Ramiro Gutiérrez: De “zaffaronista” furioso a enemigo feroz
Fue uno de los primeros en acercarse a Sergio Massa, cuando el hoy diputado nacional había regresado a Tigre y el Frente Renovador todavía no asomaba las narices. Le mostró lealtad desde el minuto cero y hoy es el cerebro detrás del rechazo que todos los días alienta el massismo al anteproyecto de la reforma al Código Penal. Su pasado con Eugenio Zaffaroni, su cargo en el Ministerio de Justicia de la Provincia y el viraje al denarvaísmo antes de consagrarse en aliado de Massa.
El diputado provincial del Frente Renovador Ramiro Gutiérrez es el Vicepresidente Primero de la Cámara Baja provincial. Él, junto a la mesa chica del Frente Renovador, le acercaron a Massa todas las anotaciones para oponerse al anteproyecto por la reforma al Código Penal.
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La redacción que se le entregó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un documento de más de 500 páginas. Para ello se consultó con una gran variedad de organizaciones civiles, especialistas y demás. Todo fue coordinado por el Ministro de la Corte Suprema de la Nación, Raúl Eugenio Zaffaroni.
El funcionario de la más alta esfera judicial guarda una relación con quien es el principal asesor que tiene Massa para hablar de su rechazo al Código. Sucede que Ramiro Gutiérrez –abogado recibido en el año 1990 de la Universidad de Buenos Aires- rápidamente al terminar su carrera de grado se acercó al jurista especialista en Derecho Penal. Así fue que un joven abogado se abrió camino en la docencia y fue desde el año 1990 hasta 1993 inclusive ayudante alumno ad-honorem en la cátedra del profesor Raúl Eugenio Zaffaroni, cuyo adjunto fue Ricardo Caballero, en la materia “Elementos de Derecho Penal y Procesal Penal”.
Hoy se excusa y avisa que “estudié con los libros del Dr. Zaffaroni, que es uno de los mejores juristas, en la parte general, del derecho penal. No en la parte especial que es la que fija las penas Zaffaroni en el año 80, que tenía su obra, era un tratado de parte especial de cinco tomos, era un Zaffaroni que planteaba una fórmula para que todos los jueces estandarizaran un método para poder resolver los casos que llegaban a su conocimiento”.
“En 2001 empezó a escribir un nuevo tratado y ahí ya manifiesta una posición criminológica, no tanto de derecho penal. Es decir que su idea central es la siguiente: para saber qué clase de derecho penal tenemos, sólo hay que saber qué pensamos de la pena. Y Zaffaroni es un agnóstico. Él no cree que la pena privativa de la libertad tenga una función útil”, agregó en una de las últimas entrevistas que brindó con respecto al tema.
Pero Gutiérrez -que es oriundo de Dolores- también formó parte del gabinete provincial. Así fue que junto a su antiguo padrino político Alfredo “Tati” Meckievi (también de Dolores) desembarcó en el Ministerio de Justicia de la Provincia. Meckievi era el Ministro y Gutiérrez fue Director Provincial de Coordinación y Anteproyectos Normativos de la Subsecretaria de Relaciones Institucionales y Coordinación del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, durante 2002.
Su llegada a la política partidaria se daría un año más tarde cuando llegó a ser concejal en Dolores por una pata del Partido Justicialista. La coyuntura lo llevaría tiempo después a las filas de Francisco De Narváez ocupando una banca en la Cámara de Diputados de la Provincia. Rápidamente rompió con el Colorado y armó su unibloque, hasta que después de tanto de insistir fue uno de los impulsores del Frente Renovador en la Cámara Baja.
Gutierrez siempre mostró un lado técnico en cuestiones penales y a la hora de hablar del delito. Desde la web No al nuevo código penal, Massa busca juntar 5 millones de firmas. Hasta el momento lleva poco menos de 45 mil adhesiones. Sintéticamente allí se explica que “el nuevo código es un premio para los delincuentes ya que el 82% de los delitos sería excarcelable” o que “el nuevo código es un premio para los delincuentes porque bajarían las penas de 146 delitos”. Anotaciones que Gutiérrez le acercó a Massa ni bien leyó el anteproyecto.
Zaffaroni explicó que “hasta ahora lamentablemente tenemos una llamada probation en la que soltamos al sujeto y después no lo vemos más” y que lo que hay que hacer es “un sistema de penas alternativas que remplace la desaparición del sujeto de la vista del tribunal”.
“El balance que hago es sobre la política: que me preocupa. Una política que no es capaz de dejar afuera un tema en la lucha por el poder, por poder conseguir un voto más” sostuvo esta semana el Ministro de la Corte; quizá hablando implícitamente se su antiguo ayudante de cátedra.