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Funcionarios preguntaron a los productores de alimentos y bebidas qué sendero de alzas manejan. Además del dólar, ven una inflación del 23% y aseguran que sólo subieron 6% en el año.
Por 07/05/2018 18:46

“No es el dólar, es más la inflación y los costos laborales”. La frase salió del jefe de la cámara alimenticia Copal, Daniel Funes de Rioja. El receptor fue un alto funcionario de la administración Cambiemos, que le había preguntado minutos antes cómo veían el panorama de precios luego de la disparada del dólar, que se ha calmado pero continúa al acecho. Sin eufemismos, el Gobierno quiso saber cuánto están dispuestas a aumentar los precios de alimentos y bebidas las compañías que trabajan en el sector. 

La previsión del sector corporativo no dejó muy tranquilos a los funcionarios. En una reunión reciente que mantuvieron los principales CEOS de la actividad, pusieron sobre la mesa un informe de la consultora Kantar Worldpanel, en la que se plantea un escenario inflacionario de entre 22 y 23% para el año. “¿Sabe cuánto subimos?”, completó un hombre de negocios, y adelantó que “entre enero y abril el alza fue del 6%” en alimentos y bebidas. Así, el sector le adelantó al oficialismo que, ante un contexto de precios inelásticos a la demanda, los aumentos que se vienen podrían ser significativos, siendo que este tipo de productos suelen acompañar la marcha general de los precios. De todos modos, vale aclarar que, según el INDEC, los alimentos subieron entre enero y abril algo más que un 6%: 2,1% en enero; 2,2% en febrero; y del 2,3% en marzo. Todas estas subas, claro, son las aplicadas por los productores. Resta aún saber qué impacto extra tendrán cuando los grandes supermercados le sumen su propio margen de ganancia.

 

 

Cabe aclarar que el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió que habrá un traslado de la devaluación a precios, en un discurso que calcó con buena parte de su gabinete. El Gobierno juega en este sentido con la premisa de que la inflación de mayo será un poco más alta de lo esperado, pero menor a la de abril. 

El tema, según supo Letra P, seguirá tratándose el lunes 14 de mayo, cuando el secretario de Comercio, Miguel Braun, reciba a los empresarios nucleados en la Copal. En síntesis, lo que más inquieta es la inflación, que entienden no está domada ni mucho menos. Y en paralelo los costos laborales. En el seno de Comercio, el subsecretario de Interior de Braun, Ignacio Werner, es el que se comprometió a rever algunas cuestiones que afectan directamente a los valores, para modificarlas. Con Werner las empresas hacen lobby, cual supermercados con los chinos, contra la informalidad. Le apuntan a un 35% de negocio sin pagar impuestos en el sector, y hacen centro en Manaos, una de las compañías que estiman tiene números dudosos.

Todo este contexto se da en un marco de un dato inesperado: la caída del consumo masivo de en torno al 0,5%, cuando se espera que el año terminara con ese magro número, pero de crecimiento. Y encuentra a la administración Macri ante un dilema complejo de resolver: la divisa estadounidense sigue sin dar señales de un sendero a la baja, y la devaluación de un dólar hasta $22 que avaló el oficialismo somete al futuro de corto plazo con una amenaza de rebrote inflacionario. En Casa Rosada saben, además, que alimentos es uno de los sectores sensibles que subirán precios, pero no el único. En las últimas horas empezó a circular fuerte la información de que las cámaras de laboratorios, nacionales e importados (Cilfa y CAEME), abrieron la discusión de aumentos en medicamentos, todo basado en el alza del dólar y la inflación.