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Por Germán Krüger.- El crítico de arte y ex subsecretario de Cultura en la etapa duhaldista dejó unos minutos su blog para conversar con Letra P. Desde Londres, su visión de la Argentina dista de ser positiva porque “todo está corrompido por la mala administración” y la “tinellización” de la sociedad y la cultura.
Redacción 05/10/2014 6:30

LoveArtNotPeople es el “blog de culto con más de quince mil lectores diarios dedicado a la crítica de arte, el análisis cultural y también político”, que el propio Rodrigo Cañete describe como “un lugar en el que se habla de todo y se dice lo que pocos se animan a decir”.

El hombre que tuvo un breve paso por la gestión cultural nacional durante la presidencia de Eduardo Duhalde, se autodefinió como “el único crítico de arte argentino no solo por mi formación, sino porque estoy dispuesto a hacer lo que la crítica requiere: criticar”.

Con su aspiración a ser el “mejor analista político”, Cañete cuenta además con un programa sobre la historia de la crítica del arte argentino, La Pastela, que puede verse por YouTube y suma seguidores con cada post.

¿Cómo surgió la idea de un blog dirigido a la crítica del arte y la política?        

En mi crisis de los 40 no estaba contento con quien era, con lo que estaba haciendo y con el mundo que tenía alrededor. Tenía dos opciones: o negarlo o tratar de cambiarlo. Traté de negarlo emborrachando y drogándome pero como bien dicen: “lo que no te mata te hace más fuerte”. Decidí hacer el proceso público y usar esa energía para generar un espacio en el que se pueda hablar en serio. Al principio use el arte y luego la cultura, en sentido más abarcativo. Pronto me di cuenta que no solo era bueno haciéndolo sino que además lograba conectar con la gente a un nivel más profundo. Eso es una bendición y, en definitiva, hizo que el blog fuera lo que es.

¿Por qué el uso de esa plataforma para la crítica?

Tanto en la Argentina como en el mundo, algo ocurrió en los últimos treinta años con la crítica. Hubo una suerte de desplazamiento de la verdad hacia lo verosímil y de la crítica hacia el ataque personal. En ese contexto, la excelencia fue reemplazada por la demagogia y la buena política por los slogans. Todo se comenzó a vaciar de contenido y mi generación y las subsiguientes se han criado en un mundo que les ha venido diciendo que pensar no está de moda. Yo llamo a esto, la “tinellizacion de la sociedad” (por el tipo de pauta cultural impuesta por alguien como Marcelo Tinelli) en donde lo que se excluye es la capacidad intelectual y critica de aquel que consume cultura. Pensar y opinar no solo no es cool sino que además puede condicionar tus posibilidades de éxito en la vida.

Sin embargo, esta “tinellizacion” carcomió todos los ámbitos porque hizo que el amiguismo y la corrupción dominen en todos los niveles. El resultado de esto fue que a la gente se la ha venido privando de algo que es fundamental para sobrevivir en un mundo tan difícil. Me refiero al alimento espiritual e intelectual. Es muy difícil soportar la vida mirando durante décadas a Marcelo Tinelli. La vida tiene que ser más que eso.

Esto hizo y hace que mi proyecto no pueda pertenecer a ninguna institución ya que se da de frente contra el tipo de lealtad clientelística que toda institución exige. No sorprende que mi blog sea, por lejos, el suplemento cultural más leído pero hasta ahora haya sido sistemáticamente ignorado por todos los mecanismos institucionales de difusión como los diarios, las revistas, las galerías, los museos, etc. A mí no me importa, porque mientras tanto mi proyecto sigue creciendo. El establishment institucional no sabe qué hacer con mi blog. Le temen a la crítica como si fuera un ataque de vida o muerte. Es por esto que comencé una serie de podcasts en YouTube llamadas “Hola Cañete!” en donde llamo personalmente a las instituciones y trato de tener una charla civilizada con la gente que está a cargo. Levanto el teléfono como cualquier hijo de vecino y me enfrento contra el anquilosamiento, totalmente anacrónico, de todas las instituciones. Me tienen pánico. Se esconden. Da pena pero sirve para aprender qué es lo que somos, como sociedad.

¿Cómo definiría su estilo? ¿Qué son las “Pastelas”?

Tengo un doctorado en Historia del Arte del Courtauld Institute de Londres que, supongo, sirve al momento de hacer mi crítica de arte. Sin embargo, no quiero que se note. Mi mayor satisfacción es saber que las madres y las abuelas miran y disfrutan mi blog. Es para gente inteligente, no para eruditos. Mi mamá no tiene formación pero es inteligente y quiere discutir. Yo no soy mejor persona porque tengo un titulo y muy difícilmente sé más que ella. Además, en términos relativos, nadie verdaderamente sabe nada. De algún modo creo que mi estilo es el de derribar ídolos y quintas para barajar y dar de nuevo pero con altura. En la cancha se ven los pingos y en el país de los “hijos de”, nadie debería heredar la excelencia y el prestigio. Eso se gana.

Respecto de las “Pastelas” son programas de YouTube dedicados a releer el arte argentino con ojos frescos. Quiero educar a un público de arte desprejuiciado y erudito. Lo estoy logrando. ¡Veanlas! No tienen desperdicio e invierto mucho tiempo de investigación y producción.

¿Qué recuerdo tiene como ex subsecretario de Cultura duhaldista? ¿Cómo llegó al puesto?

Yo trabajaba con Leopoldo Moreau y fue justo el momento del acuerdo entre Eduardo Duhalde y el radicalismo bonaerense que desplazó a Fernando de la Rúa de la presidencia. Duhalde me ofreció el cargo para garantizar que en cultura el acuerdo peronista-radical se mantendría. Obviamente no se mantuvo. La Secretaria de Cultura en mis tiempos allí fue de un anquilosamiento anacrónico peronista. Nunca fui bienvenido en ese cargo. Era una orga de amigos peronistas dedicada a tomar los recursos del poder y los subsidios principalmente del Instituto de Cinematografía con la excusa de sus ya desgastantes alaridos de “Viva Perón”. Esos negocios no han sido abandonados y se han transformado durante el kirchnerismo en la política de medios y publicidad en ellos. Todo, una gran vergüenza. El resultado de la política cultural está a la vista.

¿Qué diferencias hay con las políticas actuales? ¿Cree que el kirchnerismo sumó en gestión cultural con, por ejemplo, la creación de un Ministerio propio?

A Cristina Kirchner no le importa la cultura, la desprecia. Cree que es de burgueses y no ha tenido la humildad de rodearse de expertos que la puedan asesorar para que no cometa las barbaridades que ha cometido. Desde intervenir con propaganda política en la Bienal de Venecia, hasta la destrucción criminal del Monumento a Cristóbal Colon.

Respecto a las políticas culturales de entonces y ahora, no las hubo ni las hay. En lo que Duhalde y Kirchner coinciden es en cierto folklorismo tercermundista vacío de contenido que se superpone a esa vocación peronista de inventar una idea de cultura nacional desde el Estado, que se parece tanto pero tanto al fascismo. Es por eso que el cine, la censura y la música popular han sido históricamente vehículos de construcción de identidad nacional peronista.

¿Qué opinión le merece el actual Gobierno?

Es una serpiente que ha comenzado a comer su propia cola. Mejor dicho, es un perro que corre a su propia cola y ya está muy mareado. Este Gobierno ha derrochado condiciones internacionales óptimas para mejorar la infraestructura y estructura de este país. El próximo gobierno hereda la desolación productiva, financiera y cultural más grande de la historia de la Argentina. Creo no equivocarme al decir que este ha sido, por lejos, el peor gobierno de la historia de la Argentina.

Desde hace tiempo vive en el exterior, ¿por qué Londres?

Era el único lugar que me garantizaba el tipo de formación que yo creí que necesitaba. Primero la London School of Economics y luego el Courtauld Institute. Luego me enamoré de un hombre y ahora estoy a punto de tener el pasaporte británico, así que se puede decir que este es mi hogar. Soy un britargentino.

Sus comentarios ácidos, sus dardos hacia personajes como Tinelli, sus fuertes presunciones ¿le trajeron problemas? ¿Por qué apuntar sin filtro?

Los problemas son parte de la vida. Creo que estamos sumidos en una guerra cultural. No tengo dudas que están los buenos y los malos o, mejor dicho, a aquellos a los que nos importan las consecuencias de sus acciones y a aquellos que nada les importa. Esta es una guerra cultural y en ella hay heridos y bajas de todo tipo. Por ahora, yo no soy uno de ellos aunque los buenos estamos perdiendo y por afano. Lo cierto es que nunca tuve problemas, pero sería un honor para mí ir preso (por ejemplo) por mis “opiniones sin filtro”, como dice usted. Creo que decir lo que nadie se anima a decir es una forma de construir y de ser patriota. ¿Por qué no?

¿Cómo ve al arte en la actualidad? ¿Qué lugar ocupa?

El arte se ha convertido en un atajo para el ascenso social. Ya no importa lo que el arte tenga que decir porque ya poco le importa a nadie lo que nadie tenga para decir. En un mundo obsesionado con el avance material y tener más que el otro, el arte plantea un modo rápido de lavar con prestigio el dinero mal habido o ni siquiera tenido. Sin embargo, en mi vida el arte muchas veces ha ocupado el lugar de darme las respuestas que siendo hijo único no tenia, sin hermano mayor alguno que me las diera. El arte debe volver a ser ese lugar en el que la gente se encuentra más allá de las distancias espaciales y temporales.

¿Y en Argentina?

La situación del arte en la Argentina es directamente análoga a la situación de la sociedad y la política. Está todo corrompido por la mala administración, el amiguismo, la corrupción, la falta de profesionalismo, el sloganismo y la mentira.

¿Se puede criticar un movimiento, una muestra, el arte contemporáneo de un país desde el exterior?

¿Se puede apreciar Shakespeare sin estar muerto y enterrado en Inglaterra hace quinientos años? Por supuesto que sí. ¿Qué clase de pregunta es esa?

En relación al futuro, ¿cuál es su visión sobre el arte y la cultura? ¿Y el suyo?

Los argentinos están sedientos de sentido común, belleza y sentido de trascendencia. Espero que mi rol sea ser funcional a la satisfacción de ese deseo desde el lugar que me toque ocupar. Por mi parte, en marzo del 2016 sale mi Historia A Contrapelo del Arte Argentino, publicado por Penguin/Random House.

1 comentario en Rodrigo Cañete: “A Cristina Kirchner no le importa la cultura, la desprecia”

  1. Urania Responder

    05/10/2014 en 15:12

    Es verdad, Rodrigo Cañete es un patriota. De los pocos ad honorem que quedan

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