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La azucarera que monopoliza el mercado le reclamó al Gobierno una suba del 25% cuando ya había aplicado una del 100% en 2019. “Prefirieron no estar”, explicaron en Producción.
Por 09/01/2020 14:04

El debate por el beneficio o el perjuicio alimentario de la Coca-Cola regular que está en el programa Precios Cuidados tapó el verdadero problema con el azúcar: cuando se repasa el listado definitivo de 310 productos, se constata que el azúcar está totalmente ausente, al menos en su presentación en bolsas.

Lo que a priori es una rareza, dado que ese producto estuvo presente en todas las canastas del plan anteriores, responde en realidad al primer desplante de una firma grande hacia una iniciativa del gobierno de Alberto Fernández. Cuando la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, se sentó a negociar con los proveedores de alimentos, lo hizo con una carpeta que contenía la progresión de aumentos que habían experimentado las diferentes marcas en los últimos seis meses. Así, autorizó subas iniciales de salida de fábrica para los productos cuidados del 20% promedio, mientras que otros bajaron un 8%. Sin embargo, hubo una empresa que pateó el tablero.

 

Fernández, en AEA, con directivos de Ledesma. 

 

Las azucareras Ledesma y Chango, las únicas dos primeras marcas que habían aceptado estar en el listado, pidieron un aumento del 25%. El problema, que trabó la autorización de la suba, era que, según el registro de Comercio, ya habían subido 100% sus respectivas bolsas de kilo en 2019 con aval de la gestión de Mauricio Macri.

Ante la negativa oficial a convalidar una suba muy por encima de la devaluación y los costos, la firma de los Blaquier decidió bajarse del listado final, que quedó sin ninguna oferta de ese producto. “Es voluntario, no obligamos a nadie a estar”, explicó una fuente del ministerio que conduce Matías Kulfas.

Más allá de la posición oficial sobre el tema, cuentan en la Casa Rosada que el tema llegó a oídos del Presidente y que no le cayó bien, sobre todo en un marco en el que define un pacto social que requiere de consensos básicos con los sectores de la producción.