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Monzó, más lejos de Cambiemos y tentado por Massa para ir por la gobernación

El presidente de la Camara de Diputados no renovará su cargo en el Congreso y estudia el momento de dar el salto. Encuentros con el líder del Frente Renovador, que blanqueó su intención de sumarlo.
Por 08/11/2018 16:41

El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, tiene una sola pretensión para coronar su extensa carrera política: ser gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2019. Tendría una chance de ir por ese objetivo: en el homogéneo espacio del peronismo anti K aseguran que fue tentado por Sergio Massa para ser el crédito de ese espacio en la pelea con -se presume- María Eugenia Vidal, su enemiga íntima en el PRO -ahora, porque fue Monzó quien propuso mandar a la entonces vice jefa porteña a librar la madre de todas las batallas-, en las elecciones del año que viene.

A modo de anticipo, el líder del Frente Renovador aseguró en una entrevista concedida este miércoles al canal La Nación +: “Ojalá podamos incluir a Monzó”.

 

 

Quizás con la intención de no excederse con las definiciones electorales, el ex candidato a la presidencia aclaró que tomó la decisión de “no hablar de candidaturas hasta febrero o marzo del año que viene”.

No obstante, la avanzada tuvo el impacto que se esperaba en un contexto en el que a Monzó ya se lo ve más fuera que adentro de Cambiemos.

El jefe de la Cámara baja encarna una suerte de ala crítica del Gobierno, aunque en una posición de perfil bajo.

En la provincia de Buenos Aires, tiene una estructura interna conformada por legisladores, concejales y dirigentes territoriales que, en línea con lo que sucede a nivel nacional, quedaron fuera del armado electoral de la alianza oficialista.

 

 

Según observan fuentes de este sector, el país transita una suerte de efímera bonanza, con un dólar por ahora quieto y un impacto moderado de la crisis económica, pero que todo puede desbaratarse en los próximos meses y terminar de lastimar la ya castigada figura del presidente Mauricio Macri, que exhibe números en su piso histórico en el GBA.

Si el monzoísmo se retirase, sería antes de que eso sucediera y, por lo que indican las pistas que va dejando, ya tiene un lugar donde ayudar a construir una opción oxigenada de cambio pero con mayor cantidad de sectores incluidos.

“El PRO se embarcó en el amarillismo purísimo; no quiso ni quiere integrar a nadie más y, de esa manera, no es viable”, indicó a este portal un dirigente del peronismo oficialista.

Monzó siempre fue el ala audaz en la construcción de Cambiemos. Ese espíritu dominó su aporte a la actual coalición de gobierno y lo acompañó durante todo su dinámico derrotero político.

 

 

Esa historia es la que despeja dudas sobre sus intenciones electorales para el próximo año, ya que el presidente de la Cámara baja no suele tener prejuicios en sumar fuerzas o en mudarse de los espacios que ha ido integrando. Nacido en el peronismo del interior, Monzó fue primero concejal, luego intendente de Carlos Casares y, finalmente, diputado bonaerense por la Cuarta sección electoral.

Su paso por la Legislatura provincial fue fugaz, ya que aprovechó su rol en la Comisión de Presupuesto para gestar una relación con el Ejecutivo, por entonces a cargo de Daniel Scioli, quien lo designó un año después como ministro de Asuntos Agrarios. Pero Monzó no pudo sostener el equilibrio en la pelea del campo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y, tras tensar la cuerda, terminó siendo despedido por Scioli, que se alineó con el mandato K.

 

 

Monzó volvió a la Legislatura bonaerense y comenzó a tender puentes con el PRO de Macri. El entonces jefe de Gobierno porteño lo sumó en su segundo mandato como ministro de Gobierno y lo integró al equipo de la campaña presidencial 2015.

Fue la mejor época de Monzó en el universo amarillo, donde articuló el acuerdo con la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica ARI y con sectores del peronismo de distintas jurisdicciones. Pero la luna de miel duró poco tiempo y ahora el peronista en Cambiemos, que siempre reivindicó su raíz partidaria, define otro rumbo.

Monzó, más lejos de Cambiemos y tentado por Massa para ir por la gobernación

El presidente de la Camara de Diputados no renovará su cargo en el Congreso y estudia el momento de dar el salto. Encuentros con el líder del Frente Renovador, que blanqueó su intención de sumarlo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, tiene una sola pretensión para coronar su extensa carrera política: ser gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2019. Tendría una chance de ir por ese objetivo: en el homogéneo espacio del peronismo anti K aseguran que fue tentado por Sergio Massa para ser el crédito de ese espacio en la pelea con -se presume- María Eugenia Vidal, su enemiga íntima en el PRO -ahora, porque fue Monzó quien propuso mandar a la entonces vice jefa porteña a librar la madre de todas las batallas-, en las elecciones del año que viene.

A modo de anticipo, el líder del Frente Renovador aseguró en una entrevista concedida este miércoles al canal La Nación +: “Ojalá podamos incluir a Monzó”.

 

 

Quizás con la intención de no excederse con las definiciones electorales, el ex candidato a la presidencia aclaró que tomó la decisión de “no hablar de candidaturas hasta febrero o marzo del año que viene”.

No obstante, la avanzada tuvo el impacto que se esperaba en un contexto en el que a Monzó ya se lo ve más fuera que adentro de Cambiemos.

El jefe de la Cámara baja encarna una suerte de ala crítica del Gobierno, aunque en una posición de perfil bajo.

En la provincia de Buenos Aires, tiene una estructura interna conformada por legisladores, concejales y dirigentes territoriales que, en línea con lo que sucede a nivel nacional, quedaron fuera del armado electoral de la alianza oficialista.

 

 

Según observan fuentes de este sector, el país transita una suerte de efímera bonanza, con un dólar por ahora quieto y un impacto moderado de la crisis económica, pero que todo puede desbaratarse en los próximos meses y terminar de lastimar la ya castigada figura del presidente Mauricio Macri, que exhibe números en su piso histórico en el GBA.

Si el monzoísmo se retirase, sería antes de que eso sucediera y, por lo que indican las pistas que va dejando, ya tiene un lugar donde ayudar a construir una opción oxigenada de cambio pero con mayor cantidad de sectores incluidos.

“El PRO se embarcó en el amarillismo purísimo; no quiso ni quiere integrar a nadie más y, de esa manera, no es viable”, indicó a este portal un dirigente del peronismo oficialista.

Monzó siempre fue el ala audaz en la construcción de Cambiemos. Ese espíritu dominó su aporte a la actual coalición de gobierno y lo acompañó durante todo su dinámico derrotero político.

 

 

Esa historia es la que despeja dudas sobre sus intenciones electorales para el próximo año, ya que el presidente de la Cámara baja no suele tener prejuicios en sumar fuerzas o en mudarse de los espacios que ha ido integrando. Nacido en el peronismo del interior, Monzó fue primero concejal, luego intendente de Carlos Casares y, finalmente, diputado bonaerense por la Cuarta sección electoral.

Su paso por la Legislatura provincial fue fugaz, ya que aprovechó su rol en la Comisión de Presupuesto para gestar una relación con el Ejecutivo, por entonces a cargo de Daniel Scioli, quien lo designó un año después como ministro de Asuntos Agrarios. Pero Monzó no pudo sostener el equilibrio en la pelea del campo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y, tras tensar la cuerda, terminó siendo despedido por Scioli, que se alineó con el mandato K.

 

 

Monzó volvió a la Legislatura bonaerense y comenzó a tender puentes con el PRO de Macri. El entonces jefe de Gobierno porteño lo sumó en su segundo mandato como ministro de Gobierno y lo integró al equipo de la campaña presidencial 2015.

Fue la mejor época de Monzó en el universo amarillo, donde articuló el acuerdo con la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica ARI y con sectores del peronismo de distintas jurisdicciones. Pero la luna de miel duró poco tiempo y ahora el peronista en Cambiemos, que siempre reivindicó su raíz partidaria, define otro rumbo.