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Patricia Bullrich bloqueó la sesión para no defender a Adorni y la interpelación se debatirá en comisiones

La Libertad Avanza no ocupó sus bancas y no hubo cuórum. Se iban a considerar proyectos para interrogar al jefe de Gabinete. El peronismo tampoco fue.

El debate no fue posible, además, porque el peronismo tampoco fue. La exministra de Seguridad usó esa ausencia como excusa para boicotear el cuórum. "No puede ser que los más interesados en la interpelación no vengan", se indignó la senadora, en un breve diálogo con la prensa. Informó que el miércoles próximo está citada la comisión de Asuntos Constitucionales para tratar las iniciativas que proponen llevar al banquillo a Adorni.

Lo curioso es que la convocatoria había sido realizada por LLA y sus socios, a partir de un acta firmada el martes, en la que se incluían los proyectos sobre el jefe de Gabinete, con la aclaración de que serían enviados a comisiones.

El cuórum era posible si el oficialismo decidía empezar la sesión, porque la UCR -en su mayoría-, el PRO y los partidos provinciales ocuparon sus asientos. Con esa escena por delante, Bullrich recorrió las bancas y les ordenó a los suyos no sentarse. Transcurrida media hora de la convocatoria, la reunión fue levantada.

El plan de Patricia Bullrich

La jugada de la exministra de Seguridad provocó internas. La salteña Emilia Orozco, cercana a Santiago Caputo, se mantuvo en su lugar. Discutieron en el recinto. También se rebeló Nadia Márquez, leal a Lule Menem. Junto a Bullrich se acercó a las bancas la radical Carolina Losada, que nunca se sentó.

En el palco, además, miró la escena el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, la persona enviada desde la Casa Rosada para chequear la sesión.

Sin debate, no pudieron prosperar otros temas de interés para el Gobierno, como el proyecto sobre inviolabilidad de la propiedad privada, que Bullrich negoció con la UCR hasta el miércoles. Sí tenían consenso los pliegos judiciales, que deberán esperar. Uno es el que prorroga en el cargo a Víctor Arturo Pesino, camarista laboral que dispuso la intervención de la UOM. Si no abre el recinto, deberá renunciar a fin de Julio, cuando cumple 75 años.

"Patricia no tenía esto acordado con la Casa Rosada. Es sólo con su grupo", aseguró a Letra P un aliado, al salir del encuentro. Otra versión es que podía no alcanzar la mayoría para aprobar el acta de labor, porque algunos senadores se habían revelado, pero la presencia de todos en sus bancas le quita fuerza a esa hipótesis.

La escena mostró la disputa latente entre Bullrich y la Casa Rosada, por la presión que tuvo para recibir el informe de gestión de Adorni, que incluyó un posteo del funcionario para pedir exponer el 2 de julio. Los aliados del Senado quedaron protegidos y no serán acusados de complicidad con el polémico jefe de Gabinete.

Los aliados, blindados

Los gobernadores sufrieron la presión más grande desde que la semana pasada, luego de que sus senadores avalarán la interpretación de votar la interpelación sin pasar por comisiones.

El pasado martes cambiaron la postura y aceptaron que el debate tenga un trámite regular. Este jueves estuvieron en sus bancas, puntuales. Asistieron los diez radicales, liderados por su jefe, Eduardo Vischi. También fue el jefe del PRO, Martín Goerling Lara, quien presentó un proyecto para interpelar a Adorni y, en un comunicado, denunció un "acuerdo entre el Gobierno y el kirchnerismo para no sesionar".

Se sentaron otros aliados, como Flavia Royón (Salta), Beatriz Ávila (Tucumán), Carlos Espínola (Provincias Unidas) y la dupla de Misiones (Sonia Rojas Decut y Carlos Arce). La cordobesa Alejandra Vigo, enfrentada al Gobierno, ocupó su banca a la espera del cuórum que no llegó.

La exministra de Seguridad los abordó de a uno para explicares que no tenía sentido abrir la discusión, pero la mayoría se quedó en sus bancas. Con esa imagen, evitaron ser acusados de ser cómplices del jefe de Gabinete, como ocurrió con los socios del Gobierno en Diputados. En el Senado, la sesión no fue posible únicamente porque LLA se fue.

La estrategia del peronismo

José Mayans, el jefe del peronismo, estaba dentro del recinto supervisando la maniobra de la jefa libertaria, con su tropa detrás de las cortinas. Si había sesión, su plan era exponer a los aliados de LLA que podían salvar al jefe de Gabinete de la interpelación. Iba a pedir votar el acta de labor de hace una semana, que permitía considerar la interpelación y la expulsión del funcionario con la mayoría de los miembros del recinto, que son 37 votos.

Pero en el PJ prefirieron no abrir la sesión, entre otras cosas porque de esa manera también bloquean los otros temas, a los que se oponen. "Con la mal llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada se le abre las puertas a la extranjerización del territorio nacional en manos de particulares, e incluso otros Estados”, dijo Mayans.

Ese proyecto Bullrich no terminaba de acordar con la UCR, que ya lo sacó del temario de la última sesión. La versión que iba a tratarse recién llegó el miércoles por la tarde y no estaba claro si tenía consenso.

Mayans confió en que la interpelación prosperará. "La Carta Magna es clara en su artículo 101 y establece que tanto para interpelar, como para aplicar una sanción de censura y para desplazar del cargo al Jefe de Gabinete se necesita una mayoría absoluta de cada Cámara, que en el caso del Senado es de 37 de sus integrantes.

Todo sigue en comisiones

El debate continuará en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside Agustín Coto, a quien se lo vio en sintonía con la estrategia de Bullrich. Comenzará el miércoles a las 15. "Nosotros nos habíamos comprometido con nuestros aliados que la forma de darle una salida a este tema era llamar a esa comisión. Y lo hicimos", se despidió la senadora.

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