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Política

Las perlas que aportó Boudou en su indagatoria

Letra P.- El vicepresidente apuntó contra los Ciccone, y mencionó sus negocios con la dictadura y gobiernos africanos. Defendió el modelo kirchnerista. Qué dijo sobre Echegaray, Moneta, Duhalde, Boldt y Clarín. Adentro de Comodoro Py, trató al juez Lijo con mucho más respeto que afuera.

Lo había acusado de actuar por orden de Héctor Magnetto y le había recomendado que se sentara “a leer un ratito” pero, cara a cara con el juez Ariel Lijo, Amado Boudou bajó considerablemente el tono de las acusaciones. Mantuvo las formas, se puso a disposición del magistrado para responder preguntas, se comprometió a aportar información, mezcló respuestas técnicas con consideraciones políticas y pidió que se investigue “la ruta del dinero”.

 

“Esto no es un diálogo sino su acto de defensa”

 

“Con el mayor respeto al señor juez quiero manifestarle que más allá de aceptar su decisión, obviamente, creo que hemos perdido una excelente oportunidad para que el pueblo pueda conocer lo que pasa en esta indagatoria”, dijo Boudou al comienzo de su declaración.

 

El vicepresidente ya había escuchado la lectura del delito que se le imputa y la enumeración de las pruebas existentes en su contra, que ocupan seis carillas del documento. Tras pedir un minuto para entrevistarse con sus abogados,  y de que el juez le recordara que podía negarse a declarar, el decidió empezar a hablar.

 

Durante los primeros minutos mantuvieron un diálogo un tanto incómodo. “Todas las respuestas a la imputación están en expediente. (…) Han sido desviadas, ocultadas o parcializadas en la información que el señor juez fue anticipando a Clarín y a La Nación, comenzó Boudou, para luego interrogar: “Le pregunto con todo respeto al señor juez, de qué prueba surge que yo sea el dueño o haya adquirido, como dice la afirmación, la firma Ciccone”.

 

“Esto no es un diálogo, sino su acto de defensa”,  le recordó Lijo. Boudou insistió: “Me gustaría saber la relación entre la prueba y ser dueño de esa empresa. Yo no soy abogado pero soy muy avezado en lógica formal”. “Lo que pide el compareciente no es propio de este acto procesal. Pide aclaraciones al juez que no son propias de este acto”, cortó el juez. El vicepresidente dio por terminado el tema.

 

“Quiero dejar sentado que me someto a esta instancia en mi carácter de  ciudadano común, sin ninguna prerrogativa ni excepcionalidad vinculada a mi cargo”, aclaró antes de meterse de lleno en las cuestiones técnicas de la causa.

 

Los Ciccone, África y la dictadura

 

El vicepresidente apuntó todos sus dardos contra los fundadores de la imprenta. “La familia Ciccone vino a este tribunal a relatar un libreto prearmado (…) alardean de haber tratado con gobiernos y políticos durante toda su existencia. Es cierto que imprimieron las entradas para el Mundial  1978, es decir, no tuvieron miedo de tratar con un gobierno militar genocida. Trataron con gobiernos africanos, pero hoy tienen miedo”. Y siguió: “Yo me imaginaría más al clan Ciccone amenazando a alguien que siendo amenazado, por su historia, su tradición”.

 

Después, habló sobre Guillermo Reinwick, yerno de Nicolás Ciccone. “En los dichos de la familia surge claramente que en el seno de la misma hay que buscar el fondo del odio, el celo, la desconfianza, y las desavenencias entre sus integrantes y la desconfianza de la familia hacia su integrante Guillermo Reinwick”.

 

Además, le hizo un planteo al juez por las idas y vueltas que tuvo la situación de los Ciccone en el expediente: “Llamativo es el curso que tuvieron en esta causa, imputados por el fiscal, recibidos como testigos con cuidado de identidad reservada y sin abogados presentes en las audiencias, aceptado luego como querellante Nicolás Ciccone, todo esto en tiempos muy veloces, luego el juez vuelve sobre sus pasos y le quita el rol de querellantes (…) Es decir, imputado, testigo, querellante, víctima y nuevamente imputado”.

 

“Que los Ciccone son actores dudosos y manchados de la vida económica argentina a nadie cabe duda”, dijo Boudou, para luego relatar las actividades económicas de su fundador en el Reino de Barhein y países africanos, mencionar que el “factótum de la empresa fue el almirante (Carlos) Lacoste”, y que en los ´90 (Alfredo) Yabrán “realizó  un take over temporal de la empresa para imprimir las patentes de todos los autos de la Argentina”.

 

Echegaray, Boldt y Moneta

 

“Creo que es evidente que no cometí ningún hecho ilícito o fuera de mi competencia en este trámite, pues sino el licenciado (Ricardo) Echegaray hubiera estado obligado a denunciarlo al tomar conocimiento del mismo, que pareciera ser la nota que estamos analizando”, dijo Boudou, arrastrando al jefe de la AFIP, y aclaró: “Como queda demostrado, ni influí a favor de ningún plan ni me interesé en el mismo, ni me interesé en ningún momento del trámite concursal con pedidos y levantamientos de quiebra de la empresa”.

 

Luego, le tocó el turno a la empresa Boldt y a Eduardo Duhalde. “Curioso también, con la llegada del Dr. Duhalde a la Presidencia se da un hecho definitorio para el desguace y la languidez de la Casa de la Moneda (…) a partir de aquel momento, Casa de Moneda comienza a perder sobre todo a manos de Boldt muchas de las impresiones que le eran exclusivas hasta ese momento”. Y agregó que deseaba haberlo evitado. “Lamentablemente, en ese momento yo no era un actor de las decisiones políticas de las Argentina”, dijo.

 

Al empresario Raúl Moneta le dedicó un párrafo aparte. “El señor Moneta ha movido millones de dólares en este expediente, y sin embargo mientras se investigaban pequeñas boletas de teléfono o de cable, su accionar jamás mereció atención en esta causa, es como si no existiera, pero en los papeles está. ¿De dónde sacó la plata? ¿Por dónde la movió? (…) Esto operación formó parte de su mecánica habitual de negocios”, disparó.

 

“Es duro ser mostrado como un ladrón”

 

“Es duro, la familia, la pareja, ser mostrado como un ladrón por quienes han saqueado una y otra vez a nuestro pueblo”, dijo el vicepresidente,  antes de disponerse a contestar a las 25 preguntas que le hizo el magistrado.

 

Antes, había referido a que, tras la muerte de Néstor Kirchner, “comienza una brutal campaña orientada a poner en crisis una de las instituciones indispensables para cualquier sociedad, la moneda”. Por eso, al terminar, se permitió  un discurso político: “En nada va a cambiar mi actitud, tome el curso que tome esta causa, pues creo que vale la pena luchar por una Argentina más libre, más justa y soberana”.

 

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