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"Los empresarios tienen que entender que el esfuerzo no puede ser solo del Estado"

El jefe de la CGT defiende la política oficial para la crisis y reclama más colaboración de los ceos. La nueva normalidad, Moroni y una reforma tributaria.

Por 30/05/2020 14:18

Con una agenda álgida, que incluyó reuniones con representantes del FMI y principales ministras y ministros, Héctor Daer esboza cómo imagina el día después de la pandemia y advierte que la salida de la crisis debe ser consensuada entre los sectores productivos, sin igualar las condiciones entre trabajadores y empresarios.

"Los empresarios tienen que seguir haciendo esfuerzos para sostener el empleo y los ingresos y atravesar esta crisis", sostiene sobre el renovado acuerdo entre la CGT y la Unión Industrial Argentina (UIA) y opina que, antes que un impuesto a las grandes fortunas, es necesaria una reforma tributaria integral. 

En medio de críticas, incluso dentro del oficialismo, a la implementación del programa de salvataje salarial a empresas, el cotitular de la central obrera levanta la figura del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, y critica a las empresas que reciben recursos públicos pese a tener margen de maniobra en la crisis.

"Está totalmente fuera de cualquier ética o responsabilidad social que haya empresas que mudaron su casa matriz a Holanda por ventajas impositivas y ahora le pidan dinero al Estado. Si no les va mal, deberían devolver esos recursos", advierte.

 

BIO. 59 años. Casado. Un hijo y una hija. Secretario general Sindicato de Trabajadores de las Sanidad de Argentina (ATSA) desde 1992. Diputado nacional por el Frente Renovador 2013-2017. En 2016, asumió la co-conducción de la CGT como integrante del triunvirato con Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid. En 2018 se integró a la Mesa de Acción Política del Partido Justicialista y participó del armado del Frente de Todos. Preside la rama americana del Sindicato Global UNI (UNI Américas), que reúne a los sindicatos de trabajadores de servicios de todo el mundo.

 

-¿Cómo fue el encuentro de esta semana con el FMI?

-Muy bueno, porque estaba el antecedente de haberles advertido lo que el endeudamiento desmedido iba a generar. Y reiteramos que creemos que hubo una corresponsabilidad política del gobierno anterior y el Fondo en haber cedido a este terrible endeudamiento. Reconocieron la situación y tienen en claro que la deuda es insostenible, pero pedimos que sean mucho más enfáticos en estos momentos definitorios para la renegociación.

"Moroni tiene el respaldo absoluto de la CGT. Trabaja desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche y es un ministro que articula todos los temas que hacen a los trabajadores y al movimiento obrero."

-La CGT tuvo un pronunciamiento explícito de respaldo a la propuesta oficial de renegociación de deuda, pero no al proyecto, también oficial, del impuesto a las grandes fortunas. ¿No lo consideran un tema central?

-No. Esa discusión no puede ser una cuestión de coyuntura. Nosotros siempre planteamos que los que más tienen y más ganan tienen que hacer un esfuerzo y sobre todo en este momento. Ahora, que el árbol no nos tape el bosque, porque, si no, creemos que (ese tributo) es el paso fundamental, pero el paso que hay que dar es una reforma tributaria. No hay que hacer de lo discursivo el fin; el fin tienen que ser transformaciones de fondo.

-La foto de esta semana con el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, blanco de críticas y versiones de salida por la ejecución del salvataje salarial a empresas, ¿fue un gesto de respaldo?

-Versiones de renuncia no hubo nunca, hubo críticas de aquellos que proponen cambios, pero con Claudio la CGT tiene una relación diaria y permanente. Reconocemos que trabaja desde las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche. Es un ministro que atiende el teléfono y articula todos los temas que hacen a los trabajadores y al movimiento obrero. No solo tiene el apoyo de la CGT, sino del propio presidente. Ni siquiera hay que ponerse a discutir este tema.

-¿Qué opina de la inclusión de grandes grupos empresarios en el programa de Apoyo al Trabajo y la Producción (ATP) y de que en ese marco se hayan pagado parcialmente salarios de puestos gerenciales?

-No es ético de ninguna manera que aquellos que no lo necesiten lo pidan. Pero en un marco de cientos de miles de empresas no se puede revisar de a una y menos uno por uno los formularios 931, que es el que presenta el trabajador. No hay que mirar el ATP desde ese lugar.

 

 

-¿No debería haber impedimentos para evitar que los ceos accedieran?

-Está totalmente fuera de cualquier ética o responsabilidad social que haya empresas que mudaron su casa matriz a Holanda buscando ventajas impositivas y ahora le pidan dinero al Estado. Dicho esto, no se le puede adjudicar a ningún funcionario del Gobierno estas cuestiones, porque este es un mecanismo general, no hay alguien que se pone a tildar uno por uno.

-Se acordó una prórroga por dos meses más del acuerdo con la Unión Industrial para los sectores paralizados. ¿Cuál fue la actitud de las empresas?

-Los empresarios tienen que continuar haciendo esfuerzos para seguir sosteniendo el empleo y los ingresos y que esos ingresos les permitan atravesar esta crisis y la transición a los trabajadores. La realidad es que fuimos conversando el acuerdo con todos los sectores empresariales y cuando hubo que firmarlo sólo quedó la UIA del otro lado. Los empresarios no quieren firmar un piso de ingresos básicos.

"Si las empresas reciben el salvataje del Estado y no les va tan mal deberían devolver esos recursos."

-¿Cuál es el análisis de la CGT sobre la post pandemia? 

-Hay una cuestión filosófica de fondo: la salida de esta situación la impone el mercado y “sálvese quien pueda” o se sale a través de un gran acuerdo social y político multisectorial. La del mercado es perjudicial para todos, porque aquellos grupos concentrados que tienen espalda van a sobrevivir y van a fagocitarse a todo su entorno, con lo cual vamos a tener mayor concentración económica. 

-¿La CGT promueve una agenda de mayor intervención del Estado en las empresas en crisis?

-El Estado debe generar una conjunción con los sectores privados de capital nacional para impulsar el desarrollo tecnológico. Hay que lograr estas coincidencias en el marco de un acuerdo. Los empresarios tienen que comprender que no todo puede ser esfuerzo del Estado, de los trabajadores. Hay un riesgo deben asumir.

-Pero apelan al salvataje del Estado sin una contraparte clara…

-Habrá que evaluar si las empresas que reciben el salvataje y no les va tan mal deberían devolver esos recursos. 

 

 

-¿Es disparatado reclamar que haya representantes de los trabajadores y las trabajadoras en esas empresas?

-Eso lo pedimos siempre. Es una transformación importante que hay que verla sobre el terreno.

-¿Esta crisis no sería un buen momento para transformaciones de esas características?

-No, porque en los procesos de crisis lo que hay que hacer es dar la posibilidad de que cada uno pueda sobrevivir. Tenemos que salir de esta situación con un Estado más eficiente, con un paraguas social que brinde seguridad social y una reforma tributaria más equitativa.

¿Qué características debería tener esa reforma tributaria?

-Hay que pensarla en plazos de reformulación impositiva. Ir hacia un esquema donde el que consume todos sus ingresos no termine pagando 21% de IVA de la misma manera que el que gasta sólo una parte. Hay que readecuar una pirámide tributaria y hacerla mucho más eficiente.

"La salida de la crisis la impone el mercado o se sale a través de un gran acuerdo social y político multisectorial que evite la mayor concentración económica y una mayor vulnerabilidad de los que menos tienen."

-¿Cómo imagina la CGT el mundo laboral en la “nueva normalidad”?

-Tiene que venir con direccionamientos claros que operen sobre los daños colaterales de la crisis sanitaria. El impacto en los empleos de baja y mediana calificación, de qué manera orientamos un proyecto que genere cientos de miles de puestos de trabajo a partir de la construcción de viviendas en plazos concretos. Eso es esfuerzo financiero público, es incorporación de trabajadores. La crisis expuso que contamos con un desarrollo público-privado que permitió generar reactivos de dos horas para diagnosticar la Covid-19, que una fábrica que hacía planchas se reconvirtió en una semana y pasó a hacer respiradores.

-¿El sector empresario está predispuesto a esto?

-Esta reconversión no puede hacerse sin respetar derechos. Hay que corregir la macroeconomía y generar condiciones impositivas que no permitan que ganen más los que no producen. Tenemos materia gris, trabajadores y trabajadoras muy capacitadas y desarrollo tecnológico. Tenemos que lograr una Argentina con valor agregado y gestar ese movimiento que tuvo muchas veces, como en 2002-2004 o en 1946-1949 cuando hasta pudimos pensar una nueva Constitución.