La magia del autocontrol

Aportes de profesionales: el lado B de las cajas previsionales bonaerenses

Manejan mensualmente millonarias sumas de dinero solo con controles internos. Rinden cuenta una vez al año, generalmente, ante colegas del mismo espacio político. Un sistema con futuro incierto.

Las cajas profesionales de previsión social cumplen un rol fundamental dentro del Sistema Previsional Argentino. Las mismas además de cubrir las prestaciones jubilatorias y pensionarias, brindan una serie de prestaciones complementarias, resguardando así todo el universo de contingencias de sus afiliados.

 

La entidades nuclean afiliados unidos por una profesión en común, buscando perfeccionar un sistema propio pero integrado. Las mismas enfrentan un enorme desafío hacia el futuro: asegurar a sus afiliados un tranquilo y estable retiro de la vida laboral.

 

Desde el punto de vista técnico prestacional, las cajas de profesionales constituyen un esquema de retiro alternativo al de reparto y al de capitalización y son la otra jubilación privada. Recaudan cientos de miles de millones de pesos por año en materia de aportes y tienen erogaciones para sus beneficiarios pero la cuenta siempre es positiva en el saldo. Con el paso del tiempo se transformaron en el único sistema puramente privado, ajeno a la administración y al control estatal. Técnicamente son personas jurídicas de derecho público no estatal.

 

Las cajas profesionales de previsión social resultan el único sistema privado, ajeno a la administración y control estatal.

 

 

Las entidades tienen un manejo absoluto de sus finanzas. Así, médicos, kinesiólogos, abogados, psicólogos, martilleros, agrimensores, ingenieros o contadores (por mencionar algunas de las profesiones que cuentan con sistema propio en provincia de Buenos Aires) crearon sus cajas sectoriales de jubilación para ser una opción a la del Estado en la que los profesionales pueden tributar vía opción de Autónomos. Al final de sus trayectorias laborales, gozarán de un beneficio que no tienen el resto de los trabajadores: tener dos jubilaciones, la de la caja profesional y la del sistema de reparto.

 

Más allá del aspecto positivo de las entidades, también tienen un lado oscuro. Una de las recriminaciones es la falta de solidaridad con el resto del sistema jubilatorio solidario que se impone mayoritariamente en el país. Mientras cada contribuyente del sistema de reparto destina una porción de sus aportes a subvencionar una prestación básica universal garantizada por el Estado (como es la jubilación mínima), los afiliados de las cajas profesionales solo son solidarios con sus pares, es decir, con otros matriculados de la misma especie.

 

 

Mientras casa contribuyente del sistema de reparto destina una porción de sus aportes a subvencionar una prestación básica universal garantizada por el Estado (como es la jubilación mínima), los afiliados de las cajas profesionales solo son solidarios con sus pares

 

 

La fragmentación provincial de las cajas genera otro punto oscuro. Por ejemplo, son de afiliación compulsiva para los profesionales matriculados que ejercen en los límites de las provincias. Es decir, todo abogado que ejerza en Santa Fe deberá aportar a la caja de esa provincia. Pero si decide trabajar también en Córdoba, deberá hacerlo en las dos provincias.

 

El diputado provincial Ricardo Lissalde es el titular de la comisión de Asociaciones, Federaciones y Colegios Profesionales. Consultado sobre el tema aseguró que el control de las entidades es “responsabilidad del Poder Ejecutivo” de la provincia de Buenos Aires.

 

En relación a las cajas de retiro por profesión comentó que, al igual que el régimen previsional bonaerense, “es un sistema pre Anses” cuando cada actividad tenía una caja jubilatoria que abarcaba todo el país. No consideró a las cajas como un “sistema” sino como “un sub sistema”. Razonó que todos los trabajadores “deberíamos tener la misma ley jubilatoria”.

 

Para el legislador experto en temas previsionales, las cajas previsionales por sector, son “la sumatoria de todas las cosas ilógicas” y vaticinó que, a futuro, era sumatoria “dará como resultado el regreso de las AFJP”.

 

 

 

La creación de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) es el corolario del fracaso de las cajas de jubilaciones nacionales por rubro (comercio, martítimos, ferroviarios, etc) que “se fundieron todas”, recordó Lissalde.

 

Según un extenso informe elaborado en 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), denominado Diagnóstico Institucional del Sistema Previsional Argentino, expresa sus críticas a la falta de información que existe sobre el tema. "No se tienen datos de población cubierta, ni información sobre la inversión, ni balances financieros y actuariales de estas cajas. Se supone que las provincias supervisan a dichas cajas pero, en la práctica, no las controla", según publicó el diario La Nación en el año 2005. Esa situación se mantiene en la actualidad.

 

Luego de un intenso barrido de páginas webs oficiales de entidades y organismos estatales se concluye que no existen datos públicos sobre el manejo de los fondos de las cajas previsionales. Pueden comprar propiedades, ofrecer préstamos financieros, invertir en títulos públicos u otras opciones, pero de ese manejo discrecional del aporte de los profesionales no se da cuenta públicamente.

 

Las cajas previsionales pueden comprar propiedades, ofrecer préstamos, invertir en títulos públicos

Existe una instancia de autocontrol de las entidades que es la rendición de cuentas y balance anual. También las cajas tienen comisiones revisoras de cuentas que, generalmente, están políticamente alineadas con la gestión de turno.

 

Las representaciones en los consejos directivos y directorios de las cajas provinciales generalmente se corresponden con los oficialismos ya que en las elecciones seccionales de los colegios profesionales, donde se escrutan a los delegados

 

En provincia de Buenos Aires los controles externos, oficiales, estatales, están en cabeza de la Dirección Provincial de Entidades Profesionales, dependiente de la Subsecretaria de Justicia. Esta Dirección fiscaliza la aplicación de la normativa que le dio origen a la creación de las cajas previsionales, pero el Estado delegó el poder de policía en las propias entidades, confirmaron oficialmente desde el ministerio de Justicia bonaerense. “Las cajas son autónomas, entes públicos no estatales y las memorias y balances se aprueban en asambleas ordinarias o extraordinarias, según sea la convocatoria de cada institución”, detallaron las fuentes gubernamentales consultadas.

 

 

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