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Llegó pasado el mediodía a ese país a bordo de un avión de la Fuerza Aérea. “No he renunciado por cobarde”, dijo. “No voy a cambiar ideológicamente”, prometió.
Redacción 12/11/2019 14:41

El presidente depuesto de Bolivia Evo Morales aterrizó pasado el mediodía de este martes en suelo mexicano para vivir un exilio que, según prometió a sus seguidores, espera que sea corto. Asimismo, explicó que su renuncia se debió a hechos de violencia cometidos contra su familia y que su vida corrió peligro en los últimos días.

Lo hizo a bordo un avión de la Fuerza Aérea mexicana que debió atravesar una verdadera odisea en su vuelo de ida y de regreso. Ni bien bajó de la aeronave, fue recibido por el ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien le dio "la más cordial bienvenida" en nombre del pueblo y del presidente de su país, Andrés Manuel López Obrador. Lo acompañaba el vicepresidente depuesto, Álvaro García Linera, y otros exfuncionarios.

"Por el nuevo triunfo en la primera vuelta en las elecciones del 20 de octubre empezó el golpe de Estado. En la última etapa, lamentablemente, al golpe político-cívico, se sumó la Policía nacional. En estas tres semanas quemaron tribunales electorales, ánforas, actas de las elecciones, sedes sindicales y casas de nuestras autoridades”, denunció Morales.

 

 

“Hasta saquearon quemaron la casa de mi hermana y anteayer saquearon una pequeña casa (mía) en Cochabamba, que intentaron quemar”, añadió.

El mandatario depuesto denunció las “políticas de amedrentamiento e intimidación”, que hicieron renunciar a alcaldes, gobernadores y otros funcionarios de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).

“No he renunciado por cobarde sino por la violencia contra mi familia y para que no haya más hechos de sangre ni amedrentamiento”, explicó.

“Estamos muy agradecidos porque el presidente de México me salvó la vida”, señaló asimismo, al contar cómo un soldado le reveló en Cochabamba haber recibido una oferta de 50.000 dólares a cambio de entregarlo.

Morales atribuyó el golpe de Estado en su contra a que “hemos cometido el pecado de haber implementado planes sociales”. “Solo va a haber paz cuando se haya garantizado la justicia social” en Bolivia, señaló.

“Que lo sepa el mundo entero: por este golpe no voy a cambiar ideológicamente ni el haber trabajado por los sectores más humildes. Es una lección más para aprender y fortalecer las luchas de los pueblos en Bolivia y, quién sabe, en el mundo, cerró.