11|4|2021

Biden y el desafío de reconstruir un país en crisis

20 de enero de 2021

20 de enero de 2021

Asumió como el 46° presidente de los Estados Unidos. Los desafíos de superar las crisis superpuestas y el deseo de alcanzar la unidad nacional.

En una Washington militarizada con más de 25 mil efectivos de la Guardia Nacional desplegados en sus calles, con estado de emergencia y en alerta máxima, la fórmula demócrata compuesta por Joe Biden y Kamala Harris asumió el gobierno de los Estados Unidos. “La democracia ha prevalecido”, dijo el flamante mandatario en el Capitolio, donde hace unas semanas los seguidores del expresidente Donald Trump ingresaron por la fuerza. La actualidad nacional, marcada por la superposición de las crisis sanitaria, económica, social y democrática, amenaza su promesa de “reconstruir mejor” al país y no le permitirá disfrutar de la primavera electoral.

 

El 46° presidente de Estados Unidos juró en un momento histórico y complejo en el cual la jornada representó una instantánea de la película nacional. La crisis democrática está representada en la ausencia del presidente saliente en la asunción de su sucesor, algo que no ocurría desde 1869 con Andrew Johnson, y en las encuestas, como las de NBC News, que muestran que solo el 21% de los republicanos reconoce a Biden como presidente legítimo. La pandemia se hizo sentir con un estricto protocolo sanitario que no permitió la concurrencia de sus seguidores y que obligó a realizar el histórico desfile por la Avenida Pensilvania de forma online. Los enormes desafíos de la administración demócrata se manifiestan desde el primer momento.  

 

“Vamos a seguir adelante con celeridad y urgencia porque es mucho lo que tenemos que hacer”, aseguró Biden luego de jurar ante el juez de la Corte Suprema John Roberts. “Tenemos mucho por reparar, sanar, construir y ganar”, afirmó el exvicepresidente de Barack Obama. Su primer discurso como presidente de la primera potencia del mundo estuvo atravesado de principio a fin por el llamado a la unidad nacional. “Pongo mi alma en unir a Estados Unidos y en unificar a nuestro pueblo”, afirmó, al tiempo que prometió ser “un presidente para todos”. Al convertirse en el presidente más longevo de la historia nacional, con 78 años, prometió “derrotar al terrorismo interno y al supremacismo blanco” y denunció “el aguijón del racismo sistémico” que vive el país.

 

Para la profesora de ciencia política de la prestigiosa Universidad de Richmond Jenny Pribble, Biden deberá enfrentar dos grandes desafíos. “El primero es generar una respuesta nacional a la pandemia con su impacto económico y social y coordinar la implementación de la vacuna que hasta ahora ha sido muy problemático”, aseguró. Y agregó: “El segundo es afrontar la crisis democrática después del tentativo autogolpe del 6 de enero”. En diálogo con Letra P desde el estado de Virginia, analizó: “Los dos están relacionados. La respuesta al covid-19 podría servir como un primer paso para fortalecer el estado y demostrar que el régimen democrático es capaz de afrontar problemas sociales”.

 

Biden evitó nombrar a Trump durante su discurso. Su convocatoria a la unidad chocará con los seguidores y el electorado del expresidente, que demostró ser intransigente y violento. Horas antes de la ceremonia, el magnate partió en el Aire Force One hacia su mansión en Miami, con un breve acto ante un puñado de partidarios. De todas maneras, su salida del Salón Oval no significa su salida de la política. “Siempre voy a luchar por ustedes. Vamos a volver de alguna forma. Nos vemos pronto”, dijo en su último discurso como mandatario. Su presidencia deja a los líderes del Partido Republicano ante el desafío de romper con su figura y su fuerte base electoral o mantenerlo y soportar su estilo rupturista.

 

Además, tanto Biden como Trump deberán lidiar con el impeachment contra el republicano por “incitar a la insurrección” durante la toma del Capitolio; Biden, porque podría afectar su agenda legislativa, ya que el proceso lo lleva adelante el Senado, y Trump, porque puede imposibilitarlo de competir electoralmente en el futuro. “Es difícil que sea condenado, pero no imposible”, afirmó Jenny Pribble, y anticipó que “Trump lo usará para polarizar más aun a la población”. “Estados Unidos pasará por un período de violencia. Tenemos una derecha radicalizada y muy armada. Va a ser un momento muy difícil para el país”, agregó.

 

Para superar la fuerte polarización que ya da signos de fractura en la sociedad, Biden apela a dos premisas: unidad y diversidad. “Para reestablecer el alma de Estados Unidos se necesitan más que palabras, se requiere unidad”, afirmó en su discurso de juramentación. Además, el acto contó con una serie de simbolismos que apuntaron en el mismo sentido. La vicepresidenta, Kamala Harris -la primera mujer en serlo-, juró ante Sonia Sotomayor, la primera latina en ocupar un asiento de la Corte Suprema, y la joven afroestadounidense y feminista Amanda Gorman se convirtió en la persona más joven en brindar un discurso.

 

Asimismo, Biden designó el “gabinete más diverso de la historia”. Janet Yellen será la primera mujer de la historia en liderar el tesoro; Alejandro Mayorkas será el primer inmigrante y latino en ocupar el Departamento de Seguridad Nacional; Avril Haines será la primera mujer al frente de la inteligencia nacional; el general Lloyd Austin será el primer afroestadounidense a cargo del Pentágono; la secretaria del interior, Deb Haaland, será la primera indígena en ocupar una secretaría nacional; Pete Buttigieg, en transporte, será el primer hombre abiertamente homosexual en encabezar una secretaría nacional; y la subsecretaria de salud, Rachel Levine, será la primera mujer transgénero en un puesto federal. Un gabinete diverso para una sociedad diversa en un momento adverso.

 

“No hay tiempo que perder cuando se trata de abordar las crisis a las que nos enfrentamos”, aseguró Biden luego de la jura, ya en la cuenta oficial de la presidencia en Twitter. Su discurso, marcado por un fuerte tinte victorioso de excepcionalísimo norteamericano, se deberá acomodar a la realidad marcada por crisis profundas que prometen no dar descanso. El tiempo corre.