El “Plan Energético” no tuvo el acompañamiento empresario de otros tiempos
Por Antonio Rossi. Especial para Letra P. Sin ninguna obra importante para inaugurar en el horizonte cercano y ante la falta de un anuncio destacado para presentar a la opinión pública, el Gobierno salió a marcar la “agenda energética” con un sorpresivo y forzado festejo del denominado “Plan Energético Nacional” (PEN) que viene implementando desde 2004.
Diseñada por los funcionarios del Ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido, la movida para celebrar los 10 años del “Programa Energético” de la administración kirchnerista incluyó una fuerte presión a las gasíferas y eléctricas privatizadas para que salgan a manifestar su adhesión y apoyo mediático a los supuestos logros que se obtuvieron en la última década.
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Pero, tal como viene sucediendo cada vez con más frecuencia en otras áreas oficiales cada vez que salen a buscar el acompañamiento empresarial, esta vez los pedidos de respaldos emanados de Planificación no tuvieron el mismo poder de convencimiento de años anteriores.
En el caso del sector eléctrico, ninguna empresa quiso aparecer públicamente expresando su apoyo y reconocimiento al “Plan Energético Nacional”.
En tanto, por el lado de las compañías gasíferas -que recientemente se vieron beneficiadas con una mejora en sus ingresos por los aumentos tarifarios que aprobó el Gobierno- el nivel de respuesta fue más compacto y visible.
Salvo Transportadora de Gas del Norte (TGN) -la empresa controlada por Tecpetrol (del grupo Techint), CGC (del grupo Eurnekian) y la francesa Total-; las nueve distribuidoras privadas de gas que operan en el país junto con la Transportadora TGS y la contratista brasileña Odebrecht aparecieron suscribiendo una de las dos solicitadas autocelebratorias del “Plan Energético” que se publicaron los principales diarios del país durante el fin de semana.
A la hora de redactar los textos de las solicitadas, los escribas kirchneristas no anduvieron con vueltas. No solo destacaron los grandes avances y conquistas que según la visión oficial se registraron entre 2004 y 2014, sino que además -en un gesto cargado de soberbia- extendieron la continuidad del “plan” en curso nada menos que hasta el año 2019 dando por descontado que el próximo gobierno mantendrá y profundizará los lineamientos energéticos actuales.
Además, el panegírico oficialista omitió por completo cualquier referencia a las aristas energéticas negativas que se observan a simple vista: la pérdida del autoabastecimiento hidrocarburífero, los cortes de gas a las industrias en cada temporada invernal, la abrupta caída de las reservas de gas y petróleo, las crecientes importaciones de combustibles líquidos y gaseosos y las interrupciones en el servicio eléctrico ante cada pico de demanda provocado por el frío o el calor.
La jugada para instalar el relato de una “década energética ganada” también incluyó un “informe especial” emitido en las transmisiones de “Futbol para Todos” y varios comunicados de apoyo de entidades empresariales afines al Gobierno, funcionarios provinciales afines y la casi siempre oficialista Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF).
El polémico festejo del “Plan Energético Nacional” contrastó con las elevadas pérdidas económicas que tuvieron las principales empresas eléctricas y gasíferas en el primer trimestre del año.
La empresa Edesur acumuló -entre enero y marzo- un rojo de $ 1.117 millones, casi un 200% más de lo que había perdido en el mismo período de 2013. Con el resultado negativo récord del primer trimestre quedó muy cerca de una eventual reducción de su patrimonio neto.
Edenor, por su parte, mostró una pérdida de $ 738 millones, un 44% más que el rojo del primer trimestre del año pasado.
La generadora Endesa Costanera -que opera la central térmica más grande del país-tuvo una perfomance negativa de $ 313 millones, mientras que Central Puerto terminó con un rojo de $ 55 millones, casi un 30% menos que el quebranto de $ 77 millones que había registrado en los primeros meses de 2013.
En el caso de las gasíferas, si bien esperan mejorar sus números con los recientes incrementos tarifarios que autorizó el Gobierno, los resultados del primer trimestre también fueron para abajo. Camuzzi Gas Pampeana perdió casi $ 17 millones y Metrogas -la distribuidora más grande del sector que quedó el control de la restatizada YPF- experimentó un desequilibrio de $ 343 millones.