22|5|2022

Roberto Sukerman, un vikingo para Trabajo

09 de diciembre de 2019

09 de diciembre de 2019

Quedarse a pocos votos de ser intendente de Rosario lo arrimó al equipo del mandatario provincial. En este adelanto de Letra P, perfil del designado ministro de Trabajo.

“Es una irresponsabilidad lo que acabamos de escuchar de Pablo Javkin que, la verdad, si tiene esa cara ganando… mamita, no tiene sangre en las venas”, bramó Roberto Sukerman en el escenario del búnker peronista luego de que su rival del Frente Progresista anunciara tempranamente su victoria como intendente de Rosario. Sintió que lo querían llevar puesto.

 

La frase desnudó una fibra personal: el lamento por una segunda derrota consecutiva en la carrera por la intendencia por el peronismo, aunque esta vez el escaso margen de votos fue el combustible que hizo encender su discurso. Una vez que asimiló la situación, entendió que tenía 170 mil votos y se sentó sobre ellos. Y ahora, tiene grandes chances de desembarcar en el gabinete del gobernador electo.

 

Supo que con las victorias del peronismo en Santa Fe y la Nación no caería en la desgracia de ser señalado o desterrado. Al contrario, sospechaba que los aires soplarían a su favor y, tarde o temprano, le quitarían el gusto amargo de la derrota. Fue temprano: Omar Perotti lo sondeó para ser ministro de Trabajo, una cartera de responsabilidad a la que el gobernador electo le puso promesas.

 

En la campaña a intendente de 2015, el actual concejal rosarino de 44 años hizo eje en la inseguridad a través de un spot televisivo que jugaba con su apellido y Superman. Simulaba un superintendente 24 por 24 horas que ponía el cuerpo ante los problemas de la delincuencia como jefe de la policía local. Su enorme físico ayudaba a la idea.

 

 


Para estas elecciones, el macrismo se la simplificó al justicialismo y Sukerman buscó conectar con los desprotegidos del modelo. Se sintió como pez en el agua con este discurso ya que es un férreo crítico de la desindustrialización y defensor de la inclusión social.

 

Siempre integró el kirchnerismo y el espacio nacional y popular, aunque parece prevalecer el peronismo clásico en sus formas. Su perfil encaja con lo que buscaba Perotti para un área castigada y que promete un agitado trajín. Compartió campaña este año con el gobernador electo, donde, aseguran allegados, se fue gestando la confianza mutua.

 

Sus propuestas no desentonaron del cargo que luego le llegaría como oferta: propuso la creación de la Secretaría de Trabajo municipal, capacitaciones planificadas, financiamiento productivo y microemprendimientos proveedores estatales. Se mostró junto a desempleados en marchas, se interiorizó en conflictos laborales de la ciudad y tomó la defensa legal de personas con discapacidad cuando el macrismo redujo las pensiones.

 

 

 

 

También influyó su profesión de abogado constitucionalista y sobre todo su pasado como jefe de la Anses Rosario, cargo que le permitió durante años pasearse por los noticieros de la ciudad como especialista en seguridad social. La suerte de ‘rinconcito de Roberto’ le dio exposición antes de la política. La experiencia en el área fue fundamental, ya que el futuro ministerio se denomina de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. 

 

La asistencia a personas con discapacidad descubre un trasfondo personal dado que Sukerman tiene una historia de superación por una malformación en uno de sus brazos. “Siempre digo que el deporte me salvó la vida. Eso forjó mi personalidad, me ayudó a superar desafíos, a no sentirme menos que nadie y a generar un gran amor propio”, dice quien es maratonista, nadador y participante de las exigentes competiciones de resistencia física.

 

 

 

 

Además de su capacidad, Sukerman irrumpió en la política por su temperamento imponente, sus aspiraciones y su intenso ritmo de trabajo. No es menor el provocador y buen nivel discursivo que ha demostrado más de una vez, por ejemplo, en los debates a intendente. Acérrimo rival del macrismo y también del socialismo.

 

Si es elegido ministro, deberá atender el cumplimiento de la legislación laboral, la organización de políticas públicas de empleo y la elaboración y ejecución de programas y políticas en materia de seguridad social. Un dato nada menor es que tendrá a cargo la Caja de Jubilaciones y Pensiones, que arrastra un déficit de unos 5.800 millones de pesos por la deuda que Nación posee con la administración provincial. Podría ser su primer cargo en la gestión ejecutiva en un ministerio que se dotó de ex funcionarios de las gobernaciones de Carlos Reutemann y Jorge Obeid.