La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sorprendió el jueves a propios y ajenos con el flyer que difundió por redes sociales sobre la detención del ex banquero del JP Morgan Hernán Arbizu. Pero la sobreactuación respecto de una figura que no se había profugado y que había solicitado la extradición tiene un explicación. En el Gobierno se preguntan cómo el Ejecutivo le puso la firma al trámite, cuando la idea era que Arbizu continuara en el país, donde atravesó los últimos ochos años sin cambios en su favor y con sus causas congeladas en la Justicia. De hecho, el juez Luis Rodríguez cursó antes de la autorización del Ejecutivo una circular a todos los juzgados que tenían causas en las que Arbizu estaba involucrado, para sondear si lo precisaban en el país. El “no” fue rotundo. Había caído la primera barrera de retención del ex Morgan.
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