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“No es posible un plan antiinflacionario sin un gobierno de unidad”

El economista, argentino formado en Israel, le explicó a Letra P las claves de la estabilización en ese país. Consenso derecha-izquierda, costos sociales y reparación. Comparación con Argentina.
Por 22/08/2019 10:30

Nacido en Córdoba, Esteban Klor hizo prácticamente toda su carrera de economista en Israel. Su conocimiento de los fenómenos inflacionarios hizo que fuera invitado a nuestro país por la fundación Amigos Argentinos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, con el auspicio de la embajada de ese país, para participar el próximo lunes 26 en una charla sobre “¿Cómo bajar la inflación? Israel 1984-Argentina 2019”, que tendrá lugar en la Comunidad NCI-Emanu El, Arcos 2319. De acuerdo con el especialista, que por los años de lejanía prefiere no profundizar en la situación de nuestro país y, en cambio, concentrarse en la experiencia israelí, “un programa de estabilización exitoso, sobre todo cuando los problemas económicos son crónicos y su aplicación conlleva costos sociales, no es posible sin que esté detrás un gobierno de unidad nacional”. 

 

BIO. Esteban Klor nació en Córdoba y se trasladó a Israel tras terminar la escuela secundaria. Allí estudió Economía y, más tarde, marchó a los Estados Unidos para realizar su doctorado en la New York University. Durante un año dio clases en la universidad de Rochester y, al volver a Israel, pasó a desempeñarse en la prestigiosa Universidad Hebrea de Jerusalén, donde enseña en la actualidad.

 

 

-¿Cómo hizo Israel para salir de un proceso de alta inflación y hasta de hiperinflación?

-En Israel, la inflación alcanzó su pico en 1984, cuando llegó al 480%. El país estaba al borde del default y en julio se celebraron elecciones que derivaron, por la falta de mayorías que se produjo en un sistema parlamentario, en un gobierno de unidad nacional formado por las dos agrupaciones principales, el Partido Laborista de Shimón Peres y el Likud de Itzhak Shamir. Un año después, se puso en marcha un plan de estabilización económica que resultó muy exitoso, al punto de que en ese mismo año el índice de precios cayó a casi un 20%.

-¿Cuál era la naturaleza del problema inflacionario del país?

-Era básicamente fiscal. El déficit fiscal en los años anteriores había subido al 17,5% y el sector público se llevaba casi un 77% del Producto debido a la existencia de numerosas subvenciones y subsidios y a una intervención masiva del gobierno en la economía. La idea principal del programa, entonces, fue disminuir tanto el gasto público como el déficit fiscal.

"La economía israelí cambió completamente y pasó de ser una centralizada a una de mercado. Eso es lo que permitió que la inflación bajara de manera radical". 

-¿Cómo llegó Israel a esa situación?

-Una de las causas fue la política populista del Likud, en tiempos de Menahem Beguin (NdR: derecha) en 1977, que incrementó el gasto social para determinados grupos sin aumentar los ingresos fiscales. Sin embargo, cuando llegó el momento de aplicar el plan, esos sectores representados por el Likud no se opusieron porque ese partido era parte del gobierno. Un programa de estabilización exitoso, sobre todo cuando los problemas económicos son crónicos y su aplicación conlleva costos sociales, no es posible sin que esté detrás un gobierno de unidad nacional. 

-¿En qué medida y en qué plazos se lograron los objetivos del programa antiinflacionario? 

-La idea inicial era bajar el gasto un 10%, pero se lo terminó por hacer en un 5% y a partir de ahí establecer nuevos recortes de modo paulatino. También se subieron algunos impuestos, pero la carga mayor estuvo puesta en la reducción del gasto público. Este indicador hoy llega al 40% y es uno de los más bajos entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el llamado “club de los países ricos"). La economía israelí cambió completamente y pasó de ser una centralizada a una de mercado. Eso es lo que permitió que la inflación bajara de manera radical. 

-¿Qué medidas adicionales se tomaron, más allá de la reducción del gasto público y del aumento de algunos impuestos?

-Otra de las causas de la inflación de aquellos días era que el Banco Central dependía casi exclusivamente del gobierno e imprimía dinero para comprar títulos de la deuda pública. Desde el plan de 1985 se le dio una autonomía total y se le impidió por ley realizar ese tipo de operaciones. Desde ese momento, pudo comprar deuda, pero solo en el mercado, ya no directamente al gobierno. 

 

"Al conformarse un gobierno de unidad nacional entre los dos partidos mayoritarios de Israel, no quedó una oposición política importante al programa de estabilización".

 

-Un programa tan severo debe haber generado conflictos políticos. ¿Cómo se manejó eso? ¿Qué relevancia tuvo que los partidos que formaron la unidad hayan sido uno de centroizquierda, el laborista, y uno de derecha, el Likud?

-Eso fue, como le dije antes, producto de un proceso electoral en el que ninguno logró la mayoría en el Parlamento (Kneset). Al conformarse un gobierno de unidad nacional entre los dos partidos mayoritarios, no quedó una oposición política importante al programa de estabilización. La oposición, en todo caso, provino de los sindicatos de trabajadores, que llamaron a una serie de huelgas y protestas porque el plan contemplaba un congelamiento de salarios para desindexar la economía. En el primer año, el salario real bajó un 10%. Sin embargo, con el tiempo la población entendió que era importante terminar con la inestabilidad y la hiperinflación. Así fue como el plan pudo seguir adelante sin mayores obstáculos.

-¿Cuándo fue posible comenzar a restituir lo perdido por los trabajadores?

-Inicialmente se explicó que era necesario hacer un cierto sacrificio, algo que la población comprendió, pero ya en 1987 y 1988 hubo subas salariales para actualizar el poder de adquisitivo de los trabajadores.

-¿Ve paralelos entre la situación actual de la Argentina y la del Israel de los años 1980?

-Quiero aclarar que no conozco lo suficiente la problemática argentina actual, por lo cual quiero ser cauto. Pero, por lo que entiendo, la crisis argentina tiene distintas fuentes. El gasto público hoy no parece tan alto como entonces era en Israel como porcentaje del PBI. La inflación siempre es el síntoma de una enfermedad. En Israel, la enfermedad era el déficit fiscal; en la Argentina no tengo del todo claro cuál es.