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"En el peronismo no estamos interpretando los anhelos de los porteños"

El referente social dice que se está agotando el ciclo del macrismo en la ciudad y apuesta a la renovación de la oposición, pero a partir de un proyecto. El rol de Lammens y el clima en los barrios.
Por 18/06/2019 16:04

La irrupción de la fórmula de los Fernández en el escenario electoral puso en discusión, al menos en el plano porteño, las candidaturas en danza y abrió la posibilidad de que se incorporen nuevos sectores al esquema peronista. Este movimiento fortaleció la posición de las agrupaciones y sectores que hacen una revisión crítica de la oferta electoral presentada por ese sector y, sobre todo, por el kirchnerismo en el distrito madre de Mauricio Macri.

"El peronismo parece no tener un proyecto de ciudad y el macrismo, al que cuestionamos, lo tiene". Quien lanza este mensaje es Federico Berardi, el referente de la agrupación Encuentro Peronista y coordinador del Programa Defensoría del Pueblo en Villas de la Ciudad. El dirigente considera que, después de 12 años de gobierno en la ciudad, "el macrismo ya cumplió su ciclo" y analiza las oportunidades abiertas a partir de la postulación presidencial de Alberto Fernández.

"Es momento de que el peronismo empiece a pensar y a ofrecer un proyecto", afirma antes de mencionar que ve con buenos ojos que sea Matías Lammens quien lo lleve adelante. Para Berardi, el presidente de San Lorenzo "es un dirigente que le puede hablar al electorado medio de la ciudad de otra manera".

Conocedor de la realidad de las villas porteñas, producto de su trabajo en la Defensoría y de su vinculación con la Pastoral Social, el dirigente hace un diagnóstico crítico de la situación social de la Ciudad de Buenos Aires en el que marca matices entre las gestiones de Macri y Horacio Rodríguez Larreta.

"La política de villas de Macri fue visitar a Margarita Barrientos en Los Piletones. Su política era la erradicación y lo planteaba abiertamente. Ahora uno podría decir “hicieron una mejora”, porque ya no hablan de erradicación sino que mencionan la urbanización como segundo paradigma. Nosotros creemos, como tercer paradigma, en la integración social urbana", dice Berardi en relación a la necesidad de que los asentamientos urbanizados se incorporen a la vida sociocultural del resto de la ciudad.

"Buenos Aires es la ciudad más rica del país y sigue teniendo conflictos de mucha desigualdad. Por más obra y hormigón que haya, la crisis económica y social ya toca fondo. Existe una distribución demasiado asimétrica de los recursos públicos" analiza.

 

BIO. Tiene 34 años, es padre de 2 hijos y tiene un tercero en camino. Licenciado en Ciencias Políticas, conduce Encuentro Peronista, una agrupación con desarrollo en la ciudad y 12 localidades del Conurbano. Además es integrante activo de la Pastoral Social, donde coordina una diplomatura sindical que le permitió vincularse con gremios y organizaciones sociales. Desde 2014 dirige el Programa Defensoría del Pueblo en Villas de la Ciudad.

 

 

-A pesar de los de 12 años que el macrismo lleva gobernando la Ciudad, pareciera que tiene grandes chances de renovar el mandato. ¿Qué está haciendo o dejando de hacer el peronismo para ser una opción de poder?

-Evidentemente no estamos dando en la tecla. Cuando en el marco del peronismo se discute esto, yo tiendo a no caer en la de Fito Páez y putear al porteño porque es gorila, sino que trato de mirar puertas adentro y ver qué pasa que no podemos interpretar al electorado. La principal autocrítica tiene que ser hacia adentro porque no estamos interpretando los anhelos de los porteños, no sabemos interpretarlos. Dicho esto, creo que es difícil abordar la ciudad solo con la política pública. En términos generales podemos decir que el cordón que va de Rivadavia hacia el norte no necesita del Estado en para resolver temas como la educación, la salud, la recreación y esparcimiento entre otros. No está mal, soy descriptivo. Hay que tener capacidad de autocrítica y aprender de lo que no nos salió bien, porque los resultados así nos lo demuestran. Desde la política tenemos que tener la creatividad y la sabiduría para dialogar con la sociedad.

-¿Cómo resumiría el proyecto que tiene el peronismo para la ciudad?

-Voy a ser duro, pero es lo que creo. El peronismo parece no tener un proyecto de ciudad y el macrismo, al que cuestionamos, lo tiene. Ligado a los negocios, ligado a mirar las necesidades de los sectores más pudientes, pero tiene un modelo claro que cuestionamos pero sin contraponer una iniciativa propia, más allá de las candidaturas. Uno puede estar más o menos de acuerdo con las candidaturas que tuvimos, como las de Daniel Filmus, Mariano Recalde, Juan Cabandié o incluso Jorge Telerman Aníbal Ibarra, pero hay que acordar un proyecto de manera propositiva. Después de 12 años del PRO, es momento de que el peronismo empiece a pensar y a ofrecer un proyecto. El macrismo cumplió un ciclo, más allá de sus chances de renovar.

-¿Cómo se construye ese proyecto de ciudad?

-Hay que tener mayor amplitud, incorporar a otros sectores que hasta ahora no se supo incorporar y crear un formato discursivo distinto, que llegue a los sectores más indiferentes con la política y en particular con el peronismo. ¿Cómo se les habla? Si se les habla desde un perfil militante más duro y desde un formato político muy rígido, naturalmente eso rebota. Me parece que en el marco hasta del marketing político tenemos que saber incorporar actores que expresen mayor pluralidad.

-Uno de los nombres que más fuerte suena es el de Matías Lammens. ¿Cree que podría expresa esa amplitud?

-Lammens expresa eso porque es un hombre joven, que nadie puede negar que “ha caído en la educación publica”. Escuela media pública y abogado de la universidad pública, es también un emprendedor de verdad, no como los egresados del colegio Newman. Desde un kiosco, el tipo supo construir una cadena de kioscos y una empresa distribuidora que es de las más importantes. Y llegó a presidente del club del que es hincha. Sabe construir y es un dirigente que le puede hablar al electorado medio de la ciudad de otra manera. Ahora el desafío es que pueda volcarlo a la política, en lo electoral, pero también más allá de esta coyuntura, que siente bases y encamine un proceso político para el peronismo en la ciudad.  

"Para afrontar una campaña con Lammens, hay encontrar la forma en que las fuerzas políticas se adapten a los lineamientos general de una campaña que responda a la coyuntura."

-¿Cómo cree que conviviría una figura como Lammens con las estructuras políticas que ya existen en la ciudad.

-La política y los dirigentes tenemos que ser lo suficientemente creativos y prácticos para adaptarnos a los contextos que nos toca atravesar. ¿Qué quiero decir con esto? Que para afrontar una campaña con Lammens como candidato hay encontrar la forma en que las fuerzas políticas que tengan participación en las listas y las comunas sepan adaptarse a los lineamientos generales de una campaña de modo que respondan a la coyuntura. ¿Cómo se hace eso? Con dirigentes creativos, flexibles, prácticos, pero también firmes para ordenar a cualquiera que se desordene de los lineamientos de la campaña, para que nadie salga con diagonales que son las que nos trajeron problemas, por ejemplo, en 2015 en la interna de la provincia de Buenos Aires.

-¿La propuesta del Frente con Todos facilita esa "creatividad" que mencionaba?

-Sin dudas. Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner nos convocan a escribir una nueva página en la historia del peronismo y de la patria. Se abre una nueva etapa estratégica, que tenemos que saber construir. El microclima triunfalista sirve para contagiar a la mlilitancia, pero sería un error confiarse. No podemos relegar un centímetro porque el PRO es un partido electoral. Y si tiene que estafar a la sociedad con promesas de campaña, lo hace. La nueva etapa a la que nos convocan Alberto y Cristina tiene una perspectiva de creatividad y amplitud, de incorporación de muchos sectores que en los últimos años de kirchnerismo se habían alejado. Eso nos da proyección de futuro, de poder incorporar figuras que puedan hablarles a otros sectores de la sociedad a los que no les llegamos. Me parece que ahí hay una pauta de desde dónde poder partir. La ciudad no es ajena al país en el que vivimos. Creo que hay que mirarla desde la política y poner objetivos locales; nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.

-¿Qué sectores deberían estar representados en las listas? ¿Cree que la apuesta tendría que pasar, en esa amplitud, por reconocer referencias que vengan desde fuera de la lógica estrictamente política?

-Hay que contener a todos, todas y todes (risas). El peronismo porteño, como el peronismo en general, puede caer en cierto esquema de sostener un statu quo. Y con esto no soy critico. Defiendo el funcionamiento de la política y de los equilibrios. Ahora bien, no puede quedar solo en eso, porque si no uno se va desconectando de la comunidad a la que aspira a representar. Entonces también hay que poder sacudir un poco la estantería y garantizar la participación de sectores que hasta este momento no habían estado contenidos.

-¿Qué sectores menciona que no estuvieron contenidos en la política porteña en los últimos años?

-Me parece que todo el sector joven no tuvo un correlato en la participación de las listas, más allá de lo que expresó La Cámpora, que reconozco el rol que cumplió. Nunca fui de esa organización, pero los respeto en su capacidad de participación y construcción política. Generacionalmente, soy hijo del mismo proceso político. Pero es una organización cuyos dirigentes ya no son jóvenes y quedaron desfasados desde ese lugar. Otro sector que tiene que estar expresado es el social, el sector de villas de la ciudad. Tampoco ahí hubo una política que reflejara estructuralmente a esos sectores sino que fue más bien un “vos, que sos legislador, ocupate de esos temas” y no a la inversa. Potenciar dirigentes barriales o dirigentes que conocen el sector, la problemática, los actores, los barrios. En contraste, el PRO sí se dio una estrategia con eso y tienen un legislador que es Maximiliano Sahonero, que nació en la Villa 20.

 

 

El microclima triunfalista sirve para contagiar a la mlilitancia, pero sería un error confiarse. No podemos relegar un centímetro porque el PRO es un partido electoral

 

-Juan Grabois está proponiendo algo similar, aplicar una lógica de representación sectorial.

-Sí, pero Juan lo plantea de un modo disruptivo; es su estilo. Yo a los sectores que hacen política del peronismo en la Ciudad desde hace años los respeto, no los tiraría por la ventana. Me parece que con esos compañeros hay que sentarse a una mesa y discutir puertas adentro. Juan a veces va a un programa de tele y les tira con munición pesada. Lo respeto, es su modo pero, a mi modo de ver, la política tiene ciertas prácticas, ciertos códigos. Ojo que también hay que discutirlas y romperlas, pero hay que romperlas hacia adentro y no de cara a la sociedad. La ropa sucia se lava en casa.

-Pero sí estás de acuerdo con él en que la Legislatura y el Congreso deberían ser espacios de representación sectoriales.

-No es que no lo sean. Yo veo que sí hay representación sectorial. Hay gremios que actualmente están dentro del esquema del peronismo de la ciudad y llevan candidatos a las comunas o a diputados nacionales. Hay gremios como UPCN, Suterh, Sadop o Municipales. Hay dirigentes como Carlos Tomada, vinculado al mundo del trabajo y que también responde un poco a lo sectorial en un contexto de que quieren avanzar con la reforma previsional. No es que eso no estuvo, me parece que no hay que ser tan binario en los planteos. No es que todo lo que se hizo hasta acá está mal, pero sí evidentemente no estamos dando en la tecla. Bueno, hay que pulir más y mejor.

"La política tiene ciertas prácticas, ciertos códigos. Ojo que también hay que discutirlas y romperlas, pero hay que romperlas hacia adentro y no de cara a la sociedad. La ropa sucia se lava en casa."

-En función de tu trabajo en la Defensoría del Pueblo, ¿cuál es el diagnóstico que hace sobre la situación social de la ciudad?

-La Ciudad de Buenos Aires de por sí es la más rica del país, con el ingreso per cápita más alto, al nivel de las principales ciudades de Europa, y así y todo sigue teniendo conflictos de mucha desigualdad, lo que es alarmante. Vivimos en un país en el que la situación económica está en una debacle total y eso castiga a las provincias, al área metropolitana y también a la Ciudad de Buenos Aires. Cuando el litro de leche es más caro que un litro de nafta uno se da cuenta de que vamos muy mal. Por más obras y hormigón que haya en la ciudad, la crisis económica y social ya toca fondo. Existe una distribución demasiado asimétrica de los recursos públicos.

-Hay diferencias entre la administración de Macri y la de Rodríguez Larreta?

-Sí. Larreta tuvo un salto cualitativo respecto de la de Macri en sus políticas sociales en villas. Creó organismos, puso más presupuesto y generó equipos de laburo. Pero todo eso queda opacado para el nivel de necesidad que tiene nuestro país y nuestra sociedad en función de las políticas económicas que dicta el FMI, que nos atraviesan a nivel nacional y que generaron este caos. Y en la ciudad eso se vive también.

-¿Este mayor desarrollo de las políticas sociales tiene que ver con un abordaje distinto o con un escenario económico más crítico?

-Un poco de cada cosa. Hay que marcar diferencias entre Larreta y Macri. Respecto de las villas, por ejemplo, la política de Macri como gefe de Gobierno fue visitar a Margarita Barrientos en Los Piletones cada Navidad o Año Nuevo. Su política era la erradicación y, si recordamos su campaña de 2007, lo planteaba abiertamente. Ahora uno podría decir “hicieron una mejora”, porque ya no hablan de erradicación, mencionan la urbanización, como segundo paradigma. Y avanzan en lo que nosotros creemos como tercer paradigma, que es la integración social urbana.

 

 

-Pero hubo avances en la urbanización de varias villas.

-Hubo una evolución sobre cómo concebir el abordaje de la política pública para las villas. Pero no hay que dejar de pensar que los dos dirigentes, con sus matices, expresan a una misma fuerza política. Rodríguez Larreta no fue un simple “pasante junior” durante 8 años. Era el jefe de Gabinete de Macri. ¿Qué hizo en los ocho años previos? Hay que tener una mirada de proceso, hay que evaluarlos no solo por los tres años y medio de Larreta.

-Una vez urbanizados los asentamientos, ¿esos vecinos son incorporados a la comunidad del barrio o que marginados?

-A eso me refería con el tercer paradigma que mencionaba antes, y que tiene que ver con la integración social urbana. Esto lo plantearon fuerte desde la Iglesia con un documento, Francisco también lo planteó en sus discursos a los movimientos populares y se firmó un consenso muy fuerte para se integrara socialmente a las villas. Con la Defensoría del Pueblo presentamos un proyecto de ley en 2015 para la integración social urbana de todas las villas de la ciudad, poniendo eso como marco ordenador. Por eso digo que vemos positivo que Larreta lo haya tomado también, porque ese paradigma habla de esto que me está preguntando: se puede poner muchísima guita y que siga siendo un gueto o se puede poner muchísima guita, como Larreta efectivamente ha puesto, pero que sin embargo quede una desigualdad hacia adentro. Nosotros estamos hablando mucho de los pisos mínimos, barrios en los que hay viviendas nuevas pero que siguen con falta de agua, cloacas o luz. Después de 12 años al frente de esta ciudad, hay un piso mínimo que hay que garantizar. ¿Qué es la integración? Es reconocer que se tiene que producir un encuentro entre dos realidades, algo que en realidad ya sucede porque mucha de la gente que vive en la villa trabaja y aporta en la ciudad. Gente que labura en una estación de servicio, una clínica, un comercio o un banco. Sus hijos van a la escuela o a la universidad. Llevemos eso al plano tributario: cada vez que compran en un kiosco o almacén, el IVA que pagan lo recauda la ciudad. La integración es reconocer lo que ya está como un valor y mostrar que eso forma parte de la ciudad.