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La celebración mendocina dejó internismo en un sector en crisis, mucha presencia opositora y vacío de Cambiemos. Urtubey “no se baja”, Etchevehere y Cornejo, en pie de guerra con un CEO.
Por 11/03/2019 11:15

SANGRE, SUDOR, LÁGRIMAS E INTERNAS. En el desayuno que organiza la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) en el Hyatt de Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo admitió que la situación del país es complicada y pidió “sangre, sudor y lágrimas” para salir adelante. El evento, que abre informalmente la semana y la fiesta de la Vendimia, se llenó de política y expuso internas.

 

Eduardo Sancho, el pejotista que tensiona en la crisis.

 

Una de ellas, la que atraviesa al sector y responde a la dinámica que la propia Coviar tiene en una crisis que derrumbó el consumo de vino entre 7% y 8%. “Sancho transformó la Coviar en una tribuna política del peronismo”, se escuchó en los pasillos del evento, mientras por la calle del frente pasaba el carrousel con las reinas departamentales que competiría luego por la Reina de la Vendimia.

Sancho es Eduardo Sancho, ex vicepresidente de Coninagro y número de uno de Fecovita, que produce, entre otros vinos, el popular Vino Toro. Pero lo que inquieta en el contexto crítico es su posición ultra opositora de la que se quejó el Gobierno. Es que Sancho intentó ser candidato a gobernador de Mendoza por el kirchnerismo en 2011, envalentonado por el 54% de Cristina Fernández. Pero perdió la interna con Francisco “Paco” Pérez.

 

 

“Habría que repensar la Coviar”, les comentó a un grupo de bodegueros el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, que había charlado con el propio Cornejo sobre la politización pejotista de una entidad cuyo objetivo lejos está del lobby: en los papeles, vela por la promoción del mercado interno y las exportaciones.

Un rato antes, la injerencia de Sancho se notó en el discurso del presidente de Coviar, Ángel Leotta. “Hoy es un momento especial para decir la verdad, con franqueza y coraje. La crisis destruirá fibras de nuestro sector. La crisis que padecemos dejará señales de vida en el tejido social”, disparó ante una tribuna nutrida. Otro de los que juega con Sancho es José “Pepe” Zuccardi, fabricante de Santa Julia y Malamado y ex agrupado con Sancho en la cámara UVA, que tiene a viñateros populares y pequeños versus las grandes marcas.

 

 

En este contexto crítico, lo que altera a los viñateros despolitizados es que la pejotización de los cuestionamientos que señalan es cruel en exceso. “No hay bodegas que se estén fundiendo, estamos mal, pero esos mismos tipos que se quejan hace dos años se la llevaban en pala”, sintetizó ante Letra P uno de los rebeldes.

 

***

 

 

AGASAJO CON UN URTUBEY Y UN RADICAL K. Bodegas Argentinas, que agrupa bajo la presidencia de Walter Brescia al lobby de los grandes del sector -aunque conviven con pequeños y medianos-, organizó el sábado al mediodía un agasajo y almuerzo en Bodega Los Toneles, un edificio histórico de 1922 en la zona de Guaymallén. Allí se distendieron el italiano de la FIAT, Cristiano Rattazzi; Alejandro Bulgheroni (PAE), Jorge Brito padre e hijo, el economista José Luis Espert y los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales, y Salta, Juan Manuel Urtubey. “Yo banco, estoy esperando que se caigan todos”, comentó el salteño en relación a su estrategia para sostenerse como candidato a presidente en octubre.

Otro que fue figura descollante en ese convite fue el precandidato a intendente de Luján de Cuyo, Martín Kerchner Tomba, actual ministro de Economía provincial. “Este pibe la rompe”, le dijo a Letra P alguien que lo frecuenta. Apoyado por Cornejo, es una carta más de la penetración radical en la estructura de Cambiemos.

 

***

 

ESPERT Y LA CAMPAÑA PRO AJUSTE. El economista estrella de la TV, que lanzó en 2018 partido propio, llevó a una Vendimia lluviosa su propuesta de campaña. Para la mayoría, un poco demodé en semejante escenario de crisis: “El Estado puede funcionar con la mitad de los empleados que tiene”, dijo en una ronda con empresarios y políticos.

 

***

 

 

EXTRAÑO VACÍO DE CAMBIEMOS. La Vendimia estuvo monopolizada por la oposición no kirchnerista. Poco oficialismo se mostró en el evento y poca primera línea del Gobierno. Salvo Etchevehere y el ministro de Ciencia, Lino Barañao, no hubo funcionarios de peso. Felipe Crespo, de Agroindustria, un segunda línea, y no mucho más. Más afuera que adentro de Cambiemos se mostró el presidente en fuga de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. “Pero este no es de ellos”, bromeó uno de los organizadores, que admitió que se cursaron invitaciones para todos los ministros de la Casa Rosada.

 

***

 

 

GLAMOUR Y MASSISMO EN LOS CAMPOS DE VILA. La mega mansión Campo San Isidro, propiedad del empresario de medios Daniel Vila, se transformó en una parte importante de la Fiesta de la Vendimia. En La Vendimia Solidaria, el mendocino dueño de América y Grupo UNO reúne desde actrices como Moria Casán hasta empresarios y políticos. Lo que más llamó la atención del convite fue la presencia masiva y casi exclusiva del Frente Renovador, el espacio que conduce el tigrense Sergio Massa. Además de Miguel Pichetto y el presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, Diego Bossio, el propio Massa y todo tipo de legisladores y asesores se dejaron ver entre bandejeo de empanaditas y botellas de Chandón y los Malbec Catena, de la familia Vigil. Se sabe del vínculo de amistad entre Vila y Massa, pero sorprendió que no hubiese ni oficialismo ni otra oposición.

Grieta en el lobby de la uva, Massa rey en Vilaland y el solitario Monzó

La celebración mendocina dejó internismo en un sector en crisis, mucha presencia opositora y vacío de Cambiemos. Urtubey “no se baja”, Etchevehere y Cornejo, en pie de guerra con un CEO.

SANGRE, SUDOR, LÁGRIMAS E INTERNAS. En el desayuno que organiza la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) en el Hyatt de Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo admitió que la situación del país es complicada y pidió “sangre, sudor y lágrimas” para salir adelante. El evento, que abre informalmente la semana y la fiesta de la Vendimia, se llenó de política y expuso internas.

 

Eduardo Sancho, el pejotista que tensiona en la crisis.

 

Una de ellas, la que atraviesa al sector y responde a la dinámica que la propia Coviar tiene en una crisis que derrumbó el consumo de vino entre 7% y 8%. “Sancho transformó la Coviar en una tribuna política del peronismo”, se escuchó en los pasillos del evento, mientras por la calle del frente pasaba el carrousel con las reinas departamentales que competiría luego por la Reina de la Vendimia.

Sancho es Eduardo Sancho, ex vicepresidente de Coninagro y número de uno de Fecovita, que produce, entre otros vinos, el popular Vino Toro. Pero lo que inquieta en el contexto crítico es su posición ultra opositora de la que se quejó el Gobierno. Es que Sancho intentó ser candidato a gobernador de Mendoza por el kirchnerismo en 2011, envalentonado por el 54% de Cristina Fernández. Pero perdió la interna con Francisco “Paco” Pérez.

 

 

“Habría que repensar la Coviar”, les comentó a un grupo de bodegueros el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, que había charlado con el propio Cornejo sobre la politización pejotista de una entidad cuyo objetivo lejos está del lobby: en los papeles, vela por la promoción del mercado interno y las exportaciones.

Un rato antes, la injerencia de Sancho se notó en el discurso del presidente de Coviar, Ángel Leotta. “Hoy es un momento especial para decir la verdad, con franqueza y coraje. La crisis destruirá fibras de nuestro sector. La crisis que padecemos dejará señales de vida en el tejido social”, disparó ante una tribuna nutrida. Otro de los que juega con Sancho es José “Pepe” Zuccardi, fabricante de Santa Julia y Malamado y ex agrupado con Sancho en la cámara UVA, que tiene a viñateros populares y pequeños versus las grandes marcas.

 

 

En este contexto crítico, lo que altera a los viñateros despolitizados es que la pejotización de los cuestionamientos que señalan es cruel en exceso. “No hay bodegas que se estén fundiendo, estamos mal, pero esos mismos tipos que se quejan hace dos años se la llevaban en pala”, sintetizó ante Letra P uno de los rebeldes.

 

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AGASAJO CON UN URTUBEY Y UN RADICAL K. Bodegas Argentinas, que agrupa bajo la presidencia de Walter Brescia al lobby de los grandes del sector -aunque conviven con pequeños y medianos-, organizó el sábado al mediodía un agasajo y almuerzo en Bodega Los Toneles, un edificio histórico de 1922 en la zona de Guaymallén. Allí se distendieron el italiano de la FIAT, Cristiano Rattazzi; Alejandro Bulgheroni (PAE), Jorge Brito padre e hijo, el economista José Luis Espert y los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales, y Salta, Juan Manuel Urtubey. “Yo banco, estoy esperando que se caigan todos”, comentó el salteño en relación a su estrategia para sostenerse como candidato a presidente en octubre.

Otro que fue figura descollante en ese convite fue el precandidato a intendente de Luján de Cuyo, Martín Kerchner Tomba, actual ministro de Economía provincial. “Este pibe la rompe”, le dijo a Letra P alguien que lo frecuenta. Apoyado por Cornejo, es una carta más de la penetración radical en la estructura de Cambiemos.

 

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ESPERT Y LA CAMPAÑA PRO AJUSTE. El economista estrella de la TV, que lanzó en 2018 partido propio, llevó a una Vendimia lluviosa su propuesta de campaña. Para la mayoría, un poco demodé en semejante escenario de crisis: “El Estado puede funcionar con la mitad de los empleados que tiene”, dijo en una ronda con empresarios y políticos.

 

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EXTRAÑO VACÍO DE CAMBIEMOS. La Vendimia estuvo monopolizada por la oposición no kirchnerista. Poco oficialismo se mostró en el evento y poca primera línea del Gobierno. Salvo Etchevehere y el ministro de Ciencia, Lino Barañao, no hubo funcionarios de peso. Felipe Crespo, de Agroindustria, un segunda línea, y no mucho más. Más afuera que adentro de Cambiemos se mostró el presidente en fuga de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. “Pero este no es de ellos”, bromeó uno de los organizadores, que admitió que se cursaron invitaciones para todos los ministros de la Casa Rosada.

 

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GLAMOUR Y MASSISMO EN LOS CAMPOS DE VILA. La mega mansión Campo San Isidro, propiedad del empresario de medios Daniel Vila, se transformó en una parte importante de la Fiesta de la Vendimia. En La Vendimia Solidaria, el mendocino dueño de América y Grupo UNO reúne desde actrices como Moria Casán hasta empresarios y políticos. Lo que más llamó la atención del convite fue la presencia masiva y casi exclusiva del Frente Renovador, el espacio que conduce el tigrense Sergio Massa. Además de Miguel Pichetto y el presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, Diego Bossio, el propio Massa y todo tipo de legisladores y asesores se dejaron ver entre bandejeo de empanaditas y botellas de Chandón y los Malbec Catena, de la familia Vigil. Se sabe del vínculo de amistad entre Vila y Massa, pero sorprendió que no hubiese ni oficialismo ni otra oposición.