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El Gobierno y el caso Olivares: shock, zozobra, alivio y las dos certezas de Bullrich

La Casa Rosada pasó de sostener la hipótesis del crímen político a negarlo por completo y vincularlo a un episodio "mafioso personal". El rol de la ministra y las contramarchas de minicrisis.
La Casa Rosada pasó de sostener la hipótesis del crímen político a negarlo por completo y vincularlo a un episodio "mafioso personal". El rol de la ministra y las contramarchas de minicrisis.
Por 10/05/2019 20:22

Hasta la noche de este miércoles, la mayoría de los funcionarios de la Casa Rosada se había preparado para un jueves de contienda electoral y escrutar el anunciado discurso de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Feria del Libro para presentar su obra “Sinceramente”. Pero la primera mañana arrancó con una noticia confusa que desató todas las histerias en la Casa de Gobierno. “Hay un diputado radical por La Rioja herido de bala y mataron al asesor que lo acompañaba. Los atacaron en la Plaza del Congreso y el herido está ingresando al quirófano del Ramos Mejía”, fue el primer reporte que recibieron los funcionarios de Balcarce 50, aunque en el Ministerio de Seguridad, que conduce Patricia Bullrich, sostienen que fue ella la primera persona que le avisó al presidente Mauricio Macri sobre lo que había ocurrido.

Desde entonces, el ritmo del entorno presidencial se aceleró ante la urgencia de la primera hipótesis, que aterró a algunos y cebó a otros. Las conclusión inicial que aportó Bullrich sobre el ataque, que hirió gravemente al diputado nacional Héctor Olivares y mató a su asesor Miguel Yadón, respondía a un móvil político, posiblemente vinculado a investigaciones realizadas por ambos en La Rioja o al nuevo intento de sancionar el proyecto de ley para controlar a los barrabravas.

 

 

Con reservas, en la Jefatura de Gobierno porteño suscribieron ese punto, aunque las aproximaciones iniciales de la Policía de la Ciudad y de la fiscal Estela Andrades encerraban serias dudas sobre un plan criminal hecho por profesionales. Ante la disyuntiva de adoptar cautela o mostrar resultados urgentes, ganó la segunda opción y Bullrich organizó una conferencia de prensa junto a su par porteño, Diego Santilli, para mostrar lo que tenían hasta media mañana: las imágenes filmadas por el sistema de cámaras y los datos que surgían de la patente del automóvil que usaron los agresores, y al rastrillaje que comenzaron a hacer los investigadores.

 

 

Desde que Macri supo la noticia, exigió informes cada una hora sobre las investigaciones y analizó la situación durante la reunión de Gabinete que encabezó. A la salida del encuentro hubo dos decisiones: habilitar la conferencia de prensa de Bulrrich y Santilli y grabar un mensaje de 90 segundos donde Macri prometió: “Vamos a ir hasta las últimas consecuencias para entender qué es lo que pasó y para encontrar los culpables”, dijo líder del PRO en la alocución que realizó desde el Salón Blanco, casi como un mensaje en cadena nacional, donde resaltó que las dos víctimas eran de Cambiemos y deslizó, sin mencionarla, la hipótesis de una agresión política y mafiosa.

Con el correr de las horas, con los informes que entregó la Policía Federal y de la Ciudad a las dos jurisdicciones, la hipótesis del crimen político comenzó a desvanecerse. El giro tranquilizó a los funcionarios que estaban convencidos de un crimen político, pero también obligó al Gobierno a despegarse de las primeras certezas que había aportado Bullrich.

 

 

“Hubo una sospecha de vinculación política porque se trataba de un diputado herido y su asesor asesinado, pero cuando tuvimos otros indicios también lo comunicamos”, justificó una fuente de Balcarce 50 para negar que el Gobierno hubiera alimentado la hipótesis de un crimen político. “Lo importante de todo esto es que logramos detener a los sospechosos, lo demás forma parte de la situación”, cerró la fuente consultada para reivindicar a Bullrich, que salió de la encrucijada porque pudo "mostrar los resultados que le pidió el Presidente", explicó la fuente en referencia a las detenciones de Juan Jesús "El gitano" Fernández en Entre Ríos, por ser el titular del automóvil VW Vento que participó en el episodio, y de Juan José "El cebolla" Navarro Cadiz en Paysandú, Uruguay, también acusado de participar del crimen. Junto a ellos cayeron Rafael de la Santísima Trinidad Cano Carmona, cuñado de Fernández y el primero en ser arrestado durante el allanamiento de este jueves, y Estefanía Fernández Cano, sindicada como la hija de "El gitano". La lista se completó con  Miguel Navarro Fernández, detenido en Concepción del Uruguay por acompañar a Juan Jesús en su fuga.

Con todo el clan familiar detenido, la Casa Rosada habilitó nuevas apariciones de Bullrich en la prensa para caminar sobre sus pasos pero reivindicar las detenciones en 24 horas. "Confirmamos que no fue un crimen político; el objetivo del asesinato era Yadón", dijo la ministra para asegurar que el "clan mafioso" actuó por "asuntos personales". “Tenemos una hipótesis sobre un ataque netamente personal; vamos a reunirnos con todos los investigadores para terminar de armar este rompecabezas”, aseguró la funcionaria para negar las versiones que ella misma había sostenido un día antes.