Gioja jugó al límite, negoció unidad y ahora se muestra enojado con Bossio por la ruptura
En la previa había tensado la relación con el kirchnerismo en el bloque pero el martes se reunió con Scioli y Máximo y selló la paz. “No era el momento de romper”, se quejó. El rol de Mazzón.
“Creo que no era el momento de hacerlo. Las causas que generaron el enojo están desapareciendo. Hay una apertura importante. Hay que tratar de mantener la unidad”, le dijo a Letra P el sanjuanino José Luis Gioja al salir de la reunión del Consejo Nacional del PJ, el miércoles por la noche, horas después de que un grupo de diputados, liderados por Diego Bossio, decidiera dejar el bloque del Frente para la Victoria-PJ. Días antes, el propio ex gobernador había tensado la relación con el kirchnerismo duro, sector con el que finalmente selló la paz.
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La reunión que convocó el jefe de la bancada, Héctor Recalde, en el tercer piso del Congreso estaba prevista para las 11 de la mañana. Pasado el mediodía, casi 80 diputados colmaban el salón. Gioja fue uno de los últimos en llegar y mantuvo en vilo a las autoridades del bloque, que todavía no daban por hecha la ruptura. “¿Vendrá Gioja a plantear las demandas del grupo de los que quieren romper?”, especulaba un sector del kirchnerismo. Sin embargo, en ese mismo momento, en el sindicato de taxistas, un grupo de 18 diputados sellaba la fractura.
Que Gioja se convirtiera en vocero de los díscolos era una especulación que encontraba sustento en lo sucedido en las semanas previas, cuando el ex mandatario sanjuanino mantuvo fluidos contactos con el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, y recibió en su provincia a Bossio y a Mauricio Mazzón, promotores de la ruptura del bloque.
Por lo bajo, el ex gobernador había tensado la relación con el kirchnerismo duro, en nombre del peronismo, en el reclamo de mayor apertura de los cristinistas hacia el partido en el reparto de los cargos que le corresponden. Los líderes territoriales sufrieron en carne propia el veto de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que en los últimos años de su gobierno privilegió al camporismo y a su núcleo duro, pasando por encima del poder de los caciques históricos. El propio Gioja había sido elegido por sus pares para presidir el bloque del Frente para la Victoria, después del 10 de diciembre, hasta que se topó con la negativa de Cristina, que impuso a Recalde.
“Hoy todos los cargos que pertenecen al bloque, los auditores, los consejeros, las secretarías, los despachos del Palacio, están copados por La Cámpora. Quieren todo para ellos”, se quejaba un representante de la liga de los gobernadores. En línea con ese discurso, llegó Gioja a la reunión del bloque del FPV.
En la noche del martes, el ex gobernador se había reunido durante un largo rato con Máximo Kirchner en la Cámara. Según fuentes del camporismo, el sanjuanino se manifestó en contra de la fractura del bloque. Lo mismo le había dicho horas antes a Daniel Scioli, con quien se reunió el martes por la tarde. “Hablaron de mantener la unidad por lo menos hasta después de la reunión del PJ”, contó, en referencia al encuentro del Consejo Nacional, celebrado el mismo miércoles por la noche, una fuente que mantuvo contactos con los protagonistas de la charla.
Así, Gioja se garantizó el apoyo del kirchnerismo en la pelea por la presidencia del PJ, que antes había fogoneado al chaqueño Jorge Capitanich. Días antes, había logrado el aval de los gobernadores durante la reunión que mantuvieron en San Juan por el tema de la coparticipación. Allí, el mismo Urtubey lo promocionó como “el candidato de la unidad”. Sin aspiraciones de pelear por la presidencia en 2019, con experiencia e historia y sin identificación con ninguno de los grupos que se disputan el poder, el sanjuanino aparecía como una síntesis perfecta para la transición.
“Si quiere ser el presidente de la unidad, a Gioja no le conviene llegar a la reunión del PJ con el bloque partido”, arriesgaba, en el pasillo del tercer piso de Diputados, una fuente del camporismo que daba por hecho que la agrupación que responde a la ex presidenta la daría su apoyo al sanjuanino. Adentro de la oficina del bloque, mientras tanto, Gioja presidía la reunión junto a Recalde y al formoseño Luis Basterra. La bancada ya había sufrido la fuga de al menos 12 de sus miembros.
Aunque el sanjuanino se mostró públicamente en contra de la decisión de los diputados díscolos, en el peronismo varios dirigentes creen que no podía haber desconocido la movida, considerando su estrecha relación con Bossio y con Mazzón, hijo del histórico operador del peronismo Juan Carlos Mazzón, que falleció el año pasado. “No parece posible que se quiebre esa sociedad. Es raro que Bossio se haya ido y el Flaco haya decidido quedarse”, remarcó un miembro del Consejo que participó de la reunión en el quincho del edificio de Matheu. “Quiere unidad, está enojado con Bossio y no le gusta que Urtubey esté tan cerca de Macri”, aseguró otro de los asistentes que agregó que "una cosa era tensar para negociar y otra distinta, romper".
Gioja trabaja desde hace varios años codo a codo con Bossio en el Instituto Gestar, creado por Néstor Kirchner para la formación política de dirigentes del PJ. El ex gobernador sanjuanino preside el instituto, el ex titular de la Anses es el director y Mazzón, el director ejecutivo. Desde Gestar, Gioja forjó junto a Juan Carlos Mazzón la candidatura presidencial de Scioli, que tuvo a Bossio en la mesa chica de su campaña.
“Hemos hablado con los compañeros. Los estamos esperando a todos”, aseguró Gioja por la noche, tras la reunión del PJ. Con el bloque partido, el sanjuanino logró posicionarse como el único capaz de amalgamar a las partes dispersas del peronismo.