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Raíces, la mini ONG beneficiada con un mega regalo del Gobierno porteño

La entidad tiene siete socios, pero la administración Larreta le regaló un valioso predio que estaba destinado a viviendas en una ubicación importante de Villa Lugano. Los involucrados en la maniobra.
Redacción 09/10/2019 15:03

El Grupo Comunitario y Educativo Raíces es una asociación civil que, según su propia página web, lleva 15 años realizando acciones sociales en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, más específicamente en Villa Lugano. Lo curioso es que ni la propia ONG enumera esos antecedentes ni cabe suponer que sean muchos con sus apenas siete socios. Sí está certificado, de acuerdo a la asamblea anual que Raíces presentó en la Inspección General de Justicia (IGJ), que en octubre de 2018 cambió sus autoridades y desembarcó en la zona.

Esa estructura le alcanzó apenas el último trimestre de ese año para pasar del no comprobado trabajo hecho a pulmón a ser propietaria de un predio muy bien ubicado en una de las zonas más caras de Lugano, valuado aproximadamente en un millón de dólares. Y, además, para abrir una sede en Lomas de Zamora, pensando en una futura expansión hacia la provincia de Buenos Aires.

 

 

Para este crecimiento exponencial, fueron claves un hecho y tres actores. En lo fáctico, la ONG pasó a ser dueña de un terreno de más de 2.000 metros cuadrados, con salidas a las calles Barros Pazos (en el número 5.519) y Larrazábal (al 4.265). Es una de las zonas más cotizadas de Villa Lugano. Allí hay varias mansiones emblemáticas y en una de ellas supo vivir Lorenzo Miguel, el histórico dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El dato que, en visión de los conocedores de la zona, constituye un escándalo es que Raíces no pagó nada por este predio. Le fue cedido por una decisión del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Juan Maquieyra.

 

 

Este terreno fue adquirido hace dos décadas por el IVC, justamente para construir viviendas, atendiendo al enorme déficit habitacional del sur porteño y, en especial, el de Villa Lugano, barrio que tiene numerosas villas de emergencia y complejos de edificios. Esas viviendas nunca se construyeron. La única legisladora que permaneció batallando en soledad para darle a ese terreno un destino útil fue Paula Penacca, de Unidad Ciudadana, identificada con La Cámpora.

Así ocurrió con el proyecto del expediente 2145/2018, por el cual el terreno se destinaría a dos escuelas estatales que serían construidas con fondos del Gobierno porteño. Pero la silenciosa mayoría automática donde los proyectos pasan a ser ley fácilmente con las manos del macrismo y la Unión Cívica Radical (UCR) levantándose el unísono ni siquiera le dieron trámite. Es decir, si todo comenzó con un predio del Estado y podría terminar con escuelas pagadas y gestionadas por el mismo, ¿para qué cederle el predio a una ONG de apenas siete socios como Raíces? Por supuesto, su capacidad operativa es infinitamente menor a la del Estado porteño, pero aparentemente su poder de lobby es grande.

Un exitoso 2018: apenas siete nuevos socios y tres personas clave para el crecimiento patrimonial de una asociación civil.

 

 

 

Como si un hecho viniera ligado al otro, para la obtención del predio la “Asociación Civil Grupo Comunitario y Educativo Raíces” realizó una asamblea general ordinaria el 18 de octubre de 2018. En la misma se designaron dos asociados para firmar el acta, se aprobó la memoria y balance de 2017 (a diez meses de terminado ese año), se renovaron autoridades y se decidió abrir una filial.

Tanta premura pareció un blanqueo del gran crecimiento patrimonial y político que tuvo Raíces durante los últimos meses del año pasado. Sus siete socios son Marcos Antonio Cayetano Bustos (presidente), Alejandra Edith Páez (secretaria), Alejandro Martín Francisco Cuello (tesorero), Fernando Daniel Fleita (vocal titular), Miguel Angel Medieta (miembro suplente) y en el órgano de fiscalización Leandro Leonel Carosi (titular) y Jorge Alberto Brandán (suplente), que constituyeron domicilio en la calle Delfin Gallo N° 5760 en Villa Lugano.

Por esas (más que) causalidades del destino, la dirección de Brandán, en la calle Delfín Gallo, es justamente contigua a la sede de la Asociación Civil “Los Bohemios de Lugano”, de la que es fundador el legislador del PRO Maximiliano Sahonero y a la cual la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) le cedió otro valiosísimo terreno, ubicado en la intersección de calle Murguiondo y las vías. Allí se encuentra la emblemática e histórica estación de Villa Lugano, que hoy tal vez sirve poco más que como depósito. ¿Será tal vez que se comparten actores principales en ambos casos?

 

 

En la misma asamblea general ordinaria se estableció otra dirección, apuntando a la inserción en la provincia de Buenos Aires: Pedrera 1.464, de Lomas de Zamora. Como Encargada de Representación allí se nombró a Yanina Alejandra Rodríguez.

Hasta aquí lo formal, pero lo más relevante es el rol clave que jugaron justamente los actores principales, Páez, Sahonero y Maquieyra. 

 

 

En el video que presenta a Raíces en su página web, Páez es presentada como ingeniera industrial, aunque no terminó esa carrera en ninguna universidad. Esta especie de usurpación de título en el que incurre Paéz recorre un camino contrario en su certificación como asociada de la ONG.

Además, Páez es la dueña -accionista mayoritaria– y presidenta de Kopar S.A., una de las constructoras de obra pública más importantes de la Ciudad de Buenos. Con todo un expertise en obras de infraestructura, especialmente en villas y barrios de emergencia, Kopar le facturará este año más de cincuenta millones al Estado porteño, a pesar de que es sabido que ha dejado varias obras sin finalizar y a más de 200 empleados sin trabajo. Sin embargo, en la asamblea de Raíces, Páez se presenta a sí misma como comerciante, con domicilio en Aquino 5863, Villa Lugano, barrio en el cual nació y vivió siempre.

 

 

El otro personaje clave para que Raíces se quede con el predio y que también aparece en su video institucional, es Sahonero, joven pero experto puntero del PRO que nació y milita en la Villa 20 de Lugano. En los inicios de su carrera política hablaba de “erradicar las villas”, mientras que hoy busca votos en ellas, en algunos casos, prometiendo soluciones de fondo y en otros, ejerciendo el más puro asistencialismo.

Sahonero, a quien el titular juez Roberto Gallardo, titular del juzgado en los Contencioso Administrativo y Tributario 2, está investigando, tiene como referentes políticos a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, con quien trabajó cuando era ministra de Desarrollo Social de la ciudad. Con esas definiciones que antes ganaban elecciones, Sahonero dijo de sí mismo: “Soy un ciudadano racional que, si llega a fin de mes, la plusvalía ponela donde quieras. Llamala Lenin, Marx, Perón o Mauricio. La gente no vive de ideas, nosotros somos pragmáticos”.

 


Por último, también Maquieyra, de la joven guardia de Larreta, fue clave para el crecimiento inmobiliario de Raíces. Como presidente del IVC aceptó que un predio de un cuarto de manzana, ubicado en una zona rica de Lugano, se destinara a un fin que no aparece claro. Pero que, según el criterio de Maquieyra y Sahonero, sería más importante que viviendas o dos escuelas y realizable por una ONG de la que poco se sabe de sus acciones por Villa Lugano y con apenas siete socios.

Todo ello, sin contar otro aspecto del favor que le hicieron a Raíces. Con un poco de buena voluntad y algunas dosis de argumentos legales, no se sabe si bien trabajados, el hecho de que el presidente del IVC haya aceptado ceder un terreno valioso a otros fines podría ser tipificado como incumplimiento de los deberes de funcionario público. Eso, sin embargo, es el largo plazo. En el corto, Raíces, gracias a las buenas artes de la empresaria Páez, el legislador Sahonero y el funcionario Maquieyra, hace uso y disfrute de un predio por el cual no pagó nada.