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Estima que destinará 20 mil millones de pesos a esta área. Es un pedido de Nación, atado al acuerdo con el FMI.
Por 22/08/2018 19:41

El gobierno de la provincia de Buenos Aires empieza a diagramar su 2019 en materia de gestión y empieza a delinear el borrador para el Presupuesto del año próximo. Así es que, como ya contó este medio, calculan 100 mil millones de deuda y además cerca de 20 mil millones de pesos en obra pública, lo que implica unos 10 mil millones de pesos menos en relación a los años anteriores. 
 


El número -que puede variar- es lo que imaginan en el Ejecutivo bonaerense y se relaciona directamente con el pedido del Gobierno nacional de reducir el déficit fiscal por pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI). Le piden a la provincia ajustar por 50 mil millones en un plano ideal. El ministro de Economía, Hernán Lacunza, afina lápiz y se trata de esquivar y contener ese achique. 

En este combo aparece también el traspaso de Edenor y Edesur con la correspondiente absorción por parte de la provincia que gobierna María Eugenia Vidal del mantenimiento, vía subsidio, de las empresas de servicio eléctrico. Se estima en 25 mil millones de pesos. Aysa por su parte implica otros 700 millones 

Por eso, en un contexto complejo y de austeridad, para el período 2019, se maneja destinar 20 mil millones de pesos de fondos propios a la obra pública. El gobierno tiene una certeza y es que la obra pública financiada por organismos internacionales, que ya está en marcha “no se corta”. Se trata de grandes proyectos y a largo plazo como por ejemplo la Cuenca del Salado o el saneamiento del Reconquista.

Para 2018, la provincia planeó aproximadamente 32 mil millones de pesos en obra pública. El impacto de la reducción recaerá sobre las intendencias. Los municipios ya perdieron el Fondo Sojero que se traducen en una pérdida total de 581.416.386 pesos para los 135 municipios y hay temor de que el ajuste impacte también sobre el Fondo Educativo. 

No habrá Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), que se ató al endeudamiento y a la negociación con la oposición durante el período 2016 y 2017. La oposición buscará impulsar un proyecto para que este fondo se aplique por ley. Que se componga con el 5% del impuesto sobre los Ingresos Brutos no descentralizados al ámbito municipal que perciba la Provincia de Buenos Aires y que los fondos sean exclusivamente para el mantenimiento y construcción de obras de infraestructura, como ya sucedió. Es de difícil aprobación. 

Políticamente, Vidal espera un gesto de Sergio Massa. La relación entre ambos se aceitó en los últimos meses y el diálogo, afirman cerca del ex candidato presidencial, es asiduo. En paralelo, la gobernadora deberá construir un acuerdo más difícil con intendentes del PJ que –por ahora- se muestran unidos entre kirchneristas, peronistas con cercanía al kirchnerismo y los del Partido Justicialista (PJ). 

 

Vidal achica la obra pública en los borradores del Presupuesto 2019

Estima que destinará 20 mil millones de pesos a esta área. Es un pedido de Nación, atado al acuerdo con el FMI. 

El gobierno de la provincia de Buenos Aires empieza a diagramar su 2019 en materia de gestión y empieza a delinear el borrador para el Presupuesto del año próximo. Así es que, como ya contó este medio, calculan 100 mil millones de deuda y además cerca de 20 mil millones de pesos en obra pública, lo que implica unos 10 mil millones de pesos menos en relación a los años anteriores. 
 


El número -que puede variar- es lo que imaginan en el Ejecutivo bonaerense y se relaciona directamente con el pedido del Gobierno nacional de reducir el déficit fiscal por pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI). Le piden a la provincia ajustar por 50 mil millones en un plano ideal. El ministro de Economía, Hernán Lacunza, afina lápiz y se trata de esquivar y contener ese achique. 

En este combo aparece también el traspaso de Edenor y Edesur con la correspondiente absorción por parte de la provincia que gobierna María Eugenia Vidal del mantenimiento, vía subsidio, de las empresas de servicio eléctrico. Se estima en 25 mil millones de pesos. Aysa por su parte implica otros 700 millones 

Por eso, en un contexto complejo y de austeridad, para el período 2019, se maneja destinar 20 mil millones de pesos de fondos propios a la obra pública. El gobierno tiene una certeza y es que la obra pública financiada por organismos internacionales, que ya está en marcha “no se corta”. Se trata de grandes proyectos y a largo plazo como por ejemplo la Cuenca del Salado o el saneamiento del Reconquista.

Para 2018, la provincia planeó aproximadamente 32 mil millones de pesos en obra pública. El impacto de la reducción recaerá sobre las intendencias. Los municipios ya perdieron el Fondo Sojero que se traducen en una pérdida total de 581.416.386 pesos para los 135 municipios y hay temor de que el ajuste impacte también sobre el Fondo Educativo. 

No habrá Fondo de Infraestructura Municipal (FIM), que se ató al endeudamiento y a la negociación con la oposición durante el período 2016 y 2017. La oposición buscará impulsar un proyecto para que este fondo se aplique por ley. Que se componga con el 5% del impuesto sobre los Ingresos Brutos no descentralizados al ámbito municipal que perciba la Provincia de Buenos Aires y que los fondos sean exclusivamente para el mantenimiento y construcción de obras de infraestructura, como ya sucedió. Es de difícil aprobación. 

Políticamente, Vidal espera un gesto de Sergio Massa. La relación entre ambos se aceitó en los últimos meses y el diálogo, afirman cerca del ex candidato presidencial, es asiduo. En paralelo, la gobernadora deberá construir un acuerdo más difícil con intendentes del PJ que –por ahora- se muestran unidos entre kirchneristas, peronistas con cercanía al kirchnerismo y los del Partido Justicialista (PJ).