos Apenas por encima de la grieta y sin respuestas

08 de junio de 2021

Frente a la ausencia del espacio público tradicional anclado en el territorio para ejercer presión al poder político, las redes sociales toman la delantera. 

El 3 de junio se cumplieron seis años de una de las movilizaciones más emblemáticas del movimiento feminista. En ese momento, el asesinato de Chiara Páez se convirtió en la gota que colapsó un vaso ya desbordado. En la plaza del Congreso y en otros espacios públicos del país, las mujeres salieron a las calles con la consigna “Ni una menos”. Salieron juntas, como sujeto colectivo, para “ser la voz de quienes ya no la tienen”. Este año, el espacio público no fue el ámbito privilegiado de la acción política. Con más de 32 mil casos confirmados de coronavirus, el #3J buscó otras formas de captar la atención pública: las redes sociales se convirtieron en el escenario alternativo de expresión, algo que caracterizó los reclamos del movimiento feminista, como el de #AbortoLegal.

 

 

En el contexto de emergencia sanitaria, el poderoso grito colectivo que irrumpió en la escena pública planteó hacer un #Cartelazo: puso a disposición material para imprimir las consignas y alentó a ponerlas en las ventanas, puertas, balcones y otros lugares para politizar también el hecho de estar en las casas.

 

Sin la masividad de las concentraciones que, además, suelen ser motivo de cobertura en los medios tradicionales, la posibilidad de hacer visibles los reclamos por esa vía se vio, al menos, obturada. De los principales diarios de circulación nacional, entre el 3 y el 4 de junio, Página 12 y Clarín dedicaron un pequeño espacio de sus portadas al tema. Es notable que otros de corte sensacionalista, como Crónica, le dieran, en cambio, un lugar central.

 

En su versión digital, Clarín, Página 12 y La Nación publicaron distintas notas sobre este asunto que tuvieron como autoras, en su mayoría, a mujeres como las periodistas Mariana Carbajal, Luciana Peker y Mercedes Funes y referentes como Victoria Donda, titular del INADI, quienes encuadraron el #3J desde una perspectiva feminista. Definieron la jornada como “un antes y un después para las mujeres”, como “hito” o “revolución”, valoraron negativamente la violencia machista y, en algunos casos, asignaron responsabilidad al Estado, aunque no faltaron las valoraciones positivas a algunos de los avances realizados.

 

 

Como señaló Ingrid Beck en Letra P, “en seis años se lograron las leyes de Paridad, Micaela y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la creación del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, un presupuesto nacional con perspectiva de género, el cupo trans en la administración pública y muchas más iniciativas”. En 2021, el pliego de demandas colectivo fue acordado entre más de 200 organizaciones del país. Allí se plantearon las principales reivindicaciones del movimiento; ley de cupo e inclusión laboral travesti trans, reforma judicial feminista, mejora de salarios, acceso a la vacunación de las trabajadoras sociocomunitarias, implementación de la ley de IVE y parto respetado, soberanía alimentaria y sanitaria, la aparición con vida de Tehuel de la Torre -joven trans que desde el 11 de marzo se encuentra desaparecido- y mayor presupuesto para combatir y abordar de forma integral la violencia por razones de género.

 

Estas demandas no fueron únicamente recuperadas por las referentes feministas en los medios online. En Twitter, #NiUnaMenos fue trending topic. El tema se instaló en la conversación y en su propagación intervinieron cuentas de alto alcance, como la del colectivo Ni una Menos, de ciertos personajes mediáticos, periodistas, asociaciones deportivas e incluso actores políticos de alto rango como el presidente Alberto Fernández y la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. También se destacó la presencia de medios comunitarios, alternativos y populares que disputan de manera activa el escenario digital, desde una perspectiva feminista e interseccional, tomando distancia de la circulación de información centralizada de la agenda de los medios tradicionales.

 

Tendencia en Twitter Argentina- 3 de junio de 2021

Cuando el espacio público tradicional no se encuentra disponible como territorio desde el cual ejercer presión al poder político, las redes sociales toman la delantera. Incluso, como sucedió en otras ocasiones, como la red de #AbortoLegal, con #NiUnaMenos la grieta pareció quedar, al menos parcialmente, subsanada. Por ejemplo, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, publicaron mensajes que incluyeron ese hashtag.

 

 

En el caso de la exministra de Seguridad, su tuit denunció, además, la decisión de un juez santafesino de dejar en libertad a un acusado de violación con el argumento de que había utilizado un preservativo. A diferencia del #3J, en Clarín, este tema tuvo desarrollo en la portada, aunque cabría preguntarse si hacer foco en estos casos no sería construir la violencia como un hecho aislado. Se trata de una de las malas y no poco habituales prácticas periodísticas: fuera del #3J, quienes sufren la violencia machista y patriarcal suelen ser revictimizadas en las noticias y el tema desaparece de una agenda que sigue centrada en el covid-19, especialmente, en sus detalles más conflictivos.

 

Comparativa de Google Trends, en base a búsquedas realizadas en Google Noticias de los términos femicidios y Covid-19, en los últimos tres meses en la Argentina.

 

Si hay algo que comparten la visibilidad en las redes y la masividad de las convocatorias de años atrás en las calles es la urgencia del reclamo. Instalar un trending topic no es suficiente para hacer realmente oír las demandas. ¿Alcanza para fijar la visión de las mujeres de cada hecho de violencia machista? Mientras los medios tienden a una cobertura descontextualizada, sensacionalista y espectacularizada de los femicidios, el Estado aún no logra llegar a tiempo..

 

Por eso, la visibilidad, ya sea en el espacio público o en la virtualidad, debe acompañarse por políticas públicas que eviten los asesinatos por razones de género. Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, en 2020 fueron 251 las víctimas directas de femicidio, de las cuales al menos 41 ya habían realizado denuncias antes. Es innegable que el contexto sanitario requiere atención prioritaria, pero, mientras la agenda política y mediática continúe tan poco permeable a otros temas, los femicidios seguirán siendo motivo para gritar #NiUnaMenos.