12|4|2021

Fernández anunció un toque de queda negociado para surfear la segunda ola

07 de abril de 2021

07 de abril de 2021

Aislado y con covid, el Presidente definió nuevas restricciones frente a la suma de contagios récord. Previa tensa con la Ciudad y puerta abierta a más medidas.

Con récord absoluto de casos y contagiado de coronavirus, el presidente Alberto Fernández anunció este miércoles desde la Quinta de Olivos las nuevas medidas de restricción por la segunda ola de Covid-19, que incluyen hasta el 30 de abril un toque de queda sanitario nocturno, cierre de bares y restaurantes a partir de las 23 y restricción de las actividades sociales, tanto al aire libre como en domicilios particulares.

 

"Cuanto más alta sea la transmisión, más medidas adoptaremos", advirtió el mandatario, que también volvió a llamar a la oposición a mantener la unidad "más allá de las diferencias políticas". 

 

"No me gusta que se haga política con la pandemia, es una amenaza feroz que la humanidad enfrenta. La pandemia continúa y está volviendo con más rigor", señaló y puntualizó que “sólo en los últimos siete días los casos aumentaron un 36% en todo el país y un 53% en el AMBA”.

 

Desde la Quinta de Olivos, donde grabó el mensaje que se transmitió a partir de las 18.35, Fernández hizo el anuncio en soledad, ya que se encuentra aislado en la casa de huéspedes de la residencia presidencial y dejó abierta la posibilidad a mayores restricciones en el futuro próximo. "La Argentina ha entrado en la segunda ola. En los países europeos y en los países de nuestra región, la segunda ola duró varios meses", indicó. 

 

La previa del mensaje fue tensa. Hasta último momento, el Gobierno negoció las restricciones con gobernadores y el jefe de Gobierno porteño. Las conversaciones con la Ciudad se empantanaron por la definición sobre el horario de cierre de los locales gastronómicos y la restricciones a la circulación, que finalmente se establecieron de 0 a 6 horas.

 

Diferencias

Este martes, la segunda edición de la mesa tripartita había terminado en un clima de desacuerdos marcado por la grieta política entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. Los encuentros comenzaron este lunes entre los jefes de Gabinete de las tres jurisdicciones, Santiago Cafiero, Felipe Miguel y Carlos Bianco; los ministros de salud Carla Vizzotti, Fernán Quirós y el viceministro Nicolás Kreplak. Los funcionarios habían coincidido en la necesidad de dictar restricciones, ante el vertiginoso aumento de casos registrados en los últimos días, que está generando un principio de estrés en el sistema sanitario. Las definiciones se pospusieron 24 horas.

 

La Ciudad proponía que el cierre de los locales fuera solo entre las 0 y las 6, sin toque de queda. El Gobierno pretendía que se iniciara a las 22, un horario que la administración de Horacio Rodríguez Larreta considera que afecta demasiado la actividad gastronómica, un punto fuerte en la economía y la idiosincrasia de la Ciudad. El Gobierno y la provincia de Buenos Aires se plantaron con una postura mucho más dura y el “toque sanitario”, como lo llamó el Presidente en enero, cuando anticipó que evaluaba esa medida como eventual respuesta, si los contagios subían.

 

La propuesta del Gobierno y de la administración de Axel Kicillof generó el inmediato rechazo de la Ciudad, que recibió al instante el reclamo del gremio de los gastronómicos por el perjuicio a su actividad. En plena conversación, el martes se conoció la cifra récord de infectados de coronavirus: 20.870, de los cuales 10.402 son de la provincia de Buenos Aires y 2.281, de la Ciudad. En Balcarce 50, sin acuerdo, los funcionarios se retiraron de la reunión. En el Gobierno porteño, transmitieron que el encuentro terminó “mal” y se dispusieron a esperar un anuncio oficial, que finalmente llegó este miércoles.

 

La diferencia se partió. Finalmente se resolvió el cierre a partir de las 23, hasta las 6, pero se podrá circular hasta las 0, para garantizar el regreso de los trabajadores y trabajadoras gastronómicos a sus hogares. En la Ciudad, el "toque de queda sanitario" no fue bien recibido. La Casa Rosada se plantó. "Las medidas las toma el Gobierno nacional y las provincias y la Ciudad las tienen que adoptar", dijeron este miércoles a última hora en la plana mayor del Ejecutivo. Pese a eso, el Gobierno también remarcó que intentó "cuidar" los pedidos relacionados con la actividad comercial, en particular la gastronomía, y por eso estableció permisos de circulación específicos para ese rubro.

 

Aislados

El Presidente grabó el mensaje en Olivos, desde un atril que se colocó previamente al aire libre, a 200 metros de la casa de huéspedes. Lo hizo sin ninguna compañía y los médicos de la Unidad Presidencial controlaron a la distancia el cumplimiento de los protocolos sanitarios. La transmisión fue realizada de manera remota. Frente al atril la cámara estuvo dispuesta sin camarógrafo y ya estaba grabando desde el momento que el presidente se acercaba caminando. Los equipos se colocaron horas antes de la llegada del Presidente.

 

Mientras Fernández grababa su mensaje se conoció la noticia de que el expresidente Mauricio Macri también entraba en fase de aislamiento, por haber sido contacto estrecho de un dirigente de Juntos por el Cambio que dio positivo de Covid-19, Alex Campbell. Pocos minutos después se conoció la cifra récord de casos de la jornada, 22.039. En el Gobierno afirmaron que el número seguirá en ascenso en los próximos días.