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Un golpe que ratifica al provincialismo y anticipa una guerra en el PJ

La derrota de Soria abre un camino impensado hace seis meses. El sector de Viedma, a la carga por su lugar. Se apuntala el poder de Weretilneck.
Por 07/04/2019 21:30

GENERAL ROCA (Corresponsal) La promesa de un cachetazo al candidato de Juntos Somos Río Negro (JSRN) se volvió en contra. La derrota contra la candidata del gobernador Alberto Weretilneck no solo ratifica una estructura de tintes provincialistas, sino que reabre la discusión del peronismo en la provincia. El Frente para la Victoria (FpV) llegó a la contienda electoral sin el sector que responde al senador Miguel Ángel Pichetto, quien este domingo anunció que desembarcará en la provincia con el Peronismo Federal. Ahora, se espera que comience la sangría como hace cuatro años.

Mientras el local de JSRN era una fiesta en la noche de este domingo, el del peronismo mantenía expectativa a pesar de la derrota en General Roca. Es que a las 22 nadie anunciaba el resultado que ya era un hecho.

 

 

En el momento que se cargaban los números oficiales, militantes y dirigentes analizaban los datos que llegaban. Una a una, se citaban las ciudades más importantes. Según le dijo a Letra P la diputada nacional Silvia Horne, Viedma y Cipolletti fueron las de mayor rechazo a la lista de su espacio. Hasta se hizo una buena elección en Roca.

Cuando la espuma baje, se espera que el sector disidente dentro del Partido Justicialista (PJ) arremeta por la conducción, que Martín Soria obtuvo en 2015 cuando Weretilneck arrasó con Pichetto.

Este domingo también se ratificó el poder del gobernador rionegrino hasta diciembre. Aliado a la Unión Cívica Radical (UCR), logró que el voto de la lista 3 se trasvase al tándem Arabela Carreras-Alejandro Palmieri. Con la ayuda del operador radical Daniel “El Fino” Sartor, sumado al respaldo de la Casa Rosada, se aseguró el triunfo y la posibilidad de instalarse como un dirigente de fuste.

 

 

“Cuatro años y Alberto vuelve”, le dijo a Letra P un integrante de su gabinete que trabajó en Roca para que la lista verde ganara mientras festejaba en el local de la calle Tucumán.

El sueño que no pudo gestarse en 2017 sí llegó este año. Al igual que el Movimiento Popular Neuquino (MPN), absorbió el voto antikirchnerista y pasó lo que -en un principio- era una prueba de fuego.

Un golpe que ratifica al provincialismo y anticipa una guerra en el PJ

La derrota de Soria abre un camino impensado hace seis meses. El sector de Viedma, a la carga por su lugar. Se apuntala el poder de Weretilneck.

GENERAL ROCA (Corresponsal) La promesa de un cachetazo al candidato de Juntos Somos Río Negro (JSRN) se volvió en contra. La derrota contra la candidata del gobernador Alberto Weretilneck no solo ratifica una estructura de tintes provincialistas, sino que reabre la discusión del peronismo en la provincia. El Frente para la Victoria (FpV) llegó a la contienda electoral sin el sector que responde al senador Miguel Ángel Pichetto, quien este domingo anunció que desembarcará en la provincia con el Peronismo Federal. Ahora, se espera que comience la sangría como hace cuatro años.

Mientras el local de JSRN era una fiesta en la noche de este domingo, el del peronismo mantenía expectativa a pesar de la derrota en General Roca. Es que a las 22 nadie anunciaba el resultado que ya era un hecho.

 

 

En el momento que se cargaban los números oficiales, militantes y dirigentes analizaban los datos que llegaban. Una a una, se citaban las ciudades más importantes. Según le dijo a Letra P la diputada nacional Silvia Horne, Viedma y Cipolletti fueron las de mayor rechazo a la lista de su espacio. Hasta se hizo una buena elección en Roca.

Cuando la espuma baje, se espera que el sector disidente dentro del Partido Justicialista (PJ) arremeta por la conducción, que Martín Soria obtuvo en 2015 cuando Weretilneck arrasó con Pichetto.

Este domingo también se ratificó el poder del gobernador rionegrino hasta diciembre. Aliado a la Unión Cívica Radical (UCR), logró que el voto de la lista 3 se trasvase al tándem Arabela Carreras-Alejandro Palmieri. Con la ayuda del operador radical Daniel “El Fino” Sartor, sumado al respaldo de la Casa Rosada, se aseguró el triunfo y la posibilidad de instalarse como un dirigente de fuste.

 

 

“Cuatro años y Alberto vuelve”, le dijo a Letra P un integrante de su gabinete que trabajó en Roca para que la lista verde ganara mientras festejaba en el local de la calle Tucumán.

El sueño que no pudo gestarse en 2017 sí llegó este año. Al igual que el Movimiento Popular Neuquino (MPN), absorbió el voto antikirchnerista y pasó lo que -en un principio- era una prueba de fuego.