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Washington busca incrementar la presión sobre Nicolás Maduro. El vicepresidente Mike Pence llama a la región a actuar contra Caracas.
Redacción 10/05/2018 12:15

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, aseguró que la Casa Blanca "no se quedará de brazos cruzados mientras Venezuela se derrumba en medio de una dictadura y opresión".

Consultado por los periodistas sobre las posibles opciones que la administración de Donald Trump tiene sobre la mesa para continuar aumentando la presión sobre Nicolás Maduro, incluidas restricciones a las exportaciones de petróleo. Pence evitó esta vez dar precisiones sobre ello, algo ya sugerido en anteriores ocasiones por referentes de su Gobierno, aunque confirmó la línea dura.

"Como dije en la OEA, hacemos un llamamiento al régimen de Maduro para que restaure las instituciones democráticas, deje de lado esta elección simulada que se avecina en los próximos días, restablezca la democracia en su país y lo abra a la ayuda humanitaria", agregó el vicepresidente norteamericano, antes de dar comienzo el miércoles a un almuerzo de trabajo con representantes del Consejo de las Américas.

Pence hizo referencia al viaje que realizó el año pasado por la región y aseguró haber conocido "a un puñado" de los dos millones de personas que ya entonces habían huido de Venezuela "debido a necesidades médicas, de privación y de hambre".

"El presidente Trump está absolutamente comprometido a hacer lo necesario, trabajando con nuestros aliados en la región para restaurar la democracia en Venezuela", agregó el vicepresidente, quien esta semana se dirigió ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para realizar un nuevo llamamiento contra Caracas.

Pence solicitó entonces que Venezuela fuera suspendida de la organización regional, mientras el Departamento del Tesoro emitía nuevas sanciones contra funcionarios venezolanos.

 

 

Asimismo, el republicano insistió en la necesidad de luchar por "un continente de libertad", y reiteró que Latinoamérica es "una prioridad" para Estados Unidos.

Venezuela realizará elecciones el próximo domingo 20, en las que Maduro aparece como favorito debido al retiro del grueso de la oposición, que desconoce el proceso por considerarlo ilegítimo y fraudulento.

La Mesa de la Unidad Democrática argumentó para decidir la abstención que la existencia de presos políticos y posibles candidatos proscriptos impide la realización de comicios equitativos.

Sin embargo, uno de sus miembros, el ex gobernador de Lara, Henri Falcón, se desmarcó de esa postura y presentó su postulación. Espera sacar provecho del mal momento económico del país, signado por la hiperinflación y el desabastecimiento, pero sus chances dependen de que la asistencia a las urnas sea significativa.