Política

Bruera es abril

Por  Ricardo Julio Jaén (*).-

Una fuente de aguas proyectada para la calle 7 y 32 adelantándose al futuro, maquinarias para la limpieza y mantenimiento de arroyos abandonadas en depósitos municipales sin presupuesto para su reparación, reducción encubierta de frecuencia y zonas en la recolección de basura, un twitter que hace recordar a una típica acción del alcalde Diamante en la serie de los Simpson, un código de planeamiento urbano diseñado a las necesidades de algunas empresas inmobiliarias y constructoras, ninguna obra de infraestructura para la ciudad después de casi un período y medio de administración, una ausencia que rayó en la desidia después de la catástrofe, se “olvido” de ordenar el corte de energía cuando media ciudad estaba bajo el agua, la “ventaja” de tener a toda su familia y amigos como funcionarios o legisladores provinciales tampoco le sirvió para ser más eficiente a la hora de trabajar y no de recaudar, ni sus mas que frecuentes viajes oficiales al exterior en políticas de hermanamientos o convenios con ciudades casi exclusivamente europeas o de los Estados Unidos han dado aún algún resultado para esta emergencia ni para nada y también falló en las medidas anti inundaciones mediante la pintura de cordones de amarrillo, con lo cual podemos concluir que “este chico tiene mala suerte”.

 

Más de 50 muertos, más de 150.000 afectados en diversos grados, una ciudad que según su discurso de inicio de las Sesiones del Concejo Deliberante, se inundo por la responsabilidad casi fatalista de su fundador, el Dr. Dardo Rocha, por haberla construido en “tierras bajas”, es la consecuencia de algo a lo que no se puede escapar: en algún momento la realidad te alcanza.

 

Pero es solo la política de la familia Bruera y sus aliados los únicos protagonistas de este episodio, seguramente no.

 

La mayoría de nosotros vimos lo que ocurría todos los días en cuanto a la administración bruerista y no supimos o no quisimos reaccionar, ni cuestionar, ni denunciar, ni presionar a los medios periodísticos locales que hasta se terminaron convirtiendo en socios, quizás involuntarios, en tapar tanta ineficiencia y tan poca inteligencia.

 

Ya entonces no habrá excusas para la próxima, estamos brutalmente avisados.

 

Se puede hacer algo, si claro, colaborar con la justicia en todas las causas que se le inicien al intendente aportando pruebas y testimonios, pero fundamentalmente haciéndole sentir a los funcionarios y al propio Intendente, allí donde se los encuentre, el pacífico repudio social.

 

No le hagamos fácil la vida a aquellos que hacen que nuestras vidas sean cada día más difíciles.

 

(*) Vecino de Tolosa/Analista y Consultor Político.

 

Javier Milei. 
Javier Milei.

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