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Lo dijo Maximiliano Grah, pareja de Sandra Calamano, la vicedirectora de la Escuela 49 de Moreno que murió tras una explosión de gas. El llamado de Sánchez Zinny cinco meses después.
Redacción 02/08/2019 8:55

La gobernadora María Eugenia Vidal nunca se comunicó con los familiares de Sandra Calamano y Ruben Rodríguez, los trabajadores de la educación que fallecieron el 2 de agosto de 2018 tras explotar una garrafa en la escuela 49 de Moreno. Así lo indicó Maximiliano Grah, pareja de la vicedirectora. “Me da bronca la ausencia del Estado”, dijo.

“Vidal estuvo inhumana. No fue capaz de bajar a la escuela. Vidal nunca me llamó. Tampoco a Mabel, la compañera de Rubén”, señaló en una entrevista al diario Página 12 Grah y agregó que el responsable de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, lo llamó cinco meses después de la explosión. “Me acuerdo perfecto. El 7 de enero, para desearme felices fiestas. Supongo que alguien le puso en la agenda que tenía que llamarme para fin de año y se le pasó. Me llamó cinco meses y cinco días después de la muerte de Sandra”, indicó.

“Me da bronca la ausencia del Estado”, señaló Grah en otro fragmento de la entrevista y agregó: “El Estado no arregló bien la instalación, no controló al gasista, no estuvo con nosotros después de los fallecimientos. Ni siquiera la señora gobernadora y el señor director de Cultura y Educación fueron a la escuela a interiorizarse y a brindar cierto apoyo. Solo tuve ese llamado frío”, indicó.

 

 

Grah señaló que la fiscal María Gabriela Urrutia le dijo “que hay seis imputados y que esta causa muere acá. Que no va a llegar a un funcionario de la provincia”. Y agrega: “Igual, mi bronca no es jurídica. Mi bronca es porque ellos ficcionan”, señaló y aclaró que se refería a “la señora gobernadora y el encargado de las escuelas”.

“Mi bronca es social. Yo no quería que Sandra se muriera trabajando. Habría querido toda la vida que no sucediera lo que sucedió. Muchas veces me pregunté qué habría sentido yo si a Sandra la hubiera levantado un auto mientras corría una picada. ¿Cuál sería mi sentimiento hoy? No logro llegar a una conclusión. Y vuelvo al gasista y al Estado”.

En su relato Grah indica que su pareja además de trabajar como vicedirectora en la escuela 49 se desempeñaba en programa Patios Abiertos, de la provincia de Buenos Aires, para que los chicos pudieran hacer actividades en la escuela los sábados y en un programa nacional, Coros y orquestas.

 

 

“Nadie debe morirse en una escuela. La responsabilidad de lo que pasó arranca, de abajo hacia arriba, del Consejo Escolar, que estaba intervenido por el gobierno provincial, por haber mandado a un gasista no idóneo”, analizó la pareja de la vicedirectora y agregó: “La escuela no era vieja, tenía solo seis años, pero ya había filtración. Ojalá que ese gasista no trabaje nunca más. ¿Pero qué gano si le dan 20 años de prisión, o de prisión domiciliaria? Justicia es que no vuelva a pasar algo igual. Si fallaron los controles o si su matrícula no le permitía cortar el gas, falló el Consejo Escolar, que estaba intervenido, y falló la intervención de la Dirección de Cultura y Educación”.

La pareja de Calamano sostuvo que la vicedirectora “cuidaba cada cosa de la escuela como si fuera suya. Siempre se preocupaba y ponía el cuerpo. Hasta para la comida. Por eso el día que fallecieron, ella y Rubén estaban temprano en la escuela. Querían que los chicos tuvieran asegurado su desayuno”, dijo y agregó: “Que no se entere la gobernadora, pero cuando a los pibes se les colgaba la pelota ella misma se subía al techo. Cuando en el programa Patios se le fue el auxiliar, antes de volver a casa se iba a limpiar los baños para que quedaran bien. Sandra era muy responsable. Extremadamente. Con los horarios ni te cuento. Llegaba 40 minutos antes de su turno. A veces se iba en bicicleta. Nunca le molestó darle tiempo suyo a la escuela. A veces se quedaba después de su hora por un proveedor o por un padre que quería consultarle algo. Volvía a las cuatro de la tarde. Cometía esos excesos...”