SEÑALES SECTORIALES CONFUSAS

Sin “boom” ni “fiesta”, el Gobierno piensa en una economía velocidad crucero

El mensaje, difundido por funcionarios y legisladores es que habrá una mejora moderada pero persistente en el tiempo. En el análisis, desconciertan algunos números que no terminan de consolidarse.

El flamante presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, habló más con el corazón que con la cabeza en un diálogo con los periodistas, posterior a su presentación pública. Explicó que a esta altura, y luego de caídas tan fuertes en la actividad, esperaban un rebote mayor. Se animó a decir que la recuperación de las fábricas fue “amarreta”. No es el único sector que observa lo mismo. Similar análisis hay en la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y en los rubros vinculados al consumo. En la otra esquina, en los sectores agroexportadores, venta de inmuebles o comercio de vehículos, la perspectiva es más positiva.

 

En el Gobierno Nacional saben que la economía está dando señales confusas y que la perspectiva de corto y mediano plazo es, aún, poco clara. Así las cosas, se establecieron algunas pautas discursivas para abordar la comunicación de manera eficaz, sobre todo teniendo en cuenta la inmediatez de las elecciones Legislativas.

 

Las consideraciones que ahora divulgan funcionarios de primera línea y los legisladores que son voceros de Cambiemos en los medios, descartan de plano alimentar nuevos “segundos semestres”. Hoy, la idea es que habrá en breve una mejora, que no será notoria en el bolsillo, pero que será pareja en los próximos años. “Olvídense del boom o la fiesta. Vamos a crecer poco, pero sustentable”, graficó un vocero de una cartera económica ante Letra P. Es un giro comunicacional de peso que, a decir verdad, va casi en línea con lo que está pasando en el mundo: tras la década del boom de las commodities, hoy casi ningún país crece a tasas chinas. Los economistas describen al mundo como muy vendedor, una especie de mercado donde todos quieren colocar productos y dejar entrar el menor flujo posible. Estados Unidos es el mejor ejemplo, el paradigma del nuevo orden.

 

Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda nacional, es el que más milita la cautela, no sobre si se va a crecer o no, dado que está descartado que habrá una mejora. Pero sí sobre el nivel de ese crecimiento en el PBI. La decisión de plantear este escenario alternativo salió de la Jefatura de Gabinete que conduce Marcos Peña, quien mostró en su informe al Congreso los lineamientos centrales respecto a la economía. Dentro del Parlamento, los voceros de la idea de economía en crecimientos moderados son Luciano Laspina, el economista PRO que será candidato de Cambiemos en Santa fe; y el jefe de la bancada oficialista en Diputados, Nicolás Massot.

 

Además de la crisis global, a Argentina la acechan otros dos problemas que nublan las posibilidades internas, como los son la crisis económica y política de Brasil y el hambre de China por poner los dos pies en el país bajo sus propias condiciones. Casi todos preguntan qué pasa y cuándo llegará el “derrame”, una teoría que fue víctima de las malas traducciones inglés-castellano: en términos anglosajones, el “derrame” es, en realidad, “goteo”. Para los economistas, esa posibilidad es inexistente. “Con un crecimiento de 2 o 3% no hay derrame de nada, no hay nada para repartir, lo que hay que mirar es el crecimiento real, que este año podría ser de 1%”, explicó a Letra P Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres. Refiere a que si el PBI en 2016 perdió dos puntos y este año la mejora es de 3%, el crecimiento real no es 3. Para los técnicos, como explica Spotorno, el crecimiento crucero de la economía en la historia reciente fue del 3%. ¿Cómo lo miden? Toman los picos de crecimiento en los mejores años de las últimas tres décadas: 1987, 1998 y el 2011. Este último es el último año que mostró una mejora real y palpable en la economía argentina, en todos los niveles. “Pero después hubo un crecimiento cero”, detalla el economista. Esto es lo que, técnicamente, heredó el macrismo. Naturalmente, con medidas determinadas empeoró las condiciones que ya venían siendo malas en años anteriores.

 

LOS NÚMEROS. Jorge Lapeña, ex secretario de Energía de Raúl Alfonsín y uno de los consultados por Cambiemos en materia energética, acaba de publicar un informe sobre y petróleo y gas que pone luces amarillas en un sector que fue estimulado por precios y que es competitivo. “Es muy preocupante la caída de la producción de petróleo en el primer trimestre del año. Cae la producción en todas las cuencas. Esto abre serios interrogantes que deben ser transparenta dos sobre la estrategia nacional basada exclusivamente en Vaca Muerta”, detalló el ex funcionario. El trabajo muestra que los subsidios energéticos tuvieron para el mes de Abril una disminución nominal del 42% i.a ($12.701 vs $ 7.367 millones) explicado principalmente por las actualizaciones tarifarias realizadas. En el cálculo acumulado para el primer cuatrimestre la caída fue de 10,4% nominal equivalente a una reducción real del 29,7% a moneda de Diciembre de 2016. Sin embargo, el Plan Gas (subsidio a los productores) aumentó considerablemente siendo, para el acumulado del 2017, el ítem con mayor peso en el total (53% del total de las transferencias energéticas corrientes).

 

La producción de Gas aumentó 0,2% en Marzo de 2017 en términos i.a. mientras que en el cálculo acumulado de los últimos 12 meses respecto a igual periodo del año anterior el incremento fue de 3,3% manteniendo su tendencia creciente. Mientras que la producción de Petróleo para Marzo tuvo nuevamente una caída tanto en términos i.a (7%) como en el cálculo acumulado para el año móvil (5,4%) continuando su caída tendencial. En la misma línea, las ventas de Naftas y Gasoil muestran para Marzo un aumento inter anual del 2% mientras que en su cálculo acumulado para el año móvil las ventas cayeron 0,3%. Así, la balanza energética sigue siendo deficitaria.

 

Otros síntomas que retardan la recuperación son la caída constante del consumo en niveles superiores al 5% promedio en supermercados. La actividad estima crecer un 1% este año, ergo, no tendrá crecimiento real.

 

En la otra esquina no hay muchos más sectores con capacidad de exhibir robustez como para sostener una expectativa alta de PBI. Por fuera de la construcción, que creció más de 10% en abril, sólo autos y escrituras reflejan cifras que entusiasman al Gobierno.  Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), el número de vehículos patentados durante mayo ascendió un 24,5% interanual a 75.570 unidades. El acumulado de los primeros 5 meses del año alcanzó las 372.945 unidades, un 31,4% más que los cinco meses iniciales de 2016 en los que se habían registrado 283.754 unidades. Casi una isla de prosperidad: incluso, en el mismo segmento, la venta de maquinaria agrícola, vial e industrial también observó - dijo ACARA - un importante crecimiento interanual ya que los patentamientos de mayo de 2017 fueron de 1329 unidades, contra las 771 de mayo de 2016, lo que refleja un crecimiento del 72,3%.

 

Por el lado de la venta de viviendas, según comunicó el Colegio Público de Escribanos de la Ciudad, la cantidad de escrituras creció en abril por arriba del 20% interanual. Y cayó un 10% contra marzo de este año. El dato malo es que año contra año venía creciendo por arriba del 40%, y no caía mes a mes. El positivo, gracias al plan oficial de crédito hipotecario con UVA, la venta de casas con préstamo bancario subió 120%.

 

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