ELECCIONES 2021

Empate técnico, suspenso y tensión en el ballotage peruano

Los primeros boca de urna daban ganadora a Keiko Fujimori. La definición promete demorarse por el estrecho margen entre la conservadora y Castillo.

Como se esperaba en la previa, la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú tendrá una definición larga y estrecha a la espera del procesamiento de la totalidad de los votos. En base al primer boca de urna difundido por la encuestadora IPSOS, la candidata conservadora de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se impondría con el 50,3% sobre el 49,7% que alcanzaría el maestro rural y representante de Perú Libre Pedro Castillo. Con un margen de error de tres puntos y la estrecha distancia que existe entre las dos fuerzas, el resultado final se definirá en los próximos días al calor de una expectativa que aumentará con el correr de las horas.

 

Los primeros sondeos no oficiales brindaron un resultado que se esperaba y confirmaron la tendencia de los últimos días, que mostraba que Fujimori recortaba la distancia con su contrincante. Cabe recordar que, hasta hace unas semanas, Castillo supo gozar de una diferencia de casi diez puntos con la hija del dictador Alberto Fujimori. En este sentido, en esta jornada Letra P relató que una primera encuesta brindaba un resultado muy similar al que finalmente se dio a conocer. De esta manera, es la primera vez que la heredera del clan familiar encabeza un estudio de opinión de IPSOS tras haber estado por detrás durante toda la campaña. Lo que también volvió a mostrar el sondeo es la distribución de los votos con una clara tendencia a favor de Castillo en el interior campesino y pobre del país, especialmente en el sur y el norte, y una contundente victoria de Fujimori en Callao y Lima, los distritos más importantes y ricos, donde ganaría con el 68,8% y el 68,1% respectivamente.

 

El primero en pronunciarse sobre la tendencia electoral fue Castillo, quien en un primer término, a través de las redes sociales, convocó a sus seguidores a “defender cada voto” y al “pueblo peruano de todos los rincones a asistir en paz a las calles para estar vigilantes en defensa de la democracia”. Minutos después, salió al balcón de su local partidario, ubicado en su Tacabamba natal, donde llamó a “mantener la calma” y “la más amplia cordura” al recordar que los números no son oficiales. Algunos de sus seguidores escucharon más su primera alocución, porque al cierre de esta nota se registraban manifestaciones en las oficinas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al grito de "no al fraude". Este componente social y de denuncias agravaría el cuadro de incertidumbre electoral que existe y que existirá alrededor de los resultados durante las próximas horas. 

 

Hasta el cierre de esta nota, Fujimori no se había manifestado respecto de las tendencias que indicarían que su tercera candidatura sería, finalmente, la vencida tras haber perdido los ballotages de 2011 ante Ollanta Humala y de 2016 frente a Pedro Pablo Kuczynski. Desde la candidatura de Fuerza Popular se difundió un primer video del momento en el que celebra los sondeos junto a su familia y su equipo de campaña. La mujer que estuvo 13 meses presa y enfrenta un pedido de la fiscalía de 30 años de cárcel por delitos de corrupción vinculados con la megacausa Odebrecht espera los resultados oficiales en Lima para determinar si efectivamente celebra o vuelve a perder su oportunidad.

 

 

 

Con estos números, la definición electoral será larga y podría durar días ante lo apretado que promete ser el resultado. En el último ballotage que dirimieron el expresidente Kuczynski -quien renunció en 2018 ante un intento de destitución por parte del Congreso- y la propia Fujimori en 2016, el primer boca de urna mostró como ganadora a Fujimori con el 51,1% contra el 48,9%, pero días después el banquero se impuso por una diferencia de apenas 40 mil votos.

 

Se esperaba que las primeras tendencias oficiales estuvieran hacia la medianoche peruana, es decir, cerca de las dos de la mañana de la Argentina. De todas maneras, la apretada diferencia obligará a esperar varias horas e incluso días hasta que se confirme un ganador o una ganadora de un ballotage trascendental para el devenir peruano, marcado por una superposición de crisis que esperan una resolución electoral para ser atendidas y resueltas.

 

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