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"Cristina mandó el equipo a la B y Macri, a la C"

El candidato porteño de Lavagna se afirma en el discurso. Reconoce a Espert, pero diferencia "libertad" de "igualdad". Y propone "achicar el Estado" para que "sea más barato para los porteños".
Por 30/07/2019 17:53

Matías Tombolini recibe a Letra P en su despacho ubicado sobre Diagonal Norte, a metros de Plaza de Mayo. El edificio también es la sede de Avancemos por el Progreso Social (APPS), el partido que fundó a fines de 2018. Decenas de jóvenes entran y salen del tercer piso, donde hay múltiples oficinas y hasta un sector para "relax", con mesa de ping-pong incluida. En uno de esos espacios, el sello político del economista brinda talleres de economía hogareña, apuntados a "concientizar" sobre el consumo y el dictado de técnicas de ahorro.

 

 

Confirmado como el único candidato de Roberto Lavagna a jefe de Gobierno tras una guerra judicial contra Luis Barrionuevo y el GEN de Margarita Stolbizer, Tombolini camina la ciudad con propuestas económicas a imagen y semejanza de los planteos del ex ministro de Economia. "Él ya controló la inflación", dirá sobre su candidato a presidente. Por otra parte, propone achicar el Estado eliminando impuestos "para que sea más barato para los porteños".

 

BIO. Tiene 45 años y es Licenciado en Economía (UBA). Es titular de cátedra en Economía en el Ciclo Básico Común de la UBA y profesor adjunto de Macroeconomía y Política Económica en la Facultad de Ciencias Económicas. En 2017 compitió como candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, aliado a Sergio Massa y Margarita Stolbizer. Preside el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) y es el precandidato a jefe de Gobierno porteño por Consenso Federal, la fuerza que lleva a Roberto Lavagna como candidato a presidente.

 

Fotos: Javier Brusco (AGLP)

 

-¿Cuándo y cómo dio sus primeros pasos en política?

-Arranqué en la década del noventa en el Movimiento Nacional Reformista (MNR), brazo universitario del partido socialista. Me sumé al socialismo porteño. Tuve militancia universitaria, estuve muy poco en la función pública y luego pasé al sector privado. Pero la política siempre me interesó.

-Hace dos años, cuando compitió por una banca de diputado nacional, su leitmotiv de campaña era "La plata no alcanza". Ahora, con el escenario económico actual, ¿cómo sería la frase?

-La plata sigue sin alcanzar y se la está quedando la política.

-¿Cómo sería eso?

-Te sigue costando llegar a fin de mes y, encima, no te bajan los impuestos. El problema es lo que se cobra de impuestos. Porque vos pagás el doble por un Estado que te da lo mismo que hace diez años. Ahí hay una relación rota.

-¿A qué impuestos se refiere cuando plantea su eliminación?

-Todos. La Ciudad va a recaudar este año unos 365.000 millones de pesos. Medido en dólares, representa una suma mayor a lo que percibirá Madrid. Lo mío es conceptual. En la Ciudad no hay impuestos como ganancias, que es más progresivo que el IVA. En Nación empezaría bajando el IVA, con un fuerte programa de incentivo a que se pague el impuesto. Bajando la alícuota o subiéndola y devolviéndote el 80% si vos pagás con medio electrónico de pago, para aumentar la posibilidad de que se blanquee.

 

 

-¿Y en la Ciudad?

-La Ciudad debería ir a alícuotas más bajas, mayor eficiencia fiscal pero, fundamentalmente, tiene que buscar bajar el total de lo que se junta. Concretamente, podés hablar de ingresos brutos e impuesto a los sellos, que sería un villano de Avengers: el vengador invisible, porque nadie lo ve, pero te hace daño de todos modos. El impuesto a los sellos está en la boleta de cable, de tarjeta de crédito, en una transacción de un auto, en una casa. En todos lados.

-¿Y cómo se disminuiría la carga impositiva a los contribuyentes porteños?

-Hay que bajar esos impuestos y, después, con lo que te queda rearmamos el presupuesto. Tendríamos menos de esto y menos de lo otro, pero es más plata en el bolsillo de los porteños. El año pasado los ingresos subieron 30% y los precios 50%. La gente tuvo que racionalizar gastos en vestimenta, salidas, comida. La gente se tuvo que adaptar. ¿Por qué no se adapta la política?

-El Estado con ese dinero hace obras y paga sueldos.

-Lo hará en menor cantidad.

-¿Propone achicar el Estado porteño?

-Por supuesto. Hay que achicar el Estado en la Ciudad para que sea más barato para los porteños.

"Yo soy mucho más igualitarista que Espert. Hoy tenemos un problema serio porque me estás restringiendo demasiada libertad para otorgarme muy poca libertad. Este Estado sale muy caro en términos de impuestos, o sea de libertad, y no me otorga igualdad."

-¿Qué lo distingue de la propuesta de José Luis Espert?

-Tengo muchísimas diferencias. La diferencia mía con la derecha es que yo no quiero un Estado más chico, quiero un Estado más barato, un Estado que no gaste en tonterías. Está todo muy lindo con la peatonalización de la avenida Corrientes, pero no es el momento. El Campeonato del Asado no es gratis para el contribuyente. Es una ilusión. Lo disfrutan 50 mil y lo pagan dos millones de personas.

-Al igual que Roberto Lavagna usted propone “poner plata en el bolsillo”. ¿Cómo?

-Bajando impuestos es la mejor manera de reorientar y poner plata en el bolsillo.

-¿Es la única manera?

-La otra es agarrar la plata de uno y ponérsela a otros. La diferencia con la derecha en torno al Estado es el equilibrio entre libertad e igualdad. Yo soy mucho más igualitarista que Espert. Hoy tenemos un problema serio porque me estás restringiendo demasiada libertad para otorgarme muy poca libertad. Este Estado sale muy caro en términos de impuestos, o sea de libertad, y no me otorga igualdad. No tengo una salud que me permite decir que somos Noruega y voy al hospital y todo funciona bárbaro.

-Lavagna dice que Alberto Fernández le copia las propuestas y las ideas porque también habló de poner plata en el bolsillo. ¿Suma o resta que piensen lo mismo?

-Podría pensarlo (Mauricio) Macri, también. Entrar en la discusión sobre títulos de ideas es irrelevante. Quienes estamos en la competencia electoral y quienes nos metimos para cambiar lo que pasa, lo hicimos para eso, no para ser los autores intelectuales de ideas. Sería como discutir si las leyes de Perón las hizo Palacios. Lo importante es quién las implementa.

 

 

-Macri dijo que la inflación no iba a ser un tema durante su gestión. ¿Por qué cree que el Gobierno no logró controlarla?

-Se tendría que estar arrepintiendo. Nadie le cree al gobierno de Macri, es una gestión a la que no se le cree. Vas a controlar la inflación el día que aumentes la demanda de dinero. Para eso tenes que tener una política muy seria de cómo cuidás la emisión monetaria, pero sobre todo una política muy seria sobre cómo tu Banco Central cumple lo que dice que va a hacer.

-¿Qué le hace pensar que Lavagna podría controlar la inflación?

-Lavagna ya lo hizo. Ya controló la inflación. Cuando él se hizo cargo de la política económica, la Argentina tenía una inflación de 40 puntos, un desempleo arriba de 25%, una pobreza de 55%. Se fue con una performance económica que, por supuesto, la Argentina jamás volvió a tener. Tiene que hacer lo que ya hizo.

-¿Cuánto afecta la polarización a la construcción de candidatos de Consenso Federal?

-Mucho. Pero la polarización nunca es responsabilidad ni de la sociedad ni de los medios. La campaña es un acto de propaganda organizada para que la sociedad vea tus ideas, pero si vos no podés conectar, además de con la razón, con el corazón, no podés construir ese tipo de vínculo con los votantes, que son quienes te permiten ser intérpretes de lo que les pasa.

-¿Se palpa la polarización cuando camina por la calle?

-En la calle se palpa que la gente está preocupada. La elección de agosto es un trámite para la política. El votante tiene que ir a resolver una interna que no es interna, un domingo y, encima, le costó 4.000 millones de pesos. Los políticos y el Círculo Rojo debaten sobre temas que nada tienen que ver con los votantes, que viven de un salario y están pensando en cómo agregar comida a la olla. Realmente, la preocupación pasa por otro lado. La política está desvinculada de la realidad del votante.

 

Lavagna ya lo hizo. Ya controló la inflación. Cuando él se hizo cargo de la política económica, la Argentina tenía una inflación de 40 puntos, un desempleo arriba de 25%, una pobreza de 55%. Tiene que hacer lo que ya hizo.

 

 

-¿Qué lectura hace de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta?

-Es una gestión con claroscuros. Luces y sombras. Las sombras están claras, pero las luces invitan a hacerle doble click a la realidad. 

-¿A qué se refiere?

-El caso de Avenida Corrrientes, por ejemplo. Tenemos comercios que no venden con una avenida que está linda y peatonalizada. La innovación va ligada a la inclusión, porque todos los procesos dedicados a innovar tienen que ser pensados para las grandes mayorías, no desde una mirada cool y palermitana. La innovación no es una puntocom que se convierte en unicornio ni una cervecería de Palermo de tres chicos bien que fueron a la universidad y pusieron un negocio y les va bien. La innovación es cómo le ofrecemos herramientas nuevas a las víctimas de siempre.

-En 2017 fue el candidato de Sergio Massa en la Ciudad, que para estas elecciones cerró un acuerdo con el Frente de Todos y usted no tomó ese camino. ¿Por qué apostó por Consenso Federal? 

-Porque continué en el lugar que estaba. Junto con Libres del Sur, con el GEN y parte del Frente Renovador. Sergio tomó una decisión pagando un enorme costo desde el punto visto personal, pero leyendo que la dinámica de la sociedad iba en una dirección que yo no estoy leyendo. Después veremos quién tenía la razón, pero él vio una sociedad completamente polarizada y está bien.

"Sergio (Massa) tomó una decisión pagando un enorme costo desde el punto visto personal, pero leyendo que la dinámica de la sociedad iba en una dirección que yo no estoy leyendo. Después veremos quién tenía la razón, pero él vio una sociedad completamente polarizada y está bien."

-¿Cómo llegó a presidir el Consejo Económico y Social?

-Como representante de la oposición luego de las elecciones de 2017, continuando la gestión de Sergio Abrevaya y de Federico Saravia, que fueron muy buenos presidentes del organismo. Entramos porque es un lugar que le corresponde a la oposición y a nuestro espacio en particular. Estoy como presidente en uso de licencia y sin goce de haberes porque me parecía que no era ético percibir un salario público mientras yo compito por este cargo.

-Le propongo un ping-pong de políticos. Arranquemos por el presidente Macri.

-Es como Keyser Söze, el de la película Los Sospechos de Siempre: todo el mundo cree que vale menos de lo que realmente vale. Finalmente, demuestra que no tiene ni un pelo de boludo. Yo no comparto la política económica ni la lectura que tiene para la Argentina, pero siempre fue subestimado y armó un partido político, tiene sucesión y tiene una organización especialista en ganar elecciones. En gobernar no, pero para ganar elecciones son muy buenos.

-Martín Lousteau.

-Sabe de economía.

-José Luis Espert.

-Comparto algunas de sus ideas como punto de llegada, no como punto de partida. Por ejemplo, la política de comercio abierto. Es un lugar al que se busca llegar, pero no podés arrancar desde ahí porque vos abrís la economía ahora y la destrozás.

-Javier Milei.

-Mi relación ahora no es la misma que antes porque estamos en caminos distintos. Es una buena persona y, al igual que Diego Giacomini, sabe de economía. Lo he consultado y siempre me ha contestado con mucho cariño.

 

 

-Axel Kicillof.

-También sabe de economía, aunque desde una mirada distinta. No comparto para nada el manejo de la economía durante la gestión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Fue un desastre. Y los que llegaron después hicieron un desastre peor. Uno se fue a la B y el otro llevó el equipo a la C.

-Horacio Rodríguez Larreta.

-Un gestor clásico. Gran gesto que, además, tiene una característica que yo comparto, que es trabajar con un paradigma que es determinar un objetivo, plantear un plan, implementarlo y medir el desvío. Y volver a empezar. Eso hace que los objetivos que se plantea se cumplan.

-Alberto Fernández.

-Un tipo muy inteligente. No termino de comprar su figura como candidato. Se tiene que soltar más. El mejor Alberto es de la entrevista con Joaquín Morales Solá. Estaba más auténtico, más relajado.

-Sergio Massa.

-Es difícil porque no soy amigo personal, pero Sergio tiene una característica distinta. No le saca el culo a la jeringa. Vos le escribís y el tipo te contaste. Horacio también hace lo mismo y eso es una regla muy sana. Sergio no es un divo y es un tipo brillante.