X
Quieren que el rionegrino tenga voz y voto para designar a los candidatos de Juntos por el Cambio en las ocho provincias que renuevan escaños en la Cámara alta. El modelo Crexell.
Por 19/06/2019 8:17

Desde que aceptó la nominación a vicepresidente de Mauricio Macri, el senador Miguel Angel Pichetto busca su lugar en el mundo del oficialismo. Algunos funcionarios hablan del lugar que tendrá en un eventual segundo mandato del líder del PRO, otros valoran los puentes que abrirá para conectar al macrismo con el peronismo conservador, y un grupo más audaz pondera el arrastre que podría tener en el interior de la provincia de Buenos Aires. Las tres misiones son posibles y en la Casa Rosada aseguran que están en desarrollo. Pero el ex titular del bloque del PJ en el Senado ya comenzó con otra tarea que ha pasado inadvertida: analizar nombres, elegir perfiles y proponer candidatos a senadores nacionales para las ocho provincias que este año renovarán a sus tres senadores para un período de seis años.

Se trata de 24 bancas en el Senado, que pertenecen a las provincias de Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego, Salta, Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

 

Como histórico habitante de la Cámara que representa a las provincias, al rionegrino le otorgan un rol importante para los armados del Gobierno en ese recinto. Ante las apuestas sobre un eventual segundo mandato de Macri, Pichetto se perfila como un eventual vice que conduciría el Senado, pero también le ponen fichas al ascendente que puede desempeñar sobre caciques provinciales y ex colegas de bancada. Con esas ventajas para el cabildeo senatorial buscará diseñar la composición del futuro bloque de Juntos por el Cambio en el Senado.

“Si ganamos tendrá una función clave y, si perdemos, también la tendrá, porque será un bloque opositor con una conducción experimentada”, aseguró un funcionario de Balcarce 50 que confirmó a Letra P la injerencia del flamante candidato a vice en ese tejido.

La influencia de Pichetto en cada una de esos territorios es directamente proporcional a los pocos votos que le adjudican. Todo lo contrario al poder que tiene para tejer contactos con partidos provinciales y con gobernadores peronistas que ya obtuvieron su reelección. En la Patagonia hay dos objetivos iniciales: el frente Juntos Somos Rio Negro (JSRN), conducido por el mandatario saliente Alberto Weretilneck, aunque este martes buscó tomar distancia del flamante vice de Macri. La otra plaza apetecible para el lobby del senador es el Movimiento Popular Neuquino (MPN), que ya extendió su control de la provincia a 61 años con la reelección del gobernador Omar Gutiérrez, uno de los pocos mandatarios que goza de una relación de amistad con Macri y también con Pichetto. 

 

 

Este martes, Weretilneck aseguró que su fuerza competirá con “lista corta”, mientras que su nombre suena como cabeza de la lista de candidatos a senadores nacionales. En la Casa Rosada pronostican un cisma neuquino a favor de Pichetto, a partir de la excelente relación que tiene con la senadora nacional Lucila Crexell. Hace una semana, se sentó en primera fila cuando su colega aceptó la propuesta a vice y después anticipó que no tiene lugar en las listas del MPN y estaría dispuesta a pegar el salto. "Esta es una nueva etapa de construcción, de mayor respeto y pluralidad. Voy a acompañar a Pichetto, creo en él porque lo he visto obtener la gobernabilidad a pesar de asumir costos políticos personales muy grandes, quienes lo conocemos en su trabajo sabemos lo valioso que es el aporte que hace a la Argentina", dijo luego de comentar que la cúpula del MPN la había dejado afuera del armado de las listas para que pudiera disputar un segundo mandato en el escaño que ocupa. 

“Ella ya confirmó que está dispuesta a acompañar a Pichetto y cerca de su gobernador dicen que no les cayó mal”, explicó una alta fuente de la Casa de Gobierno respecto a la senadora que está finalizando su mandato y podría buscar otro, pero ahora con una candidatura colgada de Macri, o como parte de un acuerdo entre el MPN y Juntos por el Cambio. Hay otro elemento que aumenta las suspicacias sobre una posible confluencia: el senador y titular del Sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Julio Pereyra, que buscaría reelegir y desempeña una interlocución "estratégica" en las apuestas para flexibilizar la legislación laboral en el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. Además, se trata de una figura tan cercana a Pichetto como al gobernador Gutiérrez. Esa coincidencia sería clave para un armado más ambicioso. 

 

 

 

De las ocho provincias que este año renovarán sus bancas en el Senado, la Ciudad de Buenos Aires es la única que responde completamente al PRO. La definición de sus candidatos también contaría con las sugerencias de Pichetto, aunque la última palabra de esa escudería será definida entre el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sus socios radicales y la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

En los demás casos de provincias gobernadas por el peronismo, en la Casa Rosada no arriesgan nombres, pero atan sus designaciones a partir de las sugerencias que haga Pichetto, pero como parte de las negociaciones que podría impulsar para sumar socios a las versiones locales del oficialismo.