Súper Miércoles

Sin globos, con aplausos propios y las botas para La Emilia

Otra vez la gobernadora Vidal tuvo una Asamblea Legislativa solemne, en contraste con el fuerte tono proselitista de su discurso. Solamente el kirchnerismo decoró las bancas. El FR nunca aplaudió.

“¡Hoy, más que nunca, se puede!”, cerró la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, su discurso frente a la Asamblea Legislativa. Fueron 54 minutos en los que la mandataria leyó su mensaje para, principalmente, abrir la campaña electoral de Cambiemos y cargar contra los docentes en medio del conflicto paritario. Entre todo eso escuchó los reclamos del bloque de diputados del Frente para la Victoria, sintió la indeferencia de su aliado legislativo, el Frente Renovador, y escuchó como un repiqueteo constante los aplausos de sus propios legisladores.  

 

En primera fila y minutos antes de que la gobernadora entrara al recinto, hicieron su ingreso los funcionarios nacionales, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el secretario general de Presidencia, Fernando de Andreis; el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, y el secretario del Interior, Sebastián García De Luca. La presencia de Monzó sirvió para bajarle el ímpetu a la interna política dentro del PRO con miras a la campaña legislativa. Se sentaron en primera fila, en las mismas sillas en las que años anteriores –incluso durante la primera apertura de sesiones de la propia Vidal- ocupó el arzobispo de La Plata, Héctor Rubén Aguer. Este miércoles, al cura no se lo vio por la Legislatura. 

 

A la tercera bandeja mandaron a un actor clave de la gestión bonaerense pero cuestionado por la fundadora de Cambiemos Elisa Carrió. Así fue como, desde las alturas y con aplausos cuando se habló de su área, acompañó uniformado el jefe de la Policía bonaerense, Juan Pablo Bressi. Horas antes, había entregado patrulleros a intendentes de cuatro distritos del conurbano. En el discurso, Vidal volvió a insistir en su lucha “contra las mafias”. Ahí fue cuando Bressi aplaudió.

 

En el mismo nivel –tercera bandeja- la organización ubicó a 25 chicos egresados de escuelas públicas. La mandataria los saludó, al igual que el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Manuel Mosca, ubicado a su izquierda. Fue una jugada clave mostrar a los alumnos que además fueron los mejores promedios y que este año se incorporarán al sistema laboral público de la provincia como modo de premiación. Lo hizo en medio del conflicto que mantiene con los gremios docentes y valorando –fiel al estilo de la retórica de Cambiemos- el esfuerzo propio e individual. El "sí, se puede".

 

Y fue el kirchnerismo el sector que le recordó, en pleno discurso, el asunto con los maestros. “Cuide a Baradel”, le gritaba el diputado por el FpV Miguel Funes. Lo propio hacían sus compañeros de bloque Lauro Grande y Lucía Portos. Este miércoles, apareció una nueva amenaza contra el titular de SUTEBA, Roberto Baradel. "Da marcha atrás atrás con el paro o antes del lunes uno de tus hijos aparece muerto", advertía el mail que llegó a la casilla de correo del gremio

 

Cuando Vidal dijo, al empezar su discurso, “yo estoy en la calle”, aparecieron los primeros cruces. Desde las bancas kirchneristas levantaron carteles preparados para la ocasión: “Inundados de Salto, Inundados de La Emilia esperan respuestas”, se leía a la distancia. Y cuando Vidal terminó entre los aplausos y los besos al aire, fue la senadora del FpV Cecilia Comerio –de San Nicolás- las que levantó un par de botas (nuevas) para mostrárselas a la gobernadora, que jamás apuntó la mirada hacia ese sector. Transcurrió toda su alocución siempre con la vista al frente. Por momentos fue una arenga, como cuando pidió que la acompañen con su voto; por momentos, una autocrítica, cuando reconoció que el SAME en el conurbano no llegó como había prometido exactamente un año atrás en el mismo lugar. 

 

LA INDIFERENCIA MASSISTA. Una escena repetida en los 54 minutos que duraron las palabras de Vidal fue el silencio de los legisladores del Frente Renovador. En ningún momento, ni diputados ni senadores que responden a Sergio Massa aplaudieron. Fue una clara señal y un cambio rotundo si se mira la foto de dos meses para atrás, cuando el propio Massa pasó por La Plata para participar de un brindis de fin de año que protagonizó –justamente- Vidal. Ni siquiera aplaudieron cuando la mandataria hizo referencia a la sanción de leyes que promovió el massismo: fin de reelecciones indefinidas y paridad de género. 

 

Luego de la Asamblea, el presidente del bloque de diputados del Frente Renovador, Jorge Sarghini, dio un duro diagnóstico. “Ha pasado un año, 30% de su gobierno, y no se ha discutido un solo proyecto que apunte a mejorar la calidad educativa. Noté en la gobernadora lo que noté hoy con el Presidente: una suerte de posición confrontativa con los gremios y me parece que, más allá de cualquier consideración, nos pone en una situación complicada”, remarcó el legislador massista. 

 

A la gobernadora la acompañó su familia. Desde el palco principal y con un arreglo floral, los tres hijos de la mandataria miraban, entre los bostezos del varón, Pedro, y los aplausos de María José y Camila, lo que su madre tenía para decirles a los 16 millones de bonaerenses. El ex marido de la gobernadora, padre de sus hijos e intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, estaba en el palco de al lado junto otros intendentes como Martiniano Molina –Quilmes-, Gustavo Posse –San Isidro- y Nicolás Ducoté –Pilar-.

 

“ME GUSTARÍA OFRECERLES MAS”. Los que no dudaron en aplaudir una y otra vez fueron los legisladores provinciales de Cambiemos. Sobre todo, cuando la mandataria habló sobre el conflicto docente y eligió confrontar con los gremios y “valorar” a los maestros. “Me gustaría ofrecerles más”, les dijo a los maestros, corriendo de la cancha a los gremialistas. Una y otra vez los legisladores aplaudían

 

El más efusivo fue el senador Walter Lanaro. Sus manos chocaban erráticamente cuando la gobernadora hacía una pausa. Fue, de hecho, el iniciador de varias cadenas de aplausos que recibió Vidal; siempre de parte de los suyos. Una situación diferente a la que vivió hace un año, cuando dijo que la provincia dolía y que llegaba a una provincia quebrada. En aquel entonces el massimo acompañó, esta vez no. 

 

Este miércoles y en medio una transmisión televisiva de tirada nacional, el camporismo confrontó, el peronismo fue apático frente a las palabras de la gobernadora y Cambiemos aplaudió. No hubo globos, no hubo banderas, solo una por el paro de mujeres al grito de “vivas nos queremos” que bajó de la segunda bandeja de los palcos. Una cámara grúa dentro del recinto, pantallas led, nuevo sistema de sonido y nuevas butacas para que nade falle. Una locación interesante para un lanzamiento de campaña que -en definitiva- fue parte de lo que hizo Vidal. 

 

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