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Jim Mattis trae a la región los duros lineamientos de Donald Trump. La guerra comercial, sus derivaciones en la crisis venezolana y el caso de los cuadernos.

Por 14/08/2018 19:31

La gira que el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, inició el lunes por Sudamérica y que incluye escalas en Brasil, Argentina, Chile y Colombia, arrancó con sugerentes declaraciones sobre la creciente influencia de China y Rusia en la región. Además, el funcionario de la Administración de Donald Trump corrió el velo sobre las disputas geopolíticas que hacen eje en nuestro continente, más allá de los intereses y necesidades reales de los países que lo conforman, como si estuviéramos viviendo una remake de la Guerra Fría.

"Existe más de una manera de perder soberanía en este mundo... puede deberse a países que llegan con regalos o préstamos", dijo Mattis en diálogo con periodistas en el avión que lo trasladaba a Brasilia, primera parada de su recorrido. “No queremos ver países que reciben grandes préstamos que luego no pueden pagar y pierden soberanía política. O grandes proyectos en los que los países no pueden colocar a sus propios trabajadores. Queremos que cada país decida lo suyo”, agregó luego, en línea con el discurso de Trump …hacia “adentro” de su país.

La declaración del funcionario norteamericano fue interpretada unánimemente como una referencia a la creciente influencia de China y (en menor medida) de Rusia en la región, aunque, consultado sobre si eso implicaba confrontación con Estados Unidos., lo descartó de plano: “No veo lo que otros países están haciendo con otras naciones como algún tipo de ataque en nuestra contra”.  

Esta no es la primera vez que el Gobierno norteamericano expresa su preocupación por la competencia del gigante asiático en la región. En ocasión de la Cumbre de las Américas, realizada en abril pasado en Lima, el secretario de Comercio, Willbur Ross, defendió las ventajas que implicaba para la región tener vínculos comerciales con Estados Unidos en comparación con China, país al que, en línea con las instrucciones recibidas desde Washington, señaló como un “depredador”.

 

 

Mattis es el Jefe del Pentágono y la pelea comercial con China tiene para él otras implicancias, como puede ser la base aeroespacial que tiene el país asiático en la Argentina, reflejada días atrás con preocupación en el diario The New York Times. Consultado al respecto, dijo que “el espacio va a comenzar a ser crecientemente importante en la economía mundial por el flujo la información y por la observación de los parámetros del tiempo: es la nueva frontera”. Estados Unidos acaba de lanzar un proyecto de creación de una fuerza espacial, pero Mattis dijo que nada tiene que ver con la estación china en la Patagonia. 

Pero además del espacio, Estados Unidos conserva sus intereses en tierra y puede que ellos colisionen con los de China más allá de la guerra comercial y los aranceles que se imponen mutuamente. El nuevo gobierno colombiano de Iván Duque reforzó el enfrentamiento con Venezuela al retirar a su país de la UNASUR y al rechazar el pedido de extradición del diputado opositor Julio Borges, a quien Caracas sindica como uno de los ideólogos del “atentado” contra el presidente Nicolás Maduro.

Colombia –guerra contra el narcotráfico mediante– hace años que tiene varias bases militares norteamericanas y la realización de ejercicios conjuntos de tropas colombianas y estadounidenses en una frontera “caliente” como la venezolano-colombiana ha sido vista con especial preocupación por muchos analistas que siguen la política regional. En este marco, ¿quién es hoy el principal respaldo internacional de Venezuela?: China.

¿Hay más? Sí, hay más. Del 30 de agosto hasta el 12 de septiembre, el Comando Sur de Estados Unidos hará el despliegue de la fase Caribe del ejercicio multinacional UNITAS LIX, el cual será coordinado por la Armada de las Fuerzas Militares colombianas. Participarán además, entre otros, Argentina, Brasil, México, Ecuador, Perú, Canadá y Reino Unido. Los ejercicios navales Unitas, que significa unidad en latín, se ejecutan en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y son producto de la Primera Conferencia Naval mantenida en Panamá en 1959.

 

 

Aunque no volvió a repetirlo y recibió el rechazo de la mayoría de los mandatarios sudamericanos, Trump propuso en su momento una solución militar para el problema venezolano. El “atentado” a Maduro, más allá de su veracidad o no, refleja una realidad: por “méritos” propios y ajenos, la oposición no contempla ya la opción de una salida democrática del chavismo del poder y si Venezuela entrara en una espiral de violencia, sería una excusa ideal para la intervención norteamericana, directa o indirecta a través de una fuerza multinacional.

La crisis humanitaria que sufre el país caribeño y el consecuente desplazamiento de miles de venezolanos a Colombia y otros países de la región son los argumentos con los que el gobierno de Mauricio Macri habilitó en junio la intervención de los Cascos Blancos argentinos en la frontera colombo-venezolana. Venezuela siempre se negó a aceptar ayuda humanitaria internacional, porque más allá de la evidente crisis, entiende que esa podría ser la puerta de entrada a una intervención militar.

Por último, el siempre informado periodista Carlos Pagni escribió que detrás de la emergencia del caso de los cuadernos podría haber un interés de Estados Unidos en debilitar la presencia económica de China en Argentina y la región, asociando al país asiático a gobiernos corruptos. Una semana después del surgimiento del caso, el Ministro de Energía , Javier Iguacel, recibió al embajador chino, Yang Wanming, y le sugirió que desplace a la empresa Electroingeniería (involucrada en el caso) como socia en la construcción de las represas en Santa Cruz. Pagni, incluso fue más allá sugiriendo un “mensaje” de Estados Unidos a Macri por la condición de Franco Macri como principal representante del comercio chino-argentino.

Otro periodista siempre bien informado como Horacio Verbitsky dio directamente por sentado que detrás de los “cuadernos” están los intereses norteamericanos, interesados en aplicar el “America first again” de Trump en materia comercial, sin preocuparse o, al contrario, ocupándose de desplazar a empresarios latinoamericanos de los contratos de obra pública. Verbitsky afirma que la visita de Mattis coincide con la construcción de una base norteamericana de ayuda humanitaria...en la Patagonia argentina.

La guerra comercial, se juega en toda la cancha y no parece que haya árbitros que puedan parar el partido para cobrar falta.