22|1|2021

“Están en juego la estabilidad, la tranquilidad y el desarrollo de Ecuador”

13 de enero de 2021

13 de enero de 2021

El candidato a vicepresidente del correísmo anticipa los comicios de febrero. La traición de Lenín Moreno, la alianza con Argentina y la actualidad regional.

Ecuador inaugurará el 7 de febrero el calendario electoral de la región con sus elecciones presidenciales. Luego de la ruptura y traición del actual presidente, Lenín Moreno, a su mentor político y exmandatario, Rafael Correa, el progresismo intentará volver al gobierno con la fórmula compuesta por Andrés Arauz y Carlos Rabascall. En entrevista con Letra P, este último aseguró que en las urnas estarán en juego “la estabilidad, la tranquilidad y el desarrollo de Ecuador”, al mismo tiempo que denunció una “interferencia política” durante la campaña que busca “meterle mano al proceso” para evitar su triunfo, que anticipan las encuestas.

 

 

“El legado de Lenín Moreno es desastroso y apocalíptico”, afirmó desde Guayaquil en plena campaña, a la vez que anticipó que su eventual gobierno buscaría “corregir lo que estuvo débil, hacer lo que no se pudo hacer y reconstruir lo destruido”, dijo Rabascall, un ingeniero comercial y periodista de 60 años nacido en Guayaquil. Fue funcionario de Correa, quien fue inhabilitado y a quien reemplazará como candidato a vicepresidente en los comicios del 7 de febrero.

 

Con relación a Alberto Fernández, con quien existe una buena relación que se manifestó en una visita de Arauz, manifestó que “Argentina debe convertirse en un gran aliado de Ecuador” y “comenzar a trabajar de forma urgente, objetiva y pragmática en la recuperación de la integración regional”.

 

–¿Qué estará en juego en las elecciones?

 

–La estabilidad, la tranquilidad y el desarrollo de Ecuador y las familias. El poder sacar a la gente de la vulnerabilidad y de la informalidad. Hoy, seis de cada diez ecuatorianos viven en el medio de la vulnerabilidad y la informalidad. Está claro hacia dónde tenemos que ir para mejorar la calidad de vida.

 

–¿Cómo se ha desarrollado la campaña hasta el momento?

 

–Ha habido una ausencia de transparencia, porque hubo interferencia política. Han querido y todavía quieren meterle mano al proceso. La derecha ha botado una estrategia. Por un lado, en impedir el binomio del progresismo, pero gracias al pueblo, que ha defendido la democracia, ya estamos en la papeleta. Por el otro, pretenden destituir a los miembros del Consejo Nacional Electoral. Ahora nos prohíben los spots porque dicen que la figura de Rafael Correa no puede aparecer. Los medios incautados y públicos que tiene el gobierno han contratado a periodistas a efectos de hacer editoriales y entrevistas sesgadas para generar pánico en la ciudadanía. Es el mismo truco de incentivar el temor para que no voten por el progresismo. Son tres cosas que vienen repitiendo desde 2006: la venezonalización, la desdolarización y si tienes dos vacas, te quitamos una. El pueblo ya no les cree y por eso lideramos las encuestas.

 

–¿Cuál es el legado de Moreno?

 

–Desastroso, apocalíptico. No traicionó solo a Correa, sino a la voluntad popular que eligió la continuidad de un gobierno progresista. Tenemos que hablar de proyectos, de procesos. Diez años es poco para romper las cadenas y las brechas de inequidad, pobreza y desigualdad. La voluntad popular quería la continuidad para que siguiera disminuyendo la pobreza. Ese es el trabajo que había que continuar: la reactivación de un sector productivo con fortalecimiento agroindustrial e industrial, un desarrollo local y territorial y el mejoramiento de los modelos educativos y de salud. Ese proceso se cortó y es lo que tenemos que retomar. Tenemos que construir sobre lo construido, sobre lo que ya construyó Correa. Corregir lo que estuvo débil, hacer lo que no se pudo hacer y, ahora, reconstruir lo destruido.

 

–¿Cuáles serán los principales puntos de su posible gobierno?

 

–Hay que establecer prioridades en función de lo que estamos viviendo: un problema sanitario a nivel mundial que tiene incidencia en lo económico y lo social. Desde ese punto de vista tenemos que establecer prioridades: la protección de la vida a través de la salud y la educación, la producción y el empleo. Esos son los ejes sobre los que debemos trabajar de forma urgente y emergente para recuperar el rumbo. Luego hay que establecer políticas de desarrollo que generen un país y una sociedad factible, viable y sostenible porque de nada sirve corregir ahora para después perder sostenibilidad. Tenemos que trabajar sobre la sostenibilidad, la factibilidad y vialidad de una sociedad.

 

–Andrés Arauz y Alberto Fernández tienen una buena relación. ¿Es posible que formen una alianza?

 

–Definitivamente. Las relaciones con Alberto, con Cristina (Kirchner) y con la Argentina siempre han sido amables y de coincidencias. Argentina debe convertirse en un gran aliado del Ecuador y el Ecuador, de la Argentina. No solo ten términos de apoyo para las vacunas que necesitamos, sino que también tenemos que comenzar a trabajar de forma urgente, objetiva y pragmática en la recuperación de la integración regional.

 

–Arauz habló de recuperar la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). ¿Es posible?

 

–No solo es posible, es imprescindible. Tenemos que comenzar a trabajar en una integración que vaya más allá de Sudamérica, tenemos que hablar de una región latinoamericana y caribeña. Eso no excluye a Unasur. De una integración que vaya más allá de las ideologías porque si creemos que solo vamos a estar los progresistas, no habremos entendido el mundo. Tenemos que buscar causas comunes entre las ideologías para poder procesar el verdadero desarrollo regional porque ya no se puede ver la integración desde la conciencia ideológica. Nunca van a coexistir el 100% en una ideología. Tampoco podemos hacerlo desde una óptica comercial. Tenemos que verla desde el desarrollo respetando las asimetrías.

 

–¿Cómo analiza la actualidad regional?

 

–Va a comenzar a haber un gran despertar de la ciudadanía porque ya ha probado que, cuando se asienta en el poder, la derecha fabrica hambre, desigualdad, inequidad y problemas. Una conciencia ciudadana crítica para poder sostener la visión de un modelo progresista. Lo que hay que trabajar es esa red de ciudadanía crítica, con reflexión social, para que presione a los gobiernos de modo que la integración sea factible, viable y sostenible.