A pesar del blindaje comunicacional que lo protege en tiempos de crisis, el presidente Mauricio Macri no alcanzó a transmitir la calma suficiente para confirmar la imagen de tranquilidad que intentaron deslizar sus voceros. Con rostro demacrado, y con muy poco humor, deambuló todo el día por Balcarce 50 en distintas reuniones, donde la atención estuvo concentrada en la evolución del dólar, el riesgo país, el comportamiento de los mercados y las versiones que circulan respecto a una creciente debilidad del líder del PRO para pelear por su reelección. Solamente salió de la Casa Rosada por la tarde, para “asistir a un compromiso personal”. Regresó a los 40 minutos y volvió a zambullirse en las reuniones de su agenda, con una línea discursiva que intenta mostrar que todo sigue igual, a pesar de los cimbronazos de la economía. El rostro presidencial no se condice con esas versiones.
“Es cansancio, no es malhumor”, atajó un ladero del jefe de Gabinete, Marcos Peña, que abandonó la Casa de Gobierno a las 18.12 para “salir a poner la cara” ante la prensa y transmitir tranquilidad. La línea argumental que buscarán sostener es que los comportamientos del dólar y las señales de los mercados son propias de un escenario pre electoral, como le anticipó a este medio un funcionario que responde directamente al Presidente y que participó de las reuniones que encabezó durante un “jueves agitado”.
La estrategia oficial buscará “desdramatizar” el escenario económico de esta semana y negar, por completo, que la inestabilidad que transitan tenga que ver con un mensaje del establishment y del Círculo Rojo para que Macri evite un revés en las PASO de agosto y en las generales de octubre. La lectura forma parte del entorno más inmediato del Presidente, que regula Peña. Todos se preparan para resistir las versiones que pueblan los medios al calor de la crisis, pero también las lecturas que estremecen al interior del Gobierno.
LA OTRA LECTURA. A diferencia del núcleo más duro que responde al Presidente, los funcionarios con tareas políticas dentro del armado oficial leen los embates del mercado como una forma de presionarlo para que defina su estrategia en medio de la crisis: un fuego atizado por el almuerzo que protagonizó la gobernadora María Eugenia Vidal este martes en el Hotel Alvear, donde los empresarios asistentes le preguntaron al unísono sobre la posibilidad de reemplazar a Macri en las próximas elecciones. La mandataria enterró las versiones con su propia voz, pero todos los movimientos patearon el avispero de las internas del macrismo, especialmente en la Casa Rosada. La bronca presidencial no sólo apunta al coro de empresarios que buscó aumentar la sobrevida del Plan V, sino también a los medios cercanos que le dieron mucho volumen.
“Si ése es el Círculo Rojo ¡estamos en el horno! Son todos viejitos. El Circulo Rojo es mucho más grande y tiene gente más joven que nos dice otra cosa y que no duda de la candidatura de Mauricio”, opinó un funcionario de alto rango de la Presidencia, que no le cuida el discurso sino la firma.
La zozobra que alimenta la preocupación de distintos funcionarios en la Casa Rosada no tiene eco en el entorno más inmediato del Presidente. A diferencia del monocorde intento por minimizar los nuevos picos del dólar, a un año de la primera corrida cambiaria que estremeció a Cambiemos, otros funcionarios prefieren resguardarse en la cautela y el silencio.
Un senador vidalista fue claro ante la consulta de Letra P: “La política suele congraciarse con el sector empresarial, pero Macri es un par de ese sector, entonces no descarto que además de todo haya un pase de facturas”.
El mismo senador no cree en las causalidades de estos movimientos financieros que sacuden y zamarrean al Presidente y, como explicó este medio, entiende que la reunión del Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (Cicyp), fue algo así como uno de los causales para entender lo que pasó este jueves. “Los empresarios no esperaban que Vidal les diga que iría por la reelección provincial y que iban a tener que apoyar a Macri. Entonces fueron pragmáticos”, resumió.
En Balcarce 50 no discrepan con la actitud de esos magnates, pero los consideran un sector tan minoritario como vetusto. En cambio, otros funcionarios consultados la interpretan como parte de un microclima que “se prepara para resistir, aunque la realidad les diga lo contrario”.