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Nada nuevo bajo el sol

Nada nuevo bajo el sol

14/04/2019 23:54

 

Y vuelve a ganar otro oficialismo. En este caso son las PASO en Entre Ríos. Dentro de lo esperado: todos los estudios previos indicaban un triunfo cómodo de un peronismo unido, a diferencia de hace cuatro años, cuando hubo un tercero en discordia: el Frente Renovador / UNA.

El gobernador Gustavo Bordet, pese a haber negociado la unidad con el kirchnerista y antecesor Sergio Urribarri, construyó una imagen de peronista moderado, de bajo perfil, con liderazgo autónomo y buena relación con el gobierno nacional (de hecho, fue el único gobernador peronista que fue a la sesión del 1 de marzo en el Congreso).

El Presidente recoge el menor nivel de aprobación desde que asumió hace 40 meses y eso terminó repercutiendo en los candidatos locales.

Cambiemos llevó a su mejor figura provincial. Atilio Benedetti venía de ganar la elección legislativa nacional de 2017 con el 53 % de los votos, el mayor guarismo del macrismo en todo el país. Pergaminos no le faltaban.

Sin embargo, el contexto social, económico y político era el peor para el oficialismo nacional. El Presidente recoge el menor nivel de aprobación desde que asumió hace 40 meses y eso terminó repercutiendo en los candidatos locales, que poco pudieron hacer frente a un palpable mal humor creciente en los últimos 30 días.

Si bien venimos sosteniendo que en las pasadas cuatro elecciones provinciales no debían servir de parámetro nacional por ser distritos chicos y donde Macri no había hecho una buena elección, en este caso es algo distinto: en la primera vuelta presidencial de 2015 hubo un empate técnico en 38 puntos con Scioli, lo cual hace que deba calificarse a esta provincia como algo más cercano a un test.

Con los resultados disponibles hasta el cierre de esta columna, de todos modos, el candidato a gobernador de Cambiemos está muy cerca de dicho 38% y del 39% que recogió Alfredo De Ángeli para el mismo cargo al que aspira Benedetti ahora. Para sintetizar: está salvando la ropa.

 

 

Lo que impacta es la gran diferencia con el peronismo, lo cual no debería alarmar tanto si se suman los votos del FpV más los del Frente Renovador en 2015: eso da un 58 %, que Bordet estaría alcanzando. Es decir, no hay tanta novedad como se presume.

Un elemento que fue muy patente aquí también es el fenómeno “cancha inclinada”: los oficialismos disponen de una cantidad de recursos notablemente dispares a los de sus opositores, haciendo la competencia muy desigual.

Párrafo aparte debe dedicarse al intendente de Paraná, Sergio Varisco, quien está procesado por narcotráfico y tiene fecha de juicio próximamente. Se impuso con comodidad a su contrincante del PRO en la interna de Cambiemos y mantiene sus expectativas de ser reelegido. Da la impresión de que su electorado no cree demasiado en la acusación que se le hace.

Nada nuevo bajo el sol

Analista político. Titular de Carlos Fara & Asociados

 

Y vuelve a ganar otro oficialismo. En este caso son las PASO en Entre Ríos. Dentro de lo esperado: todos los estudios previos indicaban un triunfo cómodo de un peronismo unido, a diferencia de hace cuatro años, cuando hubo un tercero en discordia: el Frente Renovador / UNA.

El gobernador Gustavo Bordet, pese a haber negociado la unidad con el kirchnerista y antecesor Sergio Urribarri, construyó una imagen de peronista moderado, de bajo perfil, con liderazgo autónomo y buena relación con el gobierno nacional (de hecho, fue el único gobernador peronista que fue a la sesión del 1 de marzo en el Congreso).

El Presidente recoge el menor nivel de aprobación desde que asumió hace 40 meses y eso terminó repercutiendo en los candidatos locales.

Cambiemos llevó a su mejor figura provincial. Atilio Benedetti venía de ganar la elección legislativa nacional de 2017 con el 53 % de los votos, el mayor guarismo del macrismo en todo el país. Pergaminos no le faltaban.

Sin embargo, el contexto social, económico y político era el peor para el oficialismo nacional. El Presidente recoge el menor nivel de aprobación desde que asumió hace 40 meses y eso terminó repercutiendo en los candidatos locales, que poco pudieron hacer frente a un palpable mal humor creciente en los últimos 30 días.

Si bien venimos sosteniendo que en las pasadas cuatro elecciones provinciales no debían servir de parámetro nacional por ser distritos chicos y donde Macri no había hecho una buena elección, en este caso es algo distinto: en la primera vuelta presidencial de 2015 hubo un empate técnico en 38 puntos con Scioli, lo cual hace que deba calificarse a esta provincia como algo más cercano a un test.

Con los resultados disponibles hasta el cierre de esta columna, de todos modos, el candidato a gobernador de Cambiemos está muy cerca de dicho 38% y del 39% que recogió Alfredo De Ángeli para el mismo cargo al que aspira Benedetti ahora. Para sintetizar: está salvando la ropa.

 

 

Lo que impacta es la gran diferencia con el peronismo, lo cual no debería alarmar tanto si se suman los votos del FpV más los del Frente Renovador en 2015: eso da un 58 %, que Bordet estaría alcanzando. Es decir, no hay tanta novedad como se presume.

Un elemento que fue muy patente aquí también es el fenómeno “cancha inclinada”: los oficialismos disponen de una cantidad de recursos notablemente dispares a los de sus opositores, haciendo la competencia muy desigual.

Párrafo aparte debe dedicarse al intendente de Paraná, Sergio Varisco, quien está procesado por narcotráfico y tiene fecha de juicio próximamente. Se impuso con comodidad a su contrincante del PRO en la interna de Cambiemos y mantiene sus expectativas de ser reelegido. Da la impresión de que su electorado no cree demasiado en la acusación que se le hace.