Amnistías comparadas

Indonesia: el “blanqueo” duro que le marca la cancha a Argentina

Lo lanzaron esta semana. Los que repatríen pagarán una tasa de la mitad de la impuesta en el blanqueo local. Y obligan a los que ingresen a tener el dinero tres años en el país.

Yakarta es la capital de Indonesia, territorio insular que es uno de los cuatro países más poblados del mundo si se considera la relación superficie-cantidad de habitantes. El lunes, sorprendió con la formalización de un blanqueo de capitales que se había votado en el Parlamento de manera muy disputada. Según reportó días atrás la agencia Reuters, hay mucho dinero indonesio fuera de la isla, para lo cual el gobierno estableció condiciones más beneficiosas para atraer el capital pero se reservó funciones internas y obligaciones muy duras para cuando el dinero ingrese. Una amnistía fiscal bastante más pulida que la versión argentina, que hoy no sólo genera incertidumbre sobre su efecto sino respecto a cuestiones de seguridad en el control de qué es lo que ingresaría.

 

Antes de ver los detalles del caso indonesio, vale aclarar que los blanqueos responden, en su mayoría, a cuestiones más profundas –y a veces ocasionales- que la simple necesidad de divisas. Con el escándalo mundial de los Panamá Papers, Indonesia inició una investigación por evasión impositiva y presunto lavado de 272 involucrados con el estudio Mossack Fonseca. ¿Habrá sido ésta la razón de Argentina?

 

El blanqueo de Indonesia impone una tasa de entre 2% y 5% para los que ingresen el dinero antes de marzo de 2017. Esos fondos deben permanecer en el país por tres años. Pero no sólo eso: deben ingresar a los bancos decididos por el Gobierno y podrán ser invertidos en bonos, fondos, compañías privadas y otros fines. Para contener esos ingresos se calificó a 18 bancos que recibirán las operaciones.

 

El caso argentino es distinto. Prevé tres opciones: el abono de un impuesto especial o bien suscribir títulos por el monto declarado, dinero que debe ser volcado a inversiones para vivienda o pymes. Mientras que la tasa que se paga para entrar fondos depende del siguiente esquema: si se declaran menos de $305.000, no se paga; entre $305.000 y $800.000, pagará un impuesto del 5%; por sobre los $800.000, abonará el 10%. Para los que ingresen al programa después del 1 de enero de 2017, la alícuota se elevará al 15%.

 

La clave está en que el caso argentino no versa sobre obligación de tener el capital dentro del país, sino que se habilita el blanqueo incluso con la posibilidad de que las divisas off shore sigan quedando afuera, con el contribuyente pagando en Argentina. Por razones obvias, como en casi todos los blanqueos, ambos incluyen cláusulas para no investigar a responsables de evasión tributaria.

 

@leandrorenou

 

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