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Sub 40 y opositor, la nueva cara del peronismo bonaerense

Sin líder, los intendentes más jóvenes avanzan, aunque sin conformar un grupo homogéneo. Mientras, comienza el tironeo por la regencia del Partido.

La necesidad de asegurar los fondos para sus comunas, apuro la irrupción de intendentes del FpV, en la pulseada por el presupuesto que se desató con el gobierno de María Eugenia Vidal.
Se pudo ver, a los más jóvenes, en su mayoría de estreno en la jefatura municipal, que cruzados por las internas de los bloques parlamentarios, afinaron el lápiz para trazar en persona, las reformas al proyecto inicial.
En paralelo, se comenzaba a gestar una discusión más profunda, pero menos evidente. El futuro de un Partido que hasta diciembre pasado, y por 28 años, dominó la Provincia de Buenos Aires.
Mariano Cascallares (Almirante Brown), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín), Eduardo Bali Bucca (Bolívar), Juan de Jesús (Partido de la Costa), Patricio Mussi (Berazategui), fueron parte de las caras visibles.
Aunque con diferentes posiciones, todos nacieron de la cuna del peronismo provincial, y en la gran mayoría, con el sello duhaldista.
Tampoco es casual que terminaran siendo los interlocutores ante el gabinete de la gobernadora, María Eugenia Vidal. Los intendentes y los vidalistas coinciden en una etapa generacional promedio de 40 años.
Este sector, al que se puede sumar otros nombres, como Fernando Gray de Esteban Echeverría, Santiago Maggiotti de Navarro, Gustavo Menéndez de Merlo, o Leonardo Nardini de Malvinas Argentinas, no es heterogéneo, de hecho, y como ejemplo, Mussi se alistó en el grupo de La Cámpora, y por eso logró el voto negativo al endeudamiento, de su padre, el diputado, Juan José Mussi. 
Están además los caudillos, que lograron sobrevivir al cambio, como Julio Pereyra de Florencio Varela, y Alberto Descalzo, de Ituzaingó.
Su experiencia, y picardía, los ubican en la mesa de discusión, aunque observando un segundo plano.
Fernando Espinoza, que continúa como titular del PJ bonaerense, (tiene mandato hasta fines de 2017) sostiene su estructura en la intendencia de La Matanza, cuya jefaturá legó a Verónica Magario.
Espinoza planea mantenerse al frente del Partido, aunque sabe que deberá pulsear ese podio con muchos contrincantes. El  primero en agitar las aguas, fue, el histriónico Mario Ishii, reubicado en la intendencia de José C Paz.
Ishii pidió anticipar las elecciones en la provincia, “que la convocatoria sea amplia y abierta, para que participen todos los que quieran y no sea sectario. Tiene que ser el año que viene o a fines de 2016" afirmó y dejó en claro que "los que perdieron parece que no perdieron. Son los mismos los que ahora quieren agarrar el partido” aseguró.
Como sucedió en otras ocaciones, el caudillo peronista funciona como el disparador de una discusión que se desarrollaba de forma subterránea.
No faltará tanto tiempo, para que estas diferencias, se comiencen explicitar en el nuevo escenario del justicialismo bonaerense.

 

Al filo de la democracia en la era de Javier Milei
Martín Menem. 

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